Características de una meseta

En la Era Arcaica tuvo lugar la orogenia huroniana, de la que se pueden encontrar restos 
en Galicia, los Montes de Toledo y el Sistema Central.
En la Era Primaria (Paleozoico) se produjo la orogenia herciniana, por la que se formaron 
una serie de cordilleras conocidas como macizos paleozoicos, formados por materiales 
duros que sufrieron fuertes procesos de erosión y que terminaron convertidos en 
zócalós, formando amplias altiplanicies. El principal de todos estos macizos fue el Macizo 
Hespérico sobre el que se acabó creando la Meseta Central. Coincide con la España 
silícea. Además de éste surgieron otros macizos: el de Aquitania, el Catalano-Balear, el 
del Ebro y el Bético-Rifeño. 
La Era Secundaria (Mesozoico) fue un período de tranquilidad en el que predominan los 
procesos de erosión y de sedimentación, sedimentación que coincide con la España 
calcárea. En este momento se originó la Península Ibérica, al separarse de la actual costa 
oriental de Norteamérica y comenzar a rotar en sentido contrario a las agujas del reloj, lo 
que provocó la separación entre la franja cantábrica y la actual costa occidental de 
Francia.
La Era Terciaria (Cenozoico) se caracteriza por la orogenia alpina, que dio lugar a la 
formación de los relieves más importantes de la Península y a las depresiones. Se 
formaron los Pirineos, las Cordilleras Béticas, la depresión del Guadalquivir, el antiguo 
Macizo Hespérico se inclina hacia el Atlántico, se abre el estrecho de Gibraltar, se eleva 
el Sistema Ibérico y la Cordillera Cantábrica, el zócalo se fractura dando lugar a la 
formación de una estructura germánica con una alternancia de elevaciones o Horst 
(Macizo Galaico, Sistema Central y Montes de Toledo) y fosas tectónicas o graben 
(depresión del Duero, del Tajo y del Guadiana). La ruptura del zócalo también provocó el 
afloramiento volcánico en zonas como el Campo de Calatrava (Ciudad Real), mientras que 
la ruptura de la corteza oceánica provocó el ascenso de materiales volcánicos que 
originaron las Islas Canarias. Se establece la red fluvial. La rotación de la Península Ibérica 
se completó hasta adquirir su posición actual.
Durante la Era Cuaternaria (Cenozoico) destacan dos fenómenos: el Glaciarismo (afectó a 
las cumbres más altas y a las cordilleras del Norte, creando circos y valles en forma de U) 
y la formación de terrazas fluviales (valles escalonados debidos a la erosión de los ríos y 
de la lluvia).
II. GRANDES REGIONES LITOLÓGICAS
– España calcárea. Materiales sedimentarios depositados en los fondos marinos durante 
la Era Secundaria, que fueron levantados durante la era Terciaria. Predomina la roca 
caliza. Son rocas permeables y solubles en agua (el agua se filtra y la disuelve). Da lugar 
a formas kársticas: gargantas u hoces, poljés, lapiaz, dolinas o torcas, cuevas y simas.
– España silícea. Está constituida por las rocas más antiguas. Son rocas duras y 
resistentes a la erosión, que suelen fracturarse en bloques. España arcillosa. Materiales sedimentarios (son suelos blandos e impermeables: 
arcillas y yesos). Fácil de erosionar. Comprende las depresiones del Ebro y del 
Guadalquivir, submesetas, valles y llanura litoral mediterránea. En las zonas de clima 
semiárido da lugar a la formación de cárcavas, que se denominan badlands cuando 
ocupan amplias extensiones.
– España volcánica. Fundamentalmente el archipiélago canario, el Campo de Calatrava, 
etc. Está formada por rocas volcánicas, como las pillow lavas. Ha originado dos tipos de 
superficie: lajiales (superficie lisa) y malpaíses (superfie rugosa y áspera)
III. PRINCIPALES UNIDADES DEL RELIEVE ESPAÑOL 
Se pueden distinguir las siguientes unidades:
– La Meseta Central, altiplanicie dividida en dos submesetas por el Sistema Central: la 
Submeseta Norte, atravesada por el río Duero y con una altitud media de 800 m, y en 
la que destaca la penillanura zamorana-salmantina, y la Submeseta Sur, de menor 
altitud, menos de 600 m, atravesada por los ríos Tajo y Guadiana, que están 
separados, a su vez, por los Montes de Toledo. En la submeseta sur destaca la Mancha 
y la penillanura extremeña. La Meseta es la unidad de relieve más extensa de nuestro 
país y en ella se pueden distinguir dos sectores: el sector occidental donde el zócalo 
aflora, con roquedo duro, y un paisaje formado por una penillanura fracturada por 
múltiples fallas, los ríos han creado profundas gargantas o tajos (sobre toda esta zona 
se han implantado formas de aprovechamiento agropecuario, las dehesas, donde 
encinas y alcornoques ocupan amplias extensiones y ofrecen el alimento básico para el 
ganado); el sector oriental, con materiales más blandos, está compuesto por las 
cuencas sedimentarias que se asientan sobre el zócalo hundido, hay llanuras bajas, 
páramos, cerros testigo, oteros y campiñas.
– Elevaciones interiores. Durante la Era Terciaria la orogenia alpina provocó una 
estructura de relieve germánico, cuyos Horst, el Sistema Central y los Montes de 
Toledo, de granito, etc., presentan unas formas de relieve suavizadas, menos en las 
zonas afectadas por el glaciarismo. En el Sistema Central quedan huellas de 
glaciarismo, por ejemplo en la laguna de Peñalara, y destacan las sierras de 
Guadarrama, Gredos o Gata. Los Montes de Toledo presentan menores altitudes y 
destaca la sierra de Guadalupe.
– Los rebordes montañosos de la Meseta: 
1. Cordillera Cantábrica. Separa la Meseta del mar Cantábrico. Elevada altitud y 
grandes desniveles, por su cercanía al mar. Presenta restos de modelado glaciar 
en las cumbres más altas(formas escarpadas, valles glaciares y lagos formados a 
partir de antiguos circos). Se pueden diferenciar dos sectores: el occidental, 
donde predominan los materiales paleozoicos, con abundante carbón (lo que 
explica la importancia de la actividad minera en esta regíón), las máximas 
altitudes se encuentran en los Picos de Europa (Peña Vieja y Torre Cerredo); y el 
oriental, formado por materiales calizos, abundan los fenómenos kársticos, con 
presencia de numerosas cuevas, las altitudes son menores.
2. Macizo Galaico y Montes de León. Son un fragmento del zócalo herciniano, 
fracturado y desnivelado durante la Era Terciaria. Está formado por materiales 
paleozoicos, con perfiles redondeados y de poca altitud como consecuencia de la 3. Sistema Ibérico. En el borde oriental de la Meseta. La separa de la Depresión del 
Ebro y del litoral mediterráneo. En esta cadena montañosa de más de 400 km se 
alternan estructuras de origen paleozoico y sedimentario. La fosa tectónica del 
valle del Jalón la divide en dos tramos: el sector septentrional, con las sierras de 
mayor altitud, como las de la Demanda, Urbión o Moncayo; el sector meridional, 
que se ensancha hacia el Mediterráneo, es separado en dos ramas por el valle del 
río Jiloca (interior o castellana, donde destacan las sierras de Albarracín y la 
Serranía de Cuenca, con formas Kársticas como la Ciudad Encantada, y la exterior
o aragonesa, con las sierras de Gúdar, Javalambre y Maestrazgo).
4. Sierra Morena. Límite meridional de la Meseta, en su contacto con la depresión 
del Guadalquivir. Las tonalidades oscuras de su roquedo inspiran su nombre. 
Ofrece una estructura singular, porque los bloques se van hundiendo hacia dicha 
depresión en una sucesión de planos escalonados que descienden hacia el sur. 
Vista desde la Meseta, apenas se eleva unos 500 m. Sin embargo, desde la 
depresión del Guadalquivir se percibe una altitud considerable, que separa este 
valle del centro peninsular. Por ese doble carácter que presenta en cada una de 
sus vertientes, la unidad de relieves que forma Sierra Morena se denomina 
flexión-falla. Las mayores altitudes están en las sierras de Madrona, Pedroches, 
Almadén y Aracena. El paso montañoso más conocido de Sierra Morena es el 
puerto de Despeñaperros, que tradicionalmente ha facilitado la conexión entre 
Castilla y Andalucía.
– Las unidades exteriores:
1. Pirineos. Cadena montañosa de más de 400 km de longitud. Está formada por 
montañas jóvenes muy elevadas. Se caracteriza por su doble disimetría: 
longitudinal (carácter abrupto en la zona próxima al golfo de León y carácter 
suave en la zona próxima al golfo de Vizcaya) y transversal (la vertiente 
septentrional desciende de forma mucho más acusada que la zona meridional). 
Dentro de los Pirineos se pueden distinguir dos zonas: la zona axial (rocas 
graníticas, grandes altitudes, más de 3.300 m como el Aneto, zona muy afectada 
por las glaciaciones, con cumbres muy escarpadas, valles glaciares como el de 
Ordesa, y multitud de lagos) y el prepirineo (situado al norte y al sur del Pirineo 
axial, materiales calizos, altitudes inferiores, formas más suaves, se pueden 
distinguir tres zonas: sierras interiores en el Norte (pegadas al Pirineo axial), 
depresión media conocida como Canal de Berdún (recorrido por el río Aragón) y 
sierras exteriores en el Sur (con menores altitudes y paisajes calizos a base de 
abruptos cañones).
2. Montes Vascos. Entre los Pirineos y la Cordillera Cantábrica. Son formaciones 
suaves y poco elevadas. Roca calcárea. Destacan las sierras de Aralar, Urbasa y 
Aizkorri.
3. Cordillera Costero-Catalana. Delimita la Península por el noroeste. Paralela a la 
costa mediterránea. Está separada de los Pirineos por fallas, que dieron origen a 
fenómenos volcánicos en el Campo de Olot. Se pueden distinguir dos zonas: la 
mitad norte, formada por materiales paleozoicos, y la mitad sur, formada por 
materiales sedimentarios calizos. Estructuralmente también se pueden
diferenciar dos áreas: una más próxima a la costa (cadena litoral, con las mayores 
altitudes), y otra interior (cadena prelitoral, relieves poco elevados), separadas 
ambas por una depresión.
4. Cordilleras Béticas. En el sureste de la Península. Tiene unos 600 m de longitud. 
Se prolonga desde Gibraltar hasta el cabo de la Nao. Resultado de la compresión 
de las placas africana y euroasiática. Se pueden distinguir tres grandes unidades: 
Cordillera Penibética (bordea la costa mediterránea, presenta las mayores 
altitudes de la Península en Sierra Nevada, con picos con unos 3.500 m como el 
Mulhacén o el Veleta, materiales paleozoicos), Fosa Intrabética (entre las 
cordilleras Penibética y Subbética, conjunto de depresiones de origen tectónico 
donde se han depositado materiales de erosión que crean paisajes de badlands 
en zonas como la hoya de Baza y la depresión prelitoral murciana) y Cordillera 
Subbética (se sitúa en el interior, altitudes inferiores, sierras de Cazorla o de 
Segura, en el extremo norte entra en contacto con la Meseta a través de la 
alineación Prebética, o sea con las sierras de Aitana en Alicante o de Espuña en 
Murcia).