Masas de aire geografía

La insolación y la nubosidad.
El nº de horas de radiación solar varía mucho a lo largo 
del año, debido a causas astronómicas y a la existencia de nubes. La nubosidad se 
mide en porcentaje de días cubiertos al año. El máximo de nubosidad anual 
corresponde al norte peninsular (Oviedo, con un 47% de días cubiertos) y los niveles 
máximos de insolación y de días despejados se registran en Andalucía (Cádiz, con 3.233 
horas de sol) y en Tenerife (con 198 días despejados al año). La nubosidad reduce la 
insolación, pero también dificulta el enfriamiento de la superficie. Las nubes atenúan 
las oscilaciones térmicas y reduce el riesgo de heladas. Esto explica que los climas 
húmedos y nubosos tengan una variación de temperaturas menor que los climas secos 
y con mayor porcentaje de días despejados. Además, en algunas zonas se pueden 
contabilizar más de cien días de niebla anuales. La niebla se forma a causa del 
fenómeno de la inversión térmica, cuando hay suficiente humedad en el aire.
– Las temperaturas. Es uno de los índices básicos para el análisis del clima. La 
distribución de la temperatura media es muy irregular, dependiendo de la latitud, el 
relieve y la distancia al mar. Las regiones del sur soportan temperaturas más elevadas, 
las zonas de montaña son en general más frescas, en las zonas costeras las 
temperaturas suelen ser más suaves, y en las zonas de interior las temperaturas tienen 
valores más extremos (más frío en invierno y más calor en verano). En estas últimas la 
amplitud térmica y el riesgo de heladas son mayores.
– La humedad del aire. Se refiere a la cantidad de vapor de agua que hay en el aire. 
Viene determinado por la temperatura, la proximidad a masas de agua, el relieve y la 
cobertura vegetal. Los niveles más altos se dan en las regiones costeras. La humedad 
produce un aumento de la sensación de calor.
– La presión atmosférica. Mide el peso del aire sobre un punto concreto. La unidad de 
medida es el milibar (mb). Si es superior a 1.014 mb indica estabilidad (anticiclón), y si 
es inferior a 1.014 mb indica inestabilidad (borrascas). La presión de una masa de aire 
está relacionada con su temperatura y su humedad. Los frentes son superficies que 
separan dos masas de aire con distinta temperatura o grado de humedad. La diferencia 
de presión hace que el aire cálido ascienda por encima del frío, lo que hace que se 
condense y de lugar a precipitaciones. En España es frecuente la presencia del frente 
polar, que separa las masas de aire tropical y polar. La sequía estival en España está
motivada por la presencia del anticiclón de las Azores, mientras que las precipitaciones 
en otoño y primavera vienen provocadas por las borrascas atlánticas.
– Los vientos. Es el aire en movimiento. Se debe sobre todo a las diferencias de 
temperatura y presión de las diferentes masas de aire. La fuerza del viento aumenta 
proporcionalmente al gradiente de presión entre dos masas de aire.
– Las precipitaciones. Cuando una masa de aire húmedo se enfría hasta alcanzar la 
temperatura del punto de rocío, el vapor de agua que contiene se condensa y 
precipita. Las precipitaciones se miden en milímetros (mm). Puede ser en forma líquida 
(lluvia) o sólida (nieve). Las principales carácterísticas de las precipitaciones de un 
clima son la regularidad y la intensidad. Las precipitaciones varían mucho según el 
lugar o la estación, pero podemos dividir España en dos grandes áreas: la España 
húmeda (se corresponde con la zona cantábrica y Galicia, con lluvias regulares y 
abundantes de más de 800 mm anuales), y la España seca (clima más árido, con 
precipitaciones escasas y largos períodos de sequía, llegando a ser semidesértica con 
menos de 400 mm en el sureste peninsular, la comarca de los Monegros, zonas del 
valle del Duero, de la Mancha y las islas Canarias). Las precipitaciones están 
condicionadas por el relieve porque aumentan con la altitud (las montañas reciben 
precipitaciones similares a las de la zona Norte). No obstante estas precipitaciones se 
producen fundamentalmente en otoño e invierno. Las zonas más lluviosas de España 
coincide con las áreas situadas a barlovento (vertiente de una montaña que está 
orientada en el sentido de los vientos dominantes y que por tanto tiene mayor 
humedad).
– La evaporación y la aridez. La evaporación y la transpiración de las plantas depende de 
la insolación, la nubosidad, la temperatura, la humedad y el viento. Es mayor en las 
zonas de poca nubosidad. La aridez de un territorio se define como la relación entre la 
evapotranspiración, la precipitación y la absorción del suelo. Un territorio será árido o 
seco si las precipitaciones recibidas no compensan las pérdidas de agua debidas a los 
demás factores. Se considera que una regíón es semiárida si tiene más de cuatro 
meses secos, y árida cuando son más de siete.