Apuntes dictadura Primo de Rivera

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LAS CAUSAS DEL Golpe de Estado

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R dl mov obr: fueron prohibidas las actividades de todos los partidos y sindicatos, aunque las medidas más duras ser tomaron contra la CNT y el recién nacido Partido Comunista.


Represión de los nacionalismos: en Cataluña, fue disuelta la Mancomunidad y se dictaron medidas para perseguir las manifestaciones culturales .


La regeneración fue una gran farsa. Los alcaldes y concejales fueron sustituidos por juntas compuestas por los mayores contribuyentes de cada localidad. Todos los mecanismos electorales fueron eliminados. Lo único que se hizo fue sustituir a unos caciques por otros.

El dictador, que se nombró a si mismo Alto Comisariado de Marruecos. Se inició una política conjunta con Francia que dio lugar al desembarco de Alhucemas (1925), operación militar de gran éxito. Abd-el-Krim se rindió, entregándose a los franceses al año siguiente. A partir de 1927, las tropas españolas dieron por concluida la ocupación efectiva de todo el Protectorado.


EL DIRECTORIO CIVIL

Primo de Rivera pretendíó crear un estado corporativo similar al italiano. Para ello, creó un partido nuevo, la Uníón Patriótica, y convocó la Asamblea Nacional Consultiva, compuesta por representantes de las corporaciones elegidos por sufragio indirecto, por funcionarios públicos y por representantes sociales escogidos desde el poder. Era una imitación, profundamente antidemocrática, de cámara legislativa.

Por otra parte, la dictadura puso en marcha un modelo de regulación del trabajo que pretendía evitar los conflictos a través de la intervención del Estado. Este modelo tomó forma en la Organización Corporativa Nacional, que articulaba las relaciones laborales sobre la base de las profesiones, creando comités paritarios que estaban formados por el mismo número de obreros que de patronos. Su misión era establecer los salarios y las condiciones de trabajo y mediar en los conflictos que pudieran surgir. UGT aceptó el plan y colaboró con más o menos entusiasmo. La CNT, en cambio, que no lo aceptó, fue prohibida.

Sin embargo, estos ensayos fueron un fracaso: ni Primo de Rivera era Mussolini ni contaba con un partido de masas como el Partido Fascista.



LA POLÍTICA ECONÓMICA Y SOCIAL

La Dictadura se benefició de la buena coyuntura económica internacional de los años veinte, que llegó una vez que se superaron los problemas generados por la Gran Guerra. Y en ese contexto realizó una política dirigida al desarrollo de la industria nacional y de las obras públicas:

– se avanzó de manera importante en la construcción de ferrocarriles, carreteras, centrales hidroeléctricas, etc.

– se construyeron en varias ciudades barriadas populares para paliar el enorme déficit de viviendas dignas que existía.

-se aprobó un Decreto de Protección de la Industria Nacional que prevéía la concesión de ayudas estatales a las empresas que no podían competir con el exterior.

– se concedieron grandes monopolios, como el de la Compañía Telefónica Nacional de España.

– se concedíó la exclusiva del petróleo (importación, refino y distribución) a la Compañía Arrendataria del Monopolio del Petróleo (CAMPSA).

Esta política, sin embargo, provocó un fuerte endeudamiento del Estado, que en 1929 era seis veces superior al de 1924.

LA OPOSICIÓN A LA DICTADURA

La oposición a Primo de Rivera estuvo integrada por buena parte de los dirigentes de los antiguos partidos del turno, los republicanos, los anarquistas, los comunistas y la mayor parte de los intelectuales:

– los partidos del turno, inactivos al principio, se sintieron molestos por la excesiva duración del régimen militar. Algunos de sus dirigentes participaron en complots como la “sanjuanada” de 1926 o la intentona de Sánchez Guerra en 1929.

– los republicanos se agruparon en la llamada Alianza Republicana, que se dedicó a promover una intensa campaña propagandística en el exterior.

– el movimiento intelectual contra la dictadura estuvo protagonizado por gente como Miguel de Unamuno (filósofo, novelista y Rector de la Universidad de Salamanca), Ortega y Gasset, Blasco Ibáñez o Menéndez Pidal. Los estudiantes, agrupados en la Federación Universitaria Española, participaron con huelgas y manifestaciones.

– la CNT mantuvo una oposición radical, aunque algunos de sus miembros –como Ángel Pestaña- se mostraran partidarios de utilizar formas pacíficas. El sector duro creó, en 1927, la Federación Anarquista Ibérica (FAI), partidaria de la insurrección popular.

Desde 1929, el PSOE, cambió su postura colaboracionista por otra de oposición, mostrándose partidario de instaurar una república.


LA CAÍDA DEL DICTADOR

Si al principio fue bien acogida porque arreglaba problemas inmediatos y porque se pensaba que era una solución provisional, con el paso de los años comenzó a perder apoyos y a tener, como hemos visto, una oposición fuerte. En Enero de 1930, Alfonso XIII, temeroso de que el descrédito de la dictadura afectase a la propia monarquía, retiró su confianza al dictador, que dimitíó en Enero de ese año.

Le sustituyó el General Berenguer, con el objetivo de iniciar una vuelta al sistema constitucional. Pero ese proceso se hizo tan lentamente que la oposición y la opinión pública comenzó a impacientarse. Al objeto de acelerar el fin del régimen dictatorial, republicanos, catalanistas de izquierda y el PSOE firmaron el llamado Pacto de San Sebastián (Agosto de 1930). Formaron un comité revolucionario que debía convertirse posteriormente en gobierno provisional de la futura república. En Diciembre de ese año, los capitanes Galán y García Hernández protagonizaron en Jaca un intento de insurrección. Fue descubierto y sus líderes detenidos y fusilados.

En Febrero de 1931, Berenguer fue sustituido por el almirante Aznar, que asumíó el compromiso de convocar elecciones, primero municipales y luego a Cortes Constituyentes. Era un intento de volver a la normalidad como si nada hubiera sucedido. Pero ya no había remedio. Alfonso XIII se había vinculado tanto a la dictadura que también él iba a salir mal parado. Las elecciones municipales, convocadas para el 12 de Abril, se iban a convertir en un plebiscito a favor o en contra de la monarquía.