Importancia de la protección civil en Venezuela

Hasta 1914 se intentó regenerar el sistema con las reformas de Maura y Canalejas, pero su fracaso provocó una creciente inestabilidad política que estalló en la Revolución de 1917 y culminó con el Golpe de Estado de 1923. El declive de los partidos del turno hizo que los gobiernos fueran incapaces de controlar los problemas. En 1914 España declaró la neutralidad con el gobierno de Eduardo Dato. Desde 1915, España se convirtió en suministradora de los países en guerra, lo que impulsó la producción industrial y generó más ingresos que gastos entre 1915 y 1919. Sin embargo, el aumento de exportaciones y las dificultades para importar provocaron desabastecimiento interior y subida de precios, aumentando la conflictividad social y el movimiento obrero. En 1917, tres conflictos amenazaron el sistema de la Restauración: la protesta militar de las Juntas de Defensa, la protesta política de la Asamblea de Parlamentarios y la huelga general obrera. Las Juntas de Defensa, formadas por oficiales de infantería, protestaban contra los ascensos de militares destinados en Marruecos, defendían la escala cerrada por antigüedad y reclamaban subidas salariales. El 1 de Julio, la junta de Barcelona publicó un manifiesto ultimátum al gobierno, lo que provocó la dimisión del gobierno de García Prieto y la llegada de Eduardo Dato, quien reconocíó a las Juntas. La Asamblea de Parlamentarios, convocada en Barcelona el 19 de Julio por la Lliga Regionalista de Cambó, pedía abrir las Cortes y formar un gobierno provisional que convocara Cortes constituyentes. Fracasó por la escasa asistencia, las diferencias entre partidos y la falta de apoyo de conservadores, liberales y del Ejército. En Agosto de 1917, UGT y CNT convocaron una huelga general revolucionaria que paralizó varias ciudades, pero fracasó por la falta de apoyo del Ejército y fue duramente reprimida.Tras 1917, se descompusieron los partidos dinásticos, crecieron las reivindicaciones autonomistas y la conflictividad social, influida por la crisis económica y el triunfo de la revolución bolchevique en Rusia. Desde 1918 se sucedieron gobiernos de concentración muy inestables, con 12 gobiernos en cinco años. Participó la Lliga catalana, y en 1922 surgieron Acció Catalana y Estat Català, que defendían la independencia. La crisis social fortalecíó a los sindicatos UGT y CNT, destacando en Barcelona la huelga de La Canadiense, que paralizó el 70% de la industria y logró la jornada de ocho horas. La violencia social aumentó y en 1921 cinco anarquistas asesinaron al presidente Eduardo Dato en Madrid. Ese mismo año, el general Silvestre fue derrotado por Abd-el-Krim en Annual, lo que tuvo graves consecuencias políticas. El gobierno encargó el expediente Picasso para investigar lo ocurrido, pero el proceso se frenó con el Golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera el 12 de Septiembre de 1923, apoyado por Alfonso XIII, quien lo nombró presidente de un Directorio Militar. Desde la mayoría de edad de Alfonso XIII en 1902, el sistema de la Restauración no logró recuperarse de sus crisis, y las tensiones políticas, sociales y militares provocaron el hundimiento del régimen parlamentario y facilitaron el Golpe de Estado de 1923.


El 13 de Septiembre de 1923 el general Miguel Primo de Rivera dio un Golpe de Estado que puso fin al sistema de la Restauración e inició una dictadura militar. El sistema del turno entre partidos estaba en crisis y la caída de la dictadura terminó arrastrando a Alfonso XIII, por su apoyo al régimen y su incapacidad para restaurar un sistema constitucional. Durante la Primera Guerra Mundial España fue neutral, lo que produjo expansión económica al suministrar productos, pero también subida de precios y empeoramiento de las condiciones de las clases populares. La Revolución bolchevique de 1917 generó esperanza en los revolucionarios, temor en la burguésía y aumento de la conflictividad social. En la oposición destacaron el Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux, el Partido Reformista de Melquíades Álvarez y el PSOE, del que surgíó en 1920 el PCE. Además, los sindicatos crecieron, sobre todo la CNT, que pasó de 15.000 a 700.000 afiliados. En Andalucía se produjo el Trienio Bolchevique con revueltas campesinas. En Barcelona aumentó la violencia social y el pistolerismo entre patronos y obreros, etapa en la que fue asesinado Eduardo Dato. Por otro lado, España intentó consolidar su dominio en Marruecos. En 1921 ocurríó el Desastre de Annual, con unos 13.000 soldados muertos tras el ataque de Abd-el-Krim, provocando una gran crisis política. El Expediente Picasso investigó responsabilidades, pero antes de debatirse en las Cortes, Primo de Rivera dio el Golpe de Estado con apoyo de Alfonso XIII, justificándolo como forma de regenerar el país y acabar con el caciquismo y la corrupción. La dictadura de Miguel Primo de Rivera se dividíó en dos etapas. El Directorio Militar fue un gobierno de militares con carácter provisional: se suspendíó la Constitución de 1876, se disolvieron las Cortes, se prohibieron los partidos y se censuró la prensa. Se resolvíó el problema de Marruecos con el desembarco de Alhucemas y la derrota de Abd-el-Krim. Sin embargo, no se eliminaron el caciquismo, los nacionalismos ni el conflicto social, y se reforzó el centralismo con la supresión de la Mancomunidad catalana. El Directorio Civil intentó consolidar el régimen mediante el partido único Uníón Patriótica y la Asamblea Nacional Consultiva. Se aplicó una política social corporativista con Comités Paritarios, mientras la CNT fue prohibida. La dictadura se benefició de la buena coyuntura económica de los años veinte, con protección industrial, monopolios como CAMPSA y la Compañía Telefónica, y un plan de obras públicas. La oposición crecíó y, ante la pérdida de apoyos, Alfonso XIII pidió la dimisión de Primo de Rivera en Enero de 1930. El fracaso de la dictadura desprestigió a la monarquía y, tras las elecciones municipales de Abril de 1931, el triunfo republicano en las ciudades provocó la salida de Alfonso XIII y la proclamación de la Segunda República.


Uno de los principales problemas fue la descomposición de los partidos dinásticos tras la desaparición de Cánovas y Sagasta, junto a las luchas entre nuevos líderes. Desde 1917 ningún partido podía gobernar en solitario, recurríéndo a gobiernos de concentración. Aumentó la conflictividad social por el incremento de huelgas y del movimiento obrero, así como el enfrentamiento entre quienes querían reducir el poder de la Iglesia y quienes la defendían, creciendo el anticlericalismo. El problema militar se agravó tras el Desastre de 1898, al ser necesaria una reforma del Ejército. Los militares culpaban a los políticos y buscaban recuperar protagonismo. También destacó el aumento del nacionalismo en Cataluña, País Vasco y Galicia, considerado por muchos un peligro para la unidad de España. El problema de Marruecos generó conflictos: España obtuvo el Rif en el reparto colonial africano, estableciendo un protectorado con Francia, pero era un territorio difícil de controlar y las derrotas militares provocaron crisis políticas. Alfonso XIII accedíó al trono en 1902 en un contexto de gran inestabilidad política entre gobiernos conservadores y liberales. El catalanismo cobró fuerza con la Lliga Regionalista, liderada por Enric Prat de la Riba y Francesc Cambó. La tensión entre Ejército y prensa estalló con el asalto a las redacciones de ¡Cu-cut! Y La Veu de Catalunya, lo que llevó a la aprobación en 1906 de la Ley de Jurisdicciones, que otorgaba a tribunales militares los delitos contra el Ejército y la Patria, reduciendo el poder civil. Tras el 98 se intentaron reformas regeneracionistas dirigidas por Antonio Maura y José Canalejas. Maura impulsó una “revolución desde arriba” con medidas como la Ley de Protección de la Industria Nacional, el Instituto Nacional de Previsión y la ley electoral de 1907 contra el caciquismo, además de plantear la Ley de Administración Local. Las reformas se interrumpieron en 1909 con la Semana Trágica de Barcelona, iniciada con una huelga general que derivó en insurrección, incendios y enfrentamientos con el Ejército. El gobierno declaró el estado de guerra y ejecutó a Francisco Ferrer y Guardia, lo que provocó protestas internacionales. La crisis causó la caída de Maura, la creación de la Conjunción republicano-socialista y la elección de Pablo Iglesias Posse como diputado en 1910, además de la fundación de la CNT. Posteriormente, Canalejas líderó el último intento regeneracionista: se suprimieron los consumos, se establecíó el servicio militar obligatorio, se reguló el trabajo nocturno femenino y se aprobó la ley del candado que limitaba nuevas órdenes religiosas. En política exterior se avanzó en el Rif y en 1912 se firmó con Francia el protectorado de Marruecos, además de aprobarse la Ley de Mancomunidades. Canalejas fue asesinado en 1912, finalizando el impulso reformista. Por último, se produjo una transformación económica y social que impulsó el sindicalismo. El movimiento obrero se dividía en socialista, organizado en la UGT, y anarquista. En 1910 se fundó en Barcelona la CNT, sindicato apolítico que rechazaba el Estado y defendía la huelga, mientras la UGT prefería negociar.