1. El inicio de la industrialización: Un proceso lento
El primer proceso de inicio fue lento, debido a la escasez y pobreza de materias primas y fuentes de energía (algodón y carbón). El Estado estaba endeudado por las guerras carlistas, el proceso de la guerra de independencia en Cuba y el hecho de que no estábamos recuperados de la Guerra de Independencia. La población era escasa y mayoritariamente agrícola, con un escaso poder adquisitivo para comprar productos industriales. Los empresarios destinaban sus recursos a la compra de tierras desamortizadas (Desamortizaciones de Madoz, 1855). Debido a la política proteccionista, no se invirtió en importar productos, maquinaria y recursos, aunque en 1842 se firmó un acuerdo librecambista con Gran Bretaña que perjudicó a la industria textil catalana. En el año 1900, solo una pequeña parte de la población activa se dedicaba a la industria; el resto se dedicaba al sector primario.
2. Crecimiento y consolidación (1900-1930)
Durante este periodo de crecimiento, y especialmente en la Primera Guerra Mundial, eran necesarios los minerales y metales para el armamento militar. Como España no entró en la guerra, se dedicó a abastecer a otros países, por lo que el país obtuvo importantes ingresos. Con la dictadura de Miguel Primo de Rivera se impulsaron construcciones de obras públicas que dinamizaron la industria del hierro y el cemento. En esta época, España estaba sumergida bajo una política proteccionista, por lo que solo se utilizaban productos nacionales.
3. Guerra Civil y Autarquía (1930-1959)
Este periodo supuso un descenso debido a la Guerra Civil. España estaba bajo la autarquía, una política intervencionista del Estado que restringía las importaciones de maquinaria, capital y materias primas del exterior, obligando al consumo exclusivo de productos nacionales. En 1941 se creó el INI (Instituto Nacional de Industria). Hubo un desarrollo puntual y desconectado en núcleos como Madrid, Barcelona, Asturias, País Vasco, Valencia y Andalucía, mientras el resto del país permanecía en un subdesarrollo industrial. Estos núcleos prosperaron porque recibieron capital, poseían materias primas, estaban cerca de puertos, contaban con un mercado urbano y disponían de ferrocarril. En 1950 se produjo una apertura gracias a las negociaciones con EE. UU., mediante las cuales obtuvimos ayuda del Plan Marshall a cambio de establecer bases en Rota y Zaragoza, además de nuestro ingreso en la ONU.
4. El Desarrollismo y la Segunda Revolución Industrial (1959-1979)
Hubo un gran desarrollo con la aparición de la Segunda Revolución Industrial y el abandono de la autarquía. España empleó una política estatal mediante el decreto llamado “Plan de Estabilización”, que supuso la liberalización, la apertura al exterior y la integración de España en el contexto europeo y mundial. España entró en un crecimiento demográfico en los años 60 y aumentó la calidad de vida. El precio de la energía era bajo y existía un gran consumo de la misma. Se implementaron los Planes de Desarrollo (1964-1975) para buscar un equilibrio industrial en toda España.
El Modelo Fordista
El crecimiento también fue posible gracias al desarrollo del modelo fordista, caracterizado por:
- Uso de tecnologías electromecánicas que necesitaban abundante mano de obra, barata y poco conflictiva.
- Contratos de trabajo indefinidos y a tiempo completo.
- Gran consumo de energía a bajo precio.
- Alta intervención estatal.
- Predominio del mercado interior.
- Establecimiento de trabajos en cadena de montaje.
5. Crisis económica y Tercera Revolución Industrial (1975-1986)
La crisis se vio marcada por el encarecimiento del petróleo en 1973, lo que subió los costes de producción y redujo la demanda. Afectó gravemente a España debido a su gran dependencia energética del exterior, impactando especialmente en la industria siderúrgica, textil y naval. Surge la Tercera Revolución Industrial (microelectrónica, informática, telecomunicaciones, etc.). Apareció una nueva demanda en calidad y diseño que requería innovación y diversificación, capacidades que no todas las empresas poseían. Esto se sumó a la globalización de la economía y causas externas como la dependencia tecnológica, una insuficiente modernización, la muerte de Franco y la Transición.
Reestructuración Industrial (1982)
Bajo el gobierno del PSOE de Felipe González, se tomaron dos medidas principales: reconversión y reindustrialización.
Reconversión Industrial
Consistió en adoptar medidas en un corto periodo de tiempo para solventar la crisis. Ante esto, se crearon las ZUR (Zonas de Urgente Reindustrialización) en 1983 por un periodo de tres años para ayudar a las zonas más afectadas. Se trataba de diversificar, fomentar el progreso técnico y absorber el desempleo.
- Consecuencias: Creció la inversión y la diversificación, pero generó menos empleo del previsto y las ayudas beneficiaron principalmente a las grandes empresas.
6. Recuperación e integración europea (1985-Actualidad)
A excepción de la crisis de 1991-92, este periodo es de recuperación. España entró en la CEE (Comunidad Económica Europea), lo que obligó a competir con el mercado europeo. Las empresas que no podían competir desaparecieron, entrando en una segunda reconversión industrial con medidas como la inversión en I+D+i.
Adaptación a la Tercera Revolución Industrial
Para adaptarse, se siguieron estas líneas estratégicas:
- Producción de productos basados en I+D+i.
- Apoyo a las PYMES.
- Implantación de medidas basadas en la innovación y tecnificación.
- Descentralización de la producción.
Las empresas establecen sus bases en zonas centrales con mercados consumidores de alta tecnología, siguiendo una doble vía:
- Instalar fábricas en otros países (deslocalización).
- Instalar fábricas basadas en I+D+i y altas tecnologías en grandes ciudades, cerca de centros de investigación y de mercados consumidores.