12.1 el reinado de Isabel II

● es necesario hablar sobre el contexto histórico en el que se encontraba la Nación española cuando se creó esta constitución. Como sabemos, en 1808 se inició la guerra de la Independencia, y como los franceses se estaban imponiendo a los españoles se creó la famosa resistencia. Se formaron una serie de juntas de Gobiernos, formas de Gobierno provisional formadas por miembros elegidos por votación. En un primer momento las juntas actuaron de forma independiente, pero más tarde se formó la Junta Suprema Central Gubernativa, formada por delegados de las juntas provisionales y Floridablanca como presidente. Las juntas reorganizaron el ejército militar, por ejemplo el sometent en Cataluña, y tenían como aliados a Portugal y Gran Bretaña. Además, la población se organizó en guerrillas.. Así pues llegaron los primeros éxitos de la resistencia; por ejemplo, en Barcelona y Bailén. Por ello, José Bonaparte tuvo que abandonar Madrid. Pero, rápidamente Napoleón lanzó una ofensiva para dominar las principales ciudades y en 1810 consiguió que los franceses ocuparan Andalucía. Un par de años más tarde, Napoleón tuvo que marcharse y reducir las tropas para invadir Rusia. Por esta razón, los aliados con el británico duque de Wellington al mando, realizaron una ofensiva que marcó el final de esta guerra. Napoleón devolvió el trono a Fernando VII con la firma del tratado de Valencay a finales del 1813. En 1814, el rey volvió a España.. Esto es lo que sería el contexto general de la guerra. Pero a nosotros lo que nos interesa es por qué y cuándo se formaron las famosas Cortes de Cádiz, que es de lo que trata el fragmento que hemos leído. Como hemos mencionado antes, la Junta Suprema Central estaba como gobierno provisional. Pero en 1810 tras la ocupación de los franceses en Andalucía, se disolvió. Los problemas internos de la junta, la falta de cohesión ideológica y su ineficacia ante el invasor, provocaron que se nombrara una Junta de Regencia para sustituirla. Entonces, se formaron las Cortes de Cádiz.
● el contexto histórico en el que se encontraba la Nación española cuando se creó esta ley general. Los Fueros, fueron un sistema de derecho local utilizado en la Península ibérica a partir de la Edad Media. En el reinado de los Reyes Católicos, cuando se unieron Castilla y Aragón, cada reino mantuvieron sus propios fueros. Más tarde, en el reinado de los Austrias (siglos XVI y XVII) los Fueros fueron respetados e incluso ampliados.. Pero, tras la Guerra de Sucesión, a principios del Siglo XVIII, y la llegada de Felipe V y los Borbones, se llevó a cabo un proceso de castellanización. Así pues, se promulgaron los “Decretos de Nueva Planta” por los que los reinos perdieron los Fueros y se les impusieron las leyes de Castilla. Sin embargo, los navarros y los vascos mantuvieron sus privilegios por haber apoyado a Felipe V en la guerra. Aún así, aquí no acabaría la cosa, ya que la primera Constitución española ( Cádiz: 1812) decretó la supresión de los Fueros para favorecer la igualdad.. Después, vino la época en la cual Fernando VII logró el trono tras la guerra de la Independencia. En este periodo de tiempo, los Fueros vasco-navarros fueron restaurados excepto en trienio liberal (1820-1823). A finales de su reinado, Fernando VII se casó con María Cristina de Borbón y tuvieron una hija, Isabel II. Por ello, se promulgó la “Pragmática Sanción” que derogaba la Ley Sálica y permitía a las mujeres reinar. Así pues cuando Fernando VII murió en 1833, su esposa adquirió la regencia porque Isabel II apenas tenía tres años.. Muchos no estaban a favor de esta decisión, lo que derivó en una lucha por la sucesión al trono, la primera Guerra Carlista. En esta guerra hubieron dos bandos, por un lado estaban los Isabelinos, que defendían el liberalismo y por lo tanto a Isabel y a la regente..En general, eran grandes terratenientes que aumentaron sus posesiones con la política desamortizadora, los industriales, hombres de negocio y de alto clero (zonas de influencia de los liberales, las ciudades y la mayor parte de España).. En el otro bando, los Carlistas, que defendían el absolutismo y por lo tanto a Carlos María Isidro el hermano de Fernando VII. Eran humildes agricultores de los territorios forales vasco navarros, pequeña nobleza terrateniente preocupada por sus privilegios y el bajo clero rural que intentaba evitar nuevas desamortizaciones (dominio geográfico de los Carlistas, Navarra y las tres provincias vascas, pero sin contar las grandes ciudades que jamás lograron conquistar).. Al hablar sobre lo sucedido en esta guerra, diferenciamos tres etapas. La primera (1833-1835) caracterizada por las victorias carlistas hasta la muerte de su general, Tomás Zumalacárregui, al intentar sitiar Bilbao. La segunda (duró los siguientes dos años) correspondió a expediciones de los carlistas por toda España y segundo intento de sitio en Bilbao. La tercera (1837-1840) se dio la división de los carlistas en posibilistas (partidarios de arreglarse con los isabelinos) y los intransigentes (partidarios en continuar la guerra), y además se dio el Pacto de Vergara en 1839 para poner fin a esta guerra. Poco después se redactaría la “Ley del 25 de Octubre de 1839” que hemos explicado anteriormente.