Eduardo Mendoza y la Revolución Narrativa en La Verdad sobre el Caso Savolta

La trayectoria de Eduardo Mendoza

Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943) cursó estudios de Derecho en Barcelona, completando posteriormente su formación en Londres, donde se especializó en Sociología. Tras trabajar en el sector bancario, Mendoza decidió trasladarse a Nueva York, donde ejerció como traductor en la ONU.

En 1975, durante su estancia en Estados Unidos, publicó su primera novela, La verdad sobre el caso Savolta, obra que obtuvo un gran reconocimiento en los círculos intelectuales y fue galardonada con el Premio de la Crítica.

Su segunda obra, El misterio de la cripta embrujada (1979), consolidó el estilo característico de Mendoza: una fusión de géneros como la novela gótica, la ciencia ficción y la novela negra, aderezada con un agudo sentido del humor, la sátira y la parodia, elementos presentes también en títulos posteriores como Sin noticias de Gurb (1991).

Tras su regreso a Barcelona en 1983, continuó su labor como traductor simultáneo y, desde 1995, ejerció la docencia en la Universidad Pompeu Fabra. Es, además, un colaborador habitual en medios como El País. Varias de sus obras han sido adaptadas al cine, destacando La ciudad de los prodigios (1986) y El año del diluvio (1992).

Cabe destacar que su personaje principal —un interno de un manicomio adicto a la Pepsi—, que apareció originalmente en La verdad sobre el Caso Savolta, sirve de hilo conductor en otras obras como El laberinto de las aceitunas (1982), La aventura del tocador de señoras (2001), El enredo de la bolsa y la vida (2012) y El secreto de la modelo extraviada (2015).

En 2010, Mendoza fue galardonado con el Premio Planeta por Riña de gatos. En 2015 recibió el Premio Kafka, siendo el primer español en obtenerlo, y en 2016 fue distinguido con el prestigioso Premio Cervantes.

La novela: Un punto de inflexión

Publicada en 1975, esta obra marca un giro decisivo en la literatura española contemporánea, alejándose de la corriente experimentalista predominante en la década de los sesenta.

La novela integra las innovaciones del experimentalismo (técnicas como el contrapunto, secuencias dialogadas, narración en primera persona y el uso de textos heterogéneos como cartas, documentos policiales y artículos periodísticos) con el modo tradicional de contar una historia. Esta combinación supuso el fin del experimentalismo puro y la recuperación del argumento y la anécdota.

La obra es un híbrido de novela histórica, política, social y policíaca, ambientada en la Barcelona de 1917-1919, un periodo de gran convulsión social marcado por la prosperidad de la burguesía tras la Primera Guerra Mundial y la miseria del proletariado, lo que derivó en huelgas y asesinatos. El título alude al asesinato sin resolver de un industrial fabricante de armas.

Estructura de la obra

  • Primera parte: Compuesta por cinco capítulos organizados en 111 secuencias narrativas. El hilo conductor es la declaración de Javier Miranda ante un juez norteamericano.
  • Segunda parte: Presenta diez capítulos con 73 secuencias narrativas, evolucionando hacia una narración lineal a partir del capítulo VI.

Personajes y clases sociales

Mendoza retrata un completo panorama social de la Barcelona de la época:

  • Alta burguesía: Representada por la empresa Savolta (Lepprince, Claudedeu). Se caracterizan por su afán de poder y falta de escrúpulos.
  • Clase media: Funcionarios como el abogado Cortabanyes, el comisario Vázquez y el propio Miranda.
  • Proletariado: Presentado a través de sus actividades colectivas (huelgas, mítines).
  • Lumpemproletariado: Personajes de los bajos fondos como María Coral o Nemesio Cabra.

Espacio, tiempo y técnicas narrativas

La novela es de carácter urbano y utiliza el caos temporal como recurso formal. Aunque los hechos ocurren entre 1917 y 1919, el relato se construye desde la memoria de Javier Miranda en 1927, lo que aporta verosimilitud a través de la imprecisión del recuerdo, complementada con documentos oficiales.

En cuanto a las técnicas, destaca el montaje de secuencias (influencia cinematográfica) y el perspectivismo, que permite al lector acceder a múltiples versiones de los hechos mediante el uso de un narrador testigo y una voz omnisciente, empleando además la técnica suspensiva propia del género policíaco.