Existencia de Dios Descartes

DEMOSTRACIONES DE LA EXISTENCIA DE Dios
La Duda metódica implica la primera verdad: Pienso, luego existo.
Esa Primera verdad es indubitable y va a ser el fundamento del saber.
Del “pienso, luego existo” podemos extraer dos conclusiones:
1. Soy una sustancia pensante.
2. El criterio de certeza, que decía: “Todo lo que pienso de forma clara y Distinta como pienso el cogito, es verdad”.
El Criterio de certeza no está libre de sospecha porque la hipótesis del genio Maligno me hace dudar de mi razón. Entonces, ¿cómo la rechazo?
Analizando Las ideas:
Hasta Encontrar una idea tal que implique necesariamente la existencia de una Realidad exterior al yo capaz de justificar el criterio de certeza: esa idea es La de Dios y ahora la tarea será demostrar la existencia real de Dios.
Analizamos Las ideas desde dos puntos de vista. El primero es en cuento a su origen, que Vamos a distinguir tres tipos de ideas: innatas, adventicias y facticias.
Las Innatas son ideas que nacen de nosotros, las adventicias son ideas que proceden De fuera, y las facticias son producto de la imaginación.
Un Ejemplo de cada uno serían: facticias (sirenas), adventicias (mesa) e innatas (Dios).
En Cuanto a su contenido o grado de realidad objetiva vamos a distinguir tres Ideas:
La Primera es la idea que representa accidentes o modos de ser secundario que se Apoyan a una sustancia o ser. Un ejemplo, es el de la mesa, que el color, la Forma y el tamaño no puede ir sin el objetivo.
Las Segundas son ideas que representan sustancias finitas. Estas ideas contiene más Realidad objetiva o participan de más grado de ser que las ideas que Representan accidentes.
Por Ultimo, las terceras son las ideas que representan sustancias infinitas. Entendemos por sustancia infinita un ser soberano infinito, omnisciente, Omnipotente, inmutable y creador de todo lo que es. Esta idea contiene más Realidad que las ideas que representan sustancias finitas. Esta idea está en mí y a partir de ella pasamos a demostrar la existencia real De Dios en virtud del principio de causalidad aristotélico.
Este Principio nos dice que debe haber por lo menos tanta realidad en la causa Eficiente y total como en el efecto.
Descartes Asume y defiende la posibilidad de una demostración totalmente apriorística de La existencia de Dios, en consonancia con el argumento ontológico de San Anselmo y contra el Realismo teológico de San Tomás, para quien la existencia De Dios solo es demostrable a posteriori. Para Santo Tomás toda prueba de la Existencia de Dios se demostrará partiendo de la experiencia del orden y la Belleza del mundo. Esta concepción del origen del conocimiento se resume en la Máxima aristotélica: “Nada hay en el entendimiento que no haya estado Antes en los sentidos”.
Para Descartes este principio espistemológico implica la imposibilidad de comprender A Dios o al alma humana, pues dichas ideas nunca han estado en los sentidos y Por tanto, nunca estarán en el entendimiento. Solo se piensa a Dios si Levantamos el “espíritu por encima de las cosas sensibles”. Y la dificultad Para aceptar la existencia de Dios y del alma deriva de la costumbre de Considerarlo todo según la percepción, y así lo no perceptible parece no Inteligible. Descartes no niega el valor de la percepción, pues es “un Modo de pensar particular para las cosas no materiales”, y lo que niega es Que la percepción se considere funden yo de todo lo inteligible (principio Epistemológico aristotélico).
Hacer Esto sería según Descartes usar la vista para oír, es decir, confunde las Facultades.
La Primera prueba de la Existencia De Dios existe realmente como causa de su idea en mí. Esta prueba parte de la Concepción que tenemos de Dios como una sustancia infinita, eterna, Omnisciente, omnipotente e inmutable y aplicando el principio de causalidad Aristotélico deduzco que dicha idea no la he podido crear yo porque contiene Percepciones de las que carezco. Por lo tanto, existe un ser perfecto que ha Puesto su idea en mí, luego Dios existe.
La Segunda prueba es la reformulación del argumento ontológico de San Anselmo, que Nos dice que todo lo que percibo clara y distintamente como perteneciente a la Idea de una cosa, le pertenece necesariamente. Concebimos a Dios de forma clara Y distinta como un ser que reúne todas las perfecciones sin excepción y la Existencia es una perfección. Por lo tanto, Dios existe, pues no puede carecer De la perfección de la existencia.
Esta Prueba tiene dos objeciones.
La Primera es que si la existencia de Dios es algo tan claro y evidente, ¿por qué Hay ateos? Descartes responde que los ateos son aquellos que distinguen entre La esencia y la existencia de Dios, lo cual es imposible. En Dios, su esencia (que incluye todas las perfecciones) implica necesariamente la perfección de la Existencia.
La Segunda objeción es que Descartes nos dice que aunque no podamos percibir una Montaña sin valles, eso no implica que existan realmente. Por tanto, el que no Pueda percibir a Dios más existiendo, eso no implica que realmente tenga que Existir. Descartes responde que la existencia es inseparable de Dios. Luego no Es que mi pensamiento pueda hacer que Dios exista, sino que su existencia me Lleva a tener ese pensamiento en mí.
Demostrada La existencia de Dios, éste se constituye en el garante último y definitivo del Criterio de certeza y me permite salir de la soledad del yo y sus ideas al Mundo real, fundamentando así la ciencia.
En Efecto, si Dios es sumamente perfecto, no puede ser engañador pues en todo Engaño hay imperfección. El genio maligno es, pues, imposible; Dios no lo Permitiría, su infinita veracidad lo excluye.
¿Pero, Si esto es así, cómo es que con frecuencia me equivoco? Dios me ha dado un Entendimiento limitado, y yo no soy quién para juzgar lo que Dios ha hecho, Pero me ha dado también la posibilidad de no errar, ya que tengo, connatural a Mí, un criterio para distinguir lo verdadero de lo falso; si me atengo Estrictamente a él no erraré jamás en mis juicios. ¿Por qué no lo hago siempre Así? El yo como cosa pensante está constituido, según nuestro autor, por dos Facultades: entendimiento y voluntad. La voluntad es más amplia que el Entendimiento. El error radica, entonces, no en el entendimiento, sino en la Libertad de la voluntad. Y no debo pensar que hay imperfección en Dios al Haberme dado una voluntad más amplia que el entendimiento y, por tanto, libre, Sino en mí, que, a veces, no uso correctamente esa libertad excedíéndome en los Juicios a lo que el entendimiento me permite.
Levantamos Las dudas:
1. Tercer nivel: el conocimiento racional. -> Con la recuperación del criterio De certeza podemos ya levantar la duda que pesaba sobre las verdades Matemáticas, ya que tales verdades las concibo muy clara y distintamente, Tercer paso de la duda metódica. ¿Pero hay cosas materiales? Y, en caso de que Existan y sean percibidas por los sentidos, ¿son tal y como éstos las perciben?
2. Segundo nivel: el mundo exterior existe-> De Dios, que no es engañador, no He recibido ninguna facultad para poder conocer que provengan de él mismo ni de Otra naturaleza más noble que el cuerpo, sino, muy al contrario, he recibido, Una poderísima inclinación a creer que las ideas parten de las cosas Corporales, no veo cómo podría disculparse el engaño, si, en efecto, esas ideas Partieran de otro punto o fueran producto de otras causas y no de las cosas Corporales.
3. Primer nivel: conocimiento sensible-> Es preciso confesar, al menos, que Todo lo que percibimos clara y distintamente en las cosas corporales, es decir, Todas las cosas que, en general, comprende el objeto de la geometría Especulativa, están verdaderamente en los cuerpos. Existe, pues, el mundo Exterior, las cosas corporales y, en ellas, tal como las percibimos, las Carácterísticas que los sentidos captan clara y distintamente: las relativas a La extensión y el movimiento.