Lírica Medieval Peninsular: De las Jarchas a las Coplas de Jorge Manrique

Las jarchas

La sociedad musulmana medieval de Al-Ándalus daba gran importancia a la poesía lírica; por eso, conservaban por escrito sus poemas en unas antologías cuidadas con esmero. Los poetas cultos andalusíes conocen estas pequeñas canciones de amor mozárabes y las incorporan a sus poemas cultos escritos en árabe. Surge así la moaxaja, poema bilingüe cuya primera parte está escrita en árabe culto y la final en mozárabe. Los versos finales de la moaxaja son las jarchas.

Temática y lengua de las jarchas

  • Temática: Hablan del amor de una mujer enamorada que se queja de la ausencia de su amado a su madre, amigas o hermanas. La más antigua data del siglo XI.
  • Lengua: Están escritas en hebreo y árabe vulgar. En el mozárabe es muy frecuente la aparición de palabras árabes o de influencia árabe.
  • Estilo: El lenguaje literario es muy sencillo; aparecen pocos recursos estilísticos y la fuerza de estas composiciones reside en la concentración de elementos que resaltan la emotividad.

El zéjel

En el zéjel solo se utiliza el árabe vulgar. Nos interesa porque es reflejo de las influencias de ida y vuelta entre los juglares cristianos y musulmanes. Se cree que lo desarrolló, perfeccionándolo, un juglar musulmán; él pretendía unir la poesía árabe y la cristiana en una estrofa común.

Estructura del zéjel

  • Cabeza: Al principio, el solista recitaba unos versos que, cuando más tarde los coreaba el público, se convertían en estribillo.
  • Mudanza: Los versos eran monorrimos.
  • Glosa: Desarrolla comentando el tema que aparecería en la estrofa de cabeza. El último verso rimará con el verso de cabeza.

La estructura del villancico: el zéjel, con ligeras variaciones, pasó a llamarse en los reinos cristianos villancico porque los cantaban los habitantes de las villas.

La lírica culta: el amor cortés

Consiste en la transposición a la esfera erótica de un amor basado en el servicio a una dama casada de extraordinarias cualidades. Es un tipo de amor adúltero; el amor extraconyugal adquiere un mayor contenido espiritual, pues ha nacido de la libre elección de los amantes. El amor era considerado como fuente de muchas virtudes, ya que el enamorado desarrollaba paciencia, constancia, decisión, lealtad, educación y valentía. La lengua de las canciones trovadorescas era culta y a veces complicada, y el poema preferido era la cansó provenzal.

La lírica gallego-portuguesa

Dentro de esta tradición destacan tres tipos de composiciones:

  • Las cantigas de amor: Son de clara influencia provenzal. Un caballero canta su amor a una dama de innumerables virtudes; el lenguaje es culto y muy cuidado.
  • Las cantigas de escarnio y maldecir: Critican con gran crudeza las costumbres de la época o a los enemigos. El poeta construía sus versos sobre una melodía muy conocida para que se transmitieran rápidamente.
  • Las cantigas de amigo: Son las más bellas composiciones de la lírica galaico-portuguesa. Son obras de autores cultos a imitación de las canciones que el pueblo gallego cantaba desde siempre en fiestas y romerías. En ellas, una mujer se queja de la ausencia del amado a su madre, amigas y hermanas.

Su estructura es la canción paralelística, compuesta por una cabeza inicial que indica el asunto y una serie de pareados que se separan por el estribillo «leixa-pren».

Jorge Manrique: Coplas a la muerte de su padre

Las Coplas a la muerte de su padre son una reflexión moral y un homenaje a su progenitor, el Maestre don Rodrigo (comendador Manrique), desde el punto de vista de un hijo que ha recibido el ejemplo de una vida gloriosa.

Estructura de la obra

De la copla 1 a la 14

El poeta reflexiona sobre la brevedad de la vida, la fugacidad de las glorias del mundo y el poder igualitario de la muerte. Los viejos tópicos aparecen refrescados por ese tono íntimo, casi confidencial, que Manrique sabe imponer a sus versos. La sencillez y la belleza de sus versos se ven acentuadas con el poder musical de la estrofa de pie quebrado; la rapidez propia de esta estrofa es el mejor recurso para mostrar el rápido pasar del tiempo. Prescindiendo del pasado más remoto, enumera la historia nacional reciente, introduciendo así la segunda parte.

Segunda parte: de la copla 15 a la 24

Presenta un desfile iluminado del recuerdo: la alegre y bulliciosa vida de las cortes medievales, los torneos, las damas y los amores. Continúa el tono confidencial; el poeta parece dirigirse a los que oyen sus versos para decirles cosas y consigue que el viejo tópico del ubi sunt? se convierta de nuevo en una reflexión personal e íntima para los oyentes.

Tercera parte: de la copla 25 a la 40

El poeta nos presenta a su padre, el comendador Manrique, su vida heroica y necesariamente breve en el tiempo. La conclusión final es que todo lo acaba la muerte, la gran igualadora de grandes y pequeños. Si la vida es ejemplar, la muerte no es una enemiga, sino la acompañante hacia la morada feliz y definitiva.

El lenguaje y la métrica de las Coplas

Utiliza un lenguaje sencillo, alejado del complicado virtuosismo de la poesía de los cancioneros. Aquí no hay expresiones grandilocuentes, vacilaciones o quejas; Manrique refleja en un lenguaje intimista y cotidiano la angustia existencial del hombre. La lengua poética está cambiando y ahora la sencillez, la naturalidad, la elegancia culta y el buen gusto que defendía la propia reina Isabel es la moda literaria que se impone en la corte de los Reyes Católicos y que preludia el cercano Renacimiento.