Tamara de Lempicka: Icono del Art Déco
Mujer bella, libre y moderna, Tamara de Lempicka se inspiró en los lenguajes más innovadores del siglo XX: la fotografía, el grafismo, el cine y la moda. Vivió en París, donde brilló por su estilo sofisticado y vanguardista. En la época de entreguerras, su pintura capturó el glamour, la sofisticación, la elegancia y la modernidad que definen el Art Déco, convirtiéndose en una de las figuras más importantes de este movimiento.
Sus retratos, desnudos y otras escenas relatan la vida de la alta burguesía adinerada y la decadente aristocracia de la época. Sabemos que odiaba el comunismo, ya que la revolución rusa destrozó su cómoda vida aristocrática. En París, enfrentó dificultades económicas y se vio obligada a pintar para subsistir, desarrollando una técnica y un estilo elegantes y distintivos. Todos querían uno de sus retratos, y se convirtió en una extraordinaria retratista.
Amante del hedonismo, las fiestas, las orgías, la cocaína y declaradamente bisexual, su vida sirvió de inspiración directa para sus cuadros. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, se marchó a los Estados Unidos, donde siguió teniendo éxito, aunque más como baronesa que como pintora, ya que la llama del Art Déco se estaba apagando.
Estilo e Influencias
Se centró principalmente en retratos femeninos y en desnudos de ambos sexos. Pintaba mujeres etéreas, con ropajes flotantes y dedos largos, marcando fuertes contrastes de luces y sombras. Sus influencias principales son Botticelli, Bronzino, el retrato manierista en general y el Cubismo. Empleaba el eclecticismo, fusionando estilos antiguos para representar temas actuales. También retrató a su hija y a personas relacionadas con la burguesía, además de realizar cuadros de flores.
Obras Destacadas
- Mujer con vestido verde
- El hombre incompleto
- Tamara en Bugatti verde
- Andrómeda
- Adán y Eva
Los Felices Años Veinte y el Art Déco
Escultura
Pablo Gargallo
Considerado uno de los escultores más importantes e innovadores del siglo XX, Pablo Gargallo combinó el clasicismo con la experimentación. En 1888 se trasladó a Barcelona, donde comenzó su formación artística y se relacionó con artistas de Els Quatre Gats. En 1903 obtuvo una beca que le permitió ir a París a estudiar, donde convivió con artistas como Max Jacob, Juan Gris y Picasso, cuya cabeza modeló en una escultura.
Su estilo adquirió una dimensión muy personal, derivada de su interpretación del cubismo. Sustituyó materiales convencionales por láminas de hierro forjado y creó un nuevo lenguaje escultórico al introducir el vacío como volumen, dotando a sus figuras de gran dramatismo expresivo. Durante toda su carrera mantuvo dos estilos paralelos: uno clásico, relacionado con el modernismo, y otro vanguardista, en el que experimentó con la desintegración del espacio, las formas y los nuevos materiales.
Entre sus obras se encuentran tres piezas inspiradas en Greta Garbo. Su obra cumbre es El profeta (1933), que aplica el concepto cubista de la escultura del hueco y posee una energía expresionista que conecta con la tradición bíblica. Se le considera uno de los artistas más significativos de la vanguardia española e internacional.
Constantin Brancusi
A los 11 años, Constantin Brancusi ingresó en una droguería donde un cliente se convirtió en su protector y lo inscribió en la Escuela de Artes y Oficios de Craiova en 1894. Posteriormente, se trasladó a Múnich y luego a París en 1904. En 1907, un grupo escultórico suyo llamó la atención de Rodin, quien lo invitó a trabajar en su taller, pero Brancusi se negó, argumentando que “nada crece bajo los grandes árboles”.
Se vinculó a los artistas y escritores de la primera vanguardia. Su obra El Beso (1907) muestra una característica estilística que se tornará cada vez más dominante en su arte: la compresión de la forma hacia su interior, la concentración de la energía plástica. En París, los artistas estaban descubriendo el arte negro y las máscaras de Oceanía, lo que influyó en su transición desde una cultura guiada por Rodin hacia las formas de un sintetismo plástico primitivo.
Su obra, compuesta por 215 esculturas, evolucionó hacia un estilo muy personal y geométrico, con una eliminación de los detalles para buscar una realidad distinta. Inspirándose en el arte escultórico prehistórico y africano, intentó mostrar la naturaleza subyacente al desnudo mediante una simplificación extrema de la forma. Trabajó el mármol, la piedra caliza, el bronce y la madera. En su obra predominan dos formas simples: el huevo y el cilindro alargado, como se manifiesta en obras como Musa durmiendo, Margit Pogany, Pájaro en el espacio o Negra blanca. En 1937 realizó el conjunto monumental de Târgu Jiu en Rumanía. Murió en París en 1957.
El Neoplasticismo Holandés: De Stijl
En Holanda surge una vanguardia que apuesta por la abstracción pura, geométrica y estricta, afectando a la arquitectura, la pintura y el diseño. En 1917, Piet Mondrian y Theo Van Doesburg, junto a otros artistas, fundan la revista De Stijl (El Estilo), cuyo primer manifiesto se publica en 1918.
Postulados del Neoplasticismo
- Planteamiento racionalista del arte.
- Búsqueda de un lenguaje universal, sin sentimientos ni emotividad.
- Eliminación de todo lo superfluo hasta que prevalece solo lo elemental.
- Uso exclusivo de líneas rectas verticales y horizontales.
- Paleta reducida a los colores primarios (rojo, amarillo, azul) y los no-colores (blanco, negro y gris).
Mondrian estaba influido por la teosofía y pretendía una integración de los aspectos más espirituales. Los neoplasticistas estaban convencidos de que los males del mundo provenían del individualismo, por lo que proponían un arte expandido y universal que permitiera al hombre acceder a una nueva conciencia. En su búsqueda, utilizaron la geometría para analizar la estructura de la realidad, reduciéndola a la oposición y el equilibrio entre la línea vertical y la horizontal.
Un ejemplo arquitectónico es la Casa Schröder de Gerrit Rietveld (1924), y en diseño, su Silla Roja y Azul, que sigue los mismos principios estéticos. En 1924, Van Doesburg adopta el movimiento y el dinamismo a través del uso de planos inclinados, innovación que denominó “Elementarismo”. Esto provocó un escándalo y la oposición de Mondrian, quien pensaba que la diagonal era propia del Barroco. Mondrian seguirá toda su vida fiel a las líneas rectas y los colores planos, como se ve en su obra tardía Broadway Boogie-Woogie. La simplicidad de este lenguaje ha influido notablemente en la arquitectura y el diseño del siglo XX.
Piet Mondrian: Máximo Exponente del Neoplasticismo
Máximo exponente de la abstracción, Piet Mondrian buscó una forma expresiva hasta que encontró su propio estilo, el Neoplasticismo. Se formó en el siglo XIX en el impresionismo y el paisajismo holandés. Sus primeros temas fueron diques, molinos, bosques y ríos, con influencias de Van Gogh, el Puntillismo, el Fauvismo y el Expresionismo (Molino a la luz del sol).
En 1911 descubre el cubismo en París, lo que le sirve para dar el paso definitivo hacia la abstracción. A través de Picasso y Braque, busca la esencia de la realidad, descubriendo que el objeto es algo transitorio y que lo eterno es el conjunto de líneas verticales y horizontales que lo componen (Composición 3).
En 1917 se suma al movimiento De Stijl. Hacia 1921 definió su estilo maduro: suprimió todo lo que pudiera recordar a la tridimensionalidad y se quedó con formas geométricas planas, con líneas negras y planos de colores primarios y no-colores (Composición con rojo, amarillo y azul). Cuando estalla la Segunda Guerra Mundial, se traslada a Nueva York, donde empieza a crear obras más dinámicas y alegres, reemplazando las líneas negras por líneas de colores, como en su famoso cuadro Broadway Boogie-Woogie. Sus teorías sobre la abstracción y la simplicidad influyeron profundamente en la arquitectura, el diseño industrial y las artes gráficas.
El Funcionalismo en la Arquitectura (1919-1945)
A principios del siglo XX, el arquitecto Louis Sullivan popularizó el lema “la forma sigue siempre a la función” para recoger su creencia de que el tamaño de un edificio, su masa y la distribución del espacio debían decidirse únicamente por la función de este. Entre 1920 y 1930, surge un movimiento arquitectónico moderno en un contexto de recuperación económica de posguerra.
Características de la Arquitectura Funcional
- Ahorro económico: El uso de formas perpendiculares en lugar de curvas, excesivamente costosas, abarata notoriamente los costes de construcción.
- Síntesis de superficies: Se busca la continuidad de las superficies, sin diferenciar elementos sustentantes y sustentados.
- Influencia del neoplasticismo: Combinación de espacios cuadrados y rectangulares.
- Asunción del concepto espacio-tiempo del cubismo: Se valoran todas las visuales, todos los planos son importantes, incrustándose los volúmenes.
- Luminosidad: Se favorece la penetración de la luz en el espacio interior gracias a la liberación del muro y el auge de las cristaleras, creando espacios diáfanos.
- Marcado carácter social.
La Bauhaus, escuela fundada en 1919 en Alemania por Walter Gropius, fue el principal centro de difusión de estas ideas. Aunque entra en decadencia en 1930, su influencia crece al emigrar sus componentes a otros países, hasta convertirse en el llamado Estilo Internacional. Los arquitectos más destacados son Le Corbusier, Mies van der Rohe y el propio Gropius.
Ludwig Mies van der Rohe
Dirigió la Bauhaus entre 1930 y 1933, año en que fue clausurada por los nazis. Se interesa por los materiales como elementos expresivos: piedra, mármoles, acero y vidrio serán utilizados de forma pura. Sus espacios nunca son cerrados, buscando la integración con el entorno. En 1919 trazó un proyecto de rascacielos de metal y vidrio con el que sentó las bases de los grandes edificios modernos. Una de sus obras maestras es el Pabellón alemán para la Exposición Universal de Barcelona (1929), una combinación de planos verticales y horizontales donde la cubierta parece suspendida sobre una retícula de pilares. Para este pabellón diseñó también la famosa Silla Barcelona. Otras construcciones clave son la Casa Farnsworth o el Seagram Building en Nueva York, una icónica torre de acero y cristal.
Charles-Édouard Jeanneret (Le Corbusier)
Su contribución al racionalismo estriba en su formulación de la vivienda mínima y su famosa frase “la casa es una máquina en la que vivir”, de su influyente libro Hacia una arquitectura (1923). En 1926 formuló los cinco puntos de una nueva arquitectura:
- La casa sobre pilotes para que el suelo quede libre como un jardín.
- El techo-jardín, para que las terrazas sean otro jardín más.
- La planta libre, no rígidamente distribuida por tabiques fijos.
- La ventana continua, desarrollada en horizontal.
- La fachada libre, independiente de la estructura portante.
Gracias al hormigón armado, es posible sostener una construcción mediante pilares, lo que permite una planta libre de muros de carga y una fachada independiente. El ejemplo paradigmático es la Villa Savoya. Tras la Segunda Guerra Mundial, se produjo un giro en su carrera, iniciándose la etapa del hormigón en bruto. El principal problema era la reconstrucción, y en 1945 inicia el proyecto de la Unidad de Habitación de Marsella, un bloque de viviendas con calles interiores y terrazas de uso colectivo. El material utilizado inspirará a jóvenes arquitectos ingleses a promover un movimiento llamado “Nuevo Brutalismo”. Otro ejemplo de esta etapa es la capilla Notre Dame du Haut, en la que abandona sus principios de estandarización. También desarrolló Le Modulor, un sistema de proporciones armónicas que patentó y publicó.
Arquitectura Orgánica: Frank Lloyd Wright
Frank Lloyd Wright estudió ingeniería civil y en 1887 trabajó en Chicago en el estudio de Adler and Sullivan, siendo este último una importante influencia. En 1893 abrió su propio estudio. Rechazó los estilos neoclasicistas y victorianos, oponiéndose a la imposición de cualquier estilo, ya que defendía que la forma de cada edificio debía estar vinculada a su función, al entorno y a los materiales. Fue un maestro de la planta libre, concepto evidente en las llamadas “Casas de la Pradera”, viviendas unifamiliares que rompen con el espacio fraccionado y adaptan la altura de los interiores a las proporciones humanas.
Wright fue pionero en la utilización de nuevas técnicas constructivas, como los bloques de hormigón, y en innovaciones en el campo del aire acondicionado y la iluminación indirecta. Su obra muestra una clara influencia de la arquitectura japonesa y una destacada complementariedad con la naturaleza. Su obra más famosa es la Casa Kaufmann o Casa de la Cascada, en Pennsylvania, donde destaca la adaptación de la arquitectura a las desigualdades del terreno y el uso de materiales en su estado natural. En su etapa final, abandonó los volúmenes cúbicos y la composición ortogonal, iniciándose un período de curvas y formas extravagantes y fantásticas, como en el Museo Guggenheim de Nueva York.