PUNTA SECA
Historia
La técnica de la **punta seca** comienza en el siglo XV con **Durero**. No se sabe con certeza si antes de él se realizaron puntas secas dignas de consideración. Sus posibilidades no se exploraron ni se revelaron hasta el siglo XVII; a partir de entonces, ha seguido un camino mucho más cercano al **aguafuerte**.
- **Rembrandt** realizó algunas puntas secas puras, pero lo más frecuente fue que combinara esta técnica con el aguafuerte.
- Después de él, su uso aumentó considerablemente, pero hasta el siglo XIX siguió siendo un medio accesorio del aguafuerte.
Las mejores estampas han sido casi siempre de pintores o escultores, véase: **Munch**, **Nolde**, **Beckmann**, **Miró**, **Chagall** y **Picasso**.
Herramientas
La plancha más utilizada es la de **zinc** y una herramienta puntiaguda, como una **aguja de acero dura**. La **punta de diamante** se considera el mejor instrumento. Ambas se suelen comercializar montadas en un mango de madera o metal. Hay que tener a mano un **rascador** o un **bruñidor**.
Técnica
Es el proceso más simple y directo de los procesos de **impresión en hueco**. Consiste en rascar la superficie de una plancha de metal utilizando una punta fuerte y afilada. El **ácido no interviene**.
La punta se usa para hacer cortes, lo que produce una **cresta en el metal**, llamada **rebaba**, que será levantada a uno o ambos lados de la línea. Esa rebaba contiene más tinta que las rascadas relativamente poco profundas y confiere a la impresión una cualidad rica y aterciopelada. El inconveniente es que las rebabas se desgastan rápidamente bajo la acción normal de entintar la plancha y pasarla por la prensa, por lo que el número de impresiones de buena calidad es limitado. Esta técnica es bastante simple, pero requiere bastante habilidad. Se puede variar la calidad de la línea alterando la **presión** y el **ángulo** de la herramienta utilizada.
AGUAFUERTE
Historia
Al margen de la obra de algunos artistas de Alemania e Italia en el primer cuarto del siglo XVI, el arte del aguafuerte floreció como en ningún sitio lo había hecho en **Holanda a mediados del siglo XVII**, dominado por quien puede considerarse el mayor aguafortista de todos los tiempos: **Rembrandt**. Destaca la espontaneidad y libertad en sus trabajos.
Posteriormente, el artista más destacado entre el siglo XVII y principios del XIX fue **Goya**, que supo sacar un partido excepcional a la **aguatinta**. Su técnica fue muy cruda e incisiva, resultando de utilidad a quienes tenían menos que decir. Durante 1850 aumentó el interés por la estampa en general, alimentado por los dibujos litográficos en blanco y negro de artistas como **Delacroix** o **Daumier**.
Técnica
La principal diferencia con las técnicas de grabado reside en que las marcas no se consiguen rascando o cortando el metal. La imagen se desarrolla con ayuda de un **mordiente**, usando **ácido nítrico**, que corroe la plancha metálica. También se utilizan bases resistentes para proteger las áreas que no se desean grabar.
Es decir:
- Las **técnicas directas** son las realizadas con útiles que actúan directamente sobre la plancha para crear la imagen.
- Las **técnicas indirectas** son las que precisan de un “mordiente” para crear las tallas atacando el metal en las zonas que convenga.
Aguafuerte de línea
Se cubre la plancha con una **reserva total dura**. La imagen se crea rayando o eliminando parte de la reserva con puntas de acero. Una vez creada la imagen, se introduce la plancha en el mordiente, el cual atacará solo los trazos descubiertos de la superficie.
Pasos
Los pasos fundamentales son:
- **Desengrasado**
- **Barnizado**
- **Dibujado**
- **Mordido**
- **Estampación**
Desengrasado
Si la plancha está limpia (sin oxidaciones u otras sustancias adheridas), es suficiente con desengrasarla con un abrasivo suave, tipo “Blanco de España” y agua, aplicado con un trapo limpio o un algodón. En caso contrario, deberemos aplicar previamente un **lijado suave** (con lija de agua o lana de acero) para no rayar la plancha, y proceder seguidamente al desengrasado. Por último, se aclara la plancha con agua abundante. Este paso es muy importante, ya que la grasa en la superficie impide una buena adherencia del producto de reserva.
Barnizado
La plancha se cubre totalmente con una capa fina y uniforme de **barniz**, que es insoluble al mordiente. Este barniz es de carácter graso y puede presentar diferentes consistencias: sólido (para ser aplicado con tampón), pastoso (en cuyo caso se extiende con rodillo), o líquido (aplicación con pincel o por vertido). En cualquier forma, siempre debe quedar en capa fina y uniforme.
Dibujado
La imagen se realiza rayando con la punta de acero sobre el barniz, como si se dibujara en un papel. El barniz se levanta y deja las líneas de metal descubiertas para que puedan ser atacadas por el ácido. Según el grosor de la punta, la presión ejercida, la proximidad de los trazos y la superposición de los mismos, se obtendrán después de la mordida, trazos más o menos anchos, profundos y acentuados. Si los trazos están muy próximos y el ataque del ácido es prolongado, puede saltar el barniz entre las líneas produciéndose lo que se llama un **“calva”**, que en la estampa se traduce en una mancha grisácea, ya que la tinta no se retiene.
Mordido
En los procesos indirectos, el mordido es el paso en el que la imagen latente dibujada en la plancha pasa a ser definitiva. Hay varios tipos de mordiente, y su elección se determina en función del tipo de metal, así como de la forma de actuación del propio mordiente. Se diluyen en agua para variar su concentración y controlar el ataque sobre el metal.
Factores que condicionan dicho ataque:
- La **saturación**, que se refiere a la cantidad de agua que contiene la mezcla.
- La **temperatura**, ya que activa la disolución del metal, acelerando el mordido.
- El **tiempo** que se somete el metal a la acción del mordiente.
Si trabajamos con **ácido nítrico**, la acción del mordiente se efectúa sobre todo en profundidad, dando lugar a dos niveles en la plancha: el nivel del relieve y el nivel de la talla. Pero el mordiente también actúa en sentido lateral, lo que se denomina **“submordido lateral”**, que puede propiciar la aparición de “calvas” en caso de líneas próximas entre sí.
Para llevar a cabo el mordido, se sumerge la plancha en la cubeta, introduciéndola despacio por un lado para que el ácido no salpique. El ácido nítrico produce burbujas sobre el metal descubierto, que impiden su acción correcta y aumentan el submordido lateral. Para evitarlas se usa una **pluma de ave** pasándola por la superficie. Normalmente, en caso de utilizar ácido nítrico, es aconsejable trabajar con una solución de doce partes de agua por una de ácido.
Finalizado el mordido, la plancha se coloca debajo del grifo para que corra agua abundante y así detener la acción del mordiente. Se pueden realizar dos tipos de mordidos:
- **Mordido plano**: cuando se somete la plancha al ácido durante un mismo tiempo para toda la imagen, con lo cual todas las tallas tendrán la misma profundidad y, por tanto, retendrán igual cantidad de tinta. Esto da como resultado en la estampación una intensidad de línea homogénea.
- **Mordidos alternados con reservas**: en los que se puede empezar por atacar las líneas más suaves durante un corto espacio de tiempo, aplicar reservas y continuar mordiendo hasta obtener los negros más intensos.
En cualquier caso, cuando ya se da por finalizado el ataque del ácido, se limpia el barniz con un disolvente apropiado, para proceder al siguiente paso: la estampación.
ESTAMPACIÓN
Es el momento en el que la imagen contenida en la matriz pasa a su soporte definitivo utilizando la **tinta como vehículo**, a través de la **presión ejercida por una prensa llamada tórculo**. La primera operación consiste en **entintar la matriz**. Ya vimos en el primer tema, en el que se trataban sobre las “técnicas de grabado directas”, lo decisivo de esta parte del proceso técnico en el resultado. Así podemos obtener a partir de una sola matriz, imágenes monocromas o con varios colores.