Presunción de inocencia

3- FINAL FOLLETINESCO.-
En 1951 tuvo lugar el suceso de la novela, En Barranquilla le obsesionaba la historia cuando se enteró de que Bayardo y Ángela vivían juntos y felices en Manaure. Allí los fue a visitar para recabar más datos y ia historia de un crimen se convirtió en la de un amor terrible y secreto. Se dedicó a contarla de viva voz muchas veces antes cle escribirla y así pasaron treinta años. Viajó   Sucre 15 años después a recomponer las piezas y definitivamente la escribíó en una pensión para hombres solos donde vivíó Bayardo. Las dos mil cartas sin abrir y el reencuentro de los esposos separados la noche de bodas diecisiete años después es un final más propio de un folletín que de una tragedia.

Desde el punto de vista de la perspectiva habría que decir que desde el primer momento aparece un narrador en primera persona que va a dominar el relato:
“Siempre soñaba con árboles”, me dijo Plácida Linero, su madre.

Enseguida apreciamos también la “situación básica” del narrador: es un cronista que ha vuelto al pueblo con intención de establecer los hechos sucedidos años atrás.
“Volví a este pueblo tratando de recomponer con tantas astillas dispersas el espejo roto de la memoria”
Esta doble condición de narrador y personaje le lleva al empleo de la forma autobiográfica, que resulta especialmente convincente y con especial referencia a la realidad. Pero en su afán de reconstruir el pasado, se sirve de varias fuentes que prestan a la narración distintas perspectivas:
• E/ sumario.- Aparece citado nada más empezar la novela
“E/ juez instructor que vino de Riohacha debíó sentirlas sin atreverse a admitirlas, pues su interés de darles una explicación es evidente en el sumario. ‘”‘
Después se le cita una docena de veces más, casi siempre bajo la fórmula “decía e/ sumario”, o citando al juez;nstructor. 
  E/ informe de c/ autopsia.- Menos frecuente pero importante porque, lejos de dar una información científica también entra en valoraciones y exageraciones.
“E/ informe dice: “Parecía un estigma de/ crucificado” lo que no es de extrañar ya que la autopsia la practica el propio párroco que había estudiado cirugía en Salamanca pero no terminó la carrera, lo que anulaba cualquier valor legal,
Las cartas que la madre del narrador le escribe al colegio y que conceden un aire de  misterio
“Mi madre me escribíó al colegio a finales de Agosto y me decía en una nota casual 
“Ha venido un hombre muy raro”
  Sus propios recuerdos: más o menos inconexos
  Manifestaciones de un extenso número de testigos presenciales: es la fuente que más caracteriza a la obra, y que, por otra parte le concede su aspecto de crónica en curSO de realización y la variedad de perspectivas. Muchas veces son recogidas como breves frases restos de la conversación mantenida por el entrevistador con cada uno de ellos y siempre introducida por expresiones como “me dijo”, “me contó”, “me declaró”


CRÓNICA  Y PERSPECTIVISMO
Tras seis años Sin haber publicado nado García Márquez escribe Crónica de una muerte  Durante estos años se ha dedicado intensamente al periodismo lo que hace que no extçañemos que en esta obra se simule una descripción periodística, una crónica, como dice su título. Éi mismo afirmará que esta obra era “una perfecta uníón entre periodismo y literatura”. Crónica nos remite a un género periodístico, García Márquez fue redactor de un semanario “Crónica” de Barranquilla en 1951 en el que escribía cuentos policíacos. La crónica se define a medio camino entre la noticia, la opinión y el reportaje. Debe contener elementos noticiosos y el cronista debe evitar la presentación de opinión* en exceso subjetivas así como hipótesis aventuradas. El estilo debe ser ameno y el cronista explicará las expresiones empleadas por los entrevistados reflejando el ambiente y encuadrándolo en su contexto.
Tras esta definición es evidente que la obra no se ajusta a las normas porque las transgrede continuamente. Hay una base histórica, real de los hechos que se relatan, pero su tratamiento no se ajusta a los cánones periodísticos, sino que es fruto de la libre imaginación y la creatividad del escritor. Es una novela, pero algunas de sus páginas conservan un aire de descripción periodística. Convergen, pues, el periodista y el novelista y se funden en la narración objetiva (recuento puntual de hechos y conductas, muchos de ellos reales) y la  ficción narrativa (imaginación del novelista).
Se la ha relacionado con la novela policíaca, Tiene muchos elementos propios de este tipo de novelas: un móvil, unos asesinos, una víctima, violencia en la ejecución del crimen, tensión y suspense. El suspense tiene un significado especial porque el lector sabe desde el primer momento que Santiago Nasar va a morir.
Sin embargo se aparta de este género porque nunca se supo por qué murió Santiago Nasar. La labor investigadora del narrador no culrnina con éxito.
Lo cierto es que se nos presenta c a.Auténtica-crónica: Se-recoge uñá minuciosa e os echos y se desarrolla una narración. Pero está claro que no se trata de una crónica periodística solamente, sino que hay también una elaboración literaria muy cuidada. Se observa en los siguientes rasgos:
1- ESTILO.- La obra presenta por un lado un estilo lingüístico propio de la información periodística, un lenguaje directo por tanto, poco dado a las digresiones morales. Se ciñe estrictamente a la narración de los hechos como corresponde a una crónica que parte de  un hecho real. Pero por otro lado se advierte un estilo que intenta enmarcar los hechos dentro de lo que se ha llamado “Realismo mágico” de la novela contemporánea  hispanoamericana. La crónica se convierte así en literatura porque los hechos se mitifican y se hacen maravillosos.
“Todo siguió oliendo a Santiago Nasar aquel día. —”Por más que me restregaba con jabón y estropajo no podía quitarme el olor”- me dijo Pablo Vicario”
“Lo raro es que el cuchillo volvía a salir limpio, declaró Pedro Vicario al instructor, le había dado por lo menos tres veces y no salía una sola gota de sangre” 
2- EL MODELO DE TRAGEDIA GRIEGA.-
Aunque el argumento de la obra se construye sobre un hecho real, el autor consigue darle un enfoque de grandiosidad y desmesura que le acerca al ámbito de la tragedia, La manera de matar es tan atroz que los asesinos son matarifes de cerdos, los cuchillos son “los útiles del sacrificio”. La venganza alcanza una nueva dimensión bajo el prisma de la exageración y el  exceso. También contribuye la inocencia del muerto, que, para culminar la tragedia es entregada a los asesinos por su propia madre. No falta el coro de las tragedias: el pueblo, que regresaba en masa del puerto, comienza a tomar posiciones para contemplar el crimen. Por último, no falta un aspecto fundamental de las tragedias, la fatalidad.