La literatura urbana de la posguerra

La Guerra Civil supuso una ruptura de la continuidad cultural española. Dejando al margen ciertos autores. Así, en los años 40 cobra importancia la novela realista-tremendista, en los 50 la novela realista-
social y en los 60 la novela experimental. En la inmediata posguerra domina un ambiente de desorientación. Los novelistas buscan nuevas formas de expresión, aunque derivando hacia la angustia existencial y hacia el lenguaje y expresión tremendista. El arranque de la nueva novela tiene dos fechas clave, que suponen el inicio de dos corrientes distintas: en 1492 se crea el tremendismo literario, que presenta los aspectos más duros de la realidad. Una obra representativa es LA FAMILIA DE PASCUAL DUARTE de C.J. Cela, una novela impregnada de tristeza y melancolía, con un lenguaje brutal y protagonizada por Pascual Duarte, un campesino pobre y analfabeto, que llevado por sus instintos vengativos y violentos acaba convirtiéndose en un asesino. Más tarde, en 1945, Carmen Laforet escribe NADA, obra que inicia la novela existencial que da lugar a una serie de problemas propios de la condición humana. Otras obras importantes: LA SOMBRA DEL CIPRÉS ES ALARGADA de Miguel Delibes, EL FULGOR Y LA SANGRE DE ALDECOA, novela existencial que refleja el malestar social pero cambiado el ámbito de lo personal. En los 50 se inicia cierta apertura al exterior, que favorecerá la llegada de nuevas ideas y corrientes. En este ambiente aparece LA COLMENA de C.J. Cela, que marca la transición entre la angustia existencial y las inquietudes sociales. En 1954 se inaugura el Realismo social. En este año se dan a conocer autores importantes como: Fernández Santos, Sánchez Ferlosio, Ana María Matute… autores comprometidos con su sociedad que intentan reflejar los conflictos de la vida colectiva española. En conclusión, la estética es el Realismo. En los temas, el interés se desplaza de lo individual a lo colectivo, de los problemas personales a los sociales. La sociedad se convierte en el tema del relato. Obras con su tema principal: la dura vida del campo(LOS BRAVOS de Fernández Santos, LA ZANJA de Alfonso Grosso, DOS DÍAS DE Septiembre de Caballero Bonald); el mundo del trabajo(CENTRAL ELÉCTRICA de López Pacheco, LA MINA de López Salinas); los temas urbanos(LA COLMENA de Cela, EL JARAMA de Sánchez Ferlosio); la burguesía insolidaria(TORMENTA DE VERANO de García Hortelano, ENTRE VISILLOS de Carmen Martín), y la evocación de la guerra(DUELO EN EL Paraíso de Juan Goytisolo, PRIMERA MEMORIA de Ana María Matute). En cuanto a técnicas y estilos: la estructura suele ser sencilla con una narración lineal, accón de corta duración y ambientada en la época del momento. Hay preferencia por el personaje colectivo. Se utilizan técnicas derivadas del objetivismo, el narrador-cronista en 3ª persona y el diálogos. Los novelistas del exilio apenas fueron conocidos durante la posguerra. Algunas obras con sus respectivos autores son: Francisco de Ayala(MUERTES DE PERRO), Max Aub(EL LABERINTO Mágico), Ramón J. Sender(Réquiem POR UN CAMPESINO ESPAÑOL), Arturo Barea(LA FORJA DE UN REBELDE), Rosa Chacel(MEMORIAS DE LETICIA VALLE). Estos novelistas producen una narrativa de temática social. Tres son los temas: el recuerdo de la guerra, los nuevos lugares en los que tienen que vivir y la reflexión sobre los temas de la naturaleza y la existencia del hombre. Loa estilos de estas obras son diferentes. En España, dos factores marcan la evolución narrativa de los años 60: el cansancio del Realismo social y la influencia de los grandes innovadores de la novela contemporánea. La verdadera renovación llega en 1962 con TIEMPO DE SILENCIO de Luis Martín Santos, obra compleja por temática y por técnica. Esta obra está dividida en 63 secuencias, ofrece un relato lineal, con narrador omnisciente, que comenta y valora la realidad. Todos estos aspectos anuncian una nueva etapa en las que las innovaciones técnicas son intensas. Dado que se preocupan más por la forma que por el contenido se habla de formalismo. Todas las partes de la novela serán renovadas:         -Argumento: es un mero soporte de tipos, ambientes o ideas, y hasta prescinde de la acción. -Se busca el personaje colectivo. -Desaparece el narrador omnisciente y surge el objetivista. Se utiliza el punto de vista múltiple lo que da lugar al perspectivismo y al contrapunto. -En la estructura externa encontramos secuencias en lugar de capítulos. En estructura interna desaparece el orden cronológico. -El dialogo es poco habitual, se sustituye por el estilo indirecto y por el monólogo interior. -En el lenguaje literario, utilizan con libertad el estilo y la lengua, probando nuevas formas: ausencia de puntuación, frases extensas y mezcla de registros cultos y vulgares. En esta línea se situarán algunos autores: Juan Marsé(ULTIMAS TARDES CON TERESA, obra de crítica social con novedades técnicas), Juan Benet(Volverás A Región), Juan Goytisolo(SEÑAS DE IDENTIDAD), Torrente Ballester(LA SAGA/FUGA DE J.B). Cela y Miguel Delibes son los más destacados de este periodo.

Camilo José Cela:

Presenta una producción extensa y variada. Destaca por su obsesión por renovar la técnicas y estructuras narrativas, por su dominio del lenguaje, la capacidad para crear ambientes y describir. En la expresión destaca por el uso de la sátira. Su evolución narrativa se reparte entre el Realismo y la vanguardia. De la primera época son: LA FAMILIA DE PASCUAL DUARTE y Pabellón DE REPOSO, obras en las que aparece la angustia existencial. En la segunda etapa publica LA COLMENA, que introduce el Realismo social de carácter objetivo. La novela presenta la sociedad madrileña y denuncia las injusticias sociales. Tiene rasgos como: estructura en múltiples secuencias breves, argumentos basados en situaciones cotidianas y el personaje colectivo como protagonista. La obra ofrece una visión panorámica de la sociedad madrileña con tono pesimista y actitud objetiva. En la tercera etapa están: SAN CAMILO 1936, OFICIO DE TINIEBLAS, MAZURCA PARA DOS MUERTOS, MADERA DE BOJ Y VIAJE DE ALCARRIA.

Miguel Delibes:

Analiza la sociedad rural marginada y denuncia a la burguésía urbana despreocupada. Se inicia en la novela existencial con LA SOMBRA DEL Ciprés ES ALARGADA y desemboca en el Realismo con EL CAMINO y LAS RATAS, obras de ambiente rural castellano, escritas con una prosa aparentemente sencilla; CINCO HORAS CON Mario, es un largo monólogo interior; Parábola DEL NAUFRAGO, relato que nos hace pensar en Kafka; EL Príncipe DESTRONADO, novela urbana; EL DIPUTADO VOTO DEL SEÑOR CAYO, novela rural; EL HEREJE y LOS SANTOS INOCENTES, donde combina la denuncia del caciquismo rural de la injusticia y la miseria.