La Teoría de la Justicia como Equidad de John Rawls
La teoría de la justicia de John Rawls se enmarca en los intentos contemporáneos por fundamentar racionalmente una sociedad justa en contextos caracterizados por el pluralismo moral, religioso e ideológico.
Rawls concibe la justicia como equidad. Para él, una sociedad idealmente justa no es simplemente aquella que maximiza la utilidad general, sino aquella que es eficiente en el uso de los recursos y, al mismo tiempo, equitativa en su distribución.
El Experimento Mental de la Posición Original
El núcleo de su teoría se basa en un experimento mental: la llamada posición original. Se trata de una situación hipotética, no real, en la que los individuos deben escoger los principios que regirán la estructura básica de la sociedad, es decir, el conjunto de instituciones fundamentales que organizan la vida social.
Para garantizar la imparcialidad de este acuerdo, los sujetos se encuentran cubiertos por un velo de ignorancia, que les impide conocer su posición social, su estatus económico, sus talentos naturales, su ideología, su nivel cultural o incluso la generación a la que pertenecen.
De este modo, nadie puede elegir principios que lo favorezcan personalmente, ya que ignora qué lugar ocupará en la sociedad. Desde esta situación, los individuos actúan sin envidia y desarrollan una negociación orientada a garantizar condiciones aceptables para cualquiera que sea su futura posición social.
Los Dos Principios Fundamentales de la Justicia
A partir de este razonamiento, los sujetos acuerdan dos principios fundamentales de justicia:
- Principio de Igual Libertad Básica: Cada persona tiene derecho al esquema más amplio posible de libertades básicas, compatible con un sistema similar de libertades para los demás.
- Principio de la Diferencia: Las desigualdades sociales y económicas solo son justas si benefician a todos y, en particular, a los miembros menos aventajados de la sociedad.
La Prioridad de la Libertad
Estos dos principios no se encuentran en el mismo nivel, sino que existe entre ellos un orden de prioridad: el primer principio precede al segundo. Esto significa que no es legítimo restringir las libertades básicas para obtener ventajas económicas o sociales, por muy beneficiosas que estas parezcan.
No obstante, la teoría de Rawls no está exenta de críticas. Se trata de una teoría excesivamente abstracta, difícil de aplicar a los casos concretos.
El Giro Voluntarista en la Filosofía de Guillermo de Ockham
La obra de Guillermo de Ockham supone el abandono de muchos elementos de la tradición clásica y una transformación profunda de conceptos fundamentales como la razón práctica, la ley natural, la voluntad, la libertad y la moralidad. Este cambio se expresa principalmente a través de su teoría voluntarista.
Voluntad Divina y Fundamento de la Moralidad
El voluntarismo sostiene que el fundamento último de lo bueno, lo justo y lo obligatorio no es la razón, sino la voluntad. En Ockham, esta voluntad es, ante todo, la voluntad divina. Esto implica que algo no es bueno porque sea racionalmente bueno o conforme a la naturaleza humana, sino que es bueno porque Dios así lo quiere.
Este planteamiento supone una ruptura con la tradición del derecho natural clásico, especialmente con Santo Tomás de Aquino, para quien la ley natural era una participación de la ley eterna en la razón humana. En cambio, Ockham niega que exista un contenido moral necesario que pueda ser conocido por la razón. La razón ya no descubre el bien, sino que se limita a interpretar los mandatos de la voluntad divina.
Razón Práctica y Prudencia
En este sentido, Ockham sostiene que la razón práctica y la prudencia no son fuentes autónomas de moralidad, sino simples intermediarias entre la ley divina y la voluntad humana. Esto significa que la razón no fundamenta lo que debe hacerse, sino que sirve como instrumento para conocer y aplicar lo que ha sido ordenado.
Consecuencias Jurídicas del Voluntarismo
En el ámbito jurídico, este giro tiene como consecuencia el debilitamiento de la ley natural como criterio objetivo del derecho. Si no existe un orden moral racional necesario, entonces el derecho positivo adquiere una mayor autonomía. Las normas ya no necesitan fundarse en una naturaleza humana objetiva, sino en la voluntad de quien tiene autoridad para imponerlas.
El derecho ya no se concibe principalmente como un orden objetivo, sino como un conjunto de facultades pertenecientes a sujetos individuales.
Conclusión sobre Ockham
En conclusión, la teoría de Guillermo de Ockham, basada en el voluntarismo, rompe con la concepción clásica de la moral y del derecho natural. Al situar la voluntad por encima de la razón, redefine la libertad, debilita el fundamento objetivo del derecho y contribuye a la aparición de una concepción más subjetiva y moderna del orden jurídico.