Temperatura media clima Mediterráneo


-Tiempo atmosférico:

estado de la atmósfera en un lugar y en un momento determinados.

-Clima:

es el estado habitual (medio) de la atmósfera sobre un lugar.

-Temperatura media:

se trata de los promedios estadísticos obtenidos entre las temperaturas máximas y mínimas registrada. 

-Amplitud térmica:

diferencia entre la temperatura media del mes más cálido y la del mes más frío. Menor en Canarias y costas; mayor en el interior. 
-Precipitación=caída de agua de las nubes a la superficie terrestre tanto en forma líquida como sólida.
-Evapotranspiración= pérdida de humedad de la superficie terrestre debida a la insolación (evaporación directa) y la transpiración de la vegetación.

-Aridez=

Depende de la relación entre la temperatura y la precipitación que se mide con el índice de GAUSSEN.

-Continentalidad:

Ausencia de influencia marítima.

-Baja presión:

se forma cuando una masa de aire se calienta
-> como el aire caliente pesa menos, tiende a ascender haciendo que la presión baje.  

-Anticiclón:

se forma cuando una masa de aire se enfría
-> como el aire frío pesa más, tiende a descender haciendo que la presión aumente.

-Gota fría:

masa de aire muy frío que provoca lluvias intensas y dañinas.

-Vegetación potencial:

Es la vegetación madura y adaptada a las carácterísticas ambientales de un territorio, el hombre no ha intervenido modificándola (Bosques, Matorral y Pastos).

-Vegetación real:

No suele coincidir con las formaciones vegetales potenciales, aparecen zonas de cultivos, pastizales o áreas urbanas y hay formaciones vegetales sustitutivas.

-Vegetación edafófila:

Formaciones vegetales que dependen del suelo.

-Bosques:

Formados por especies caducifolias que, pese a encontrarse en zona mediterránea, no han necesitado adaptarse a la sequedad ya que el suelo proporciona suficiente humedad.

-Matorral:

es el resultado de la degradación del bosque por la acción del ser humano.

-Pastos:

es la alimentación del ganado en zonas de montaña.

-Formaciones de ribera:

El suelo tiene una gran humedad, porque en este espacio se da la presencia constante de agua

-Pisos bioclimáticos:

la vegetación se distribuye según las variaciones de temperatura y humedad por la altura y la orientación

-Cuenca:

superficie cuyas aguas van a desembocar al mismo río.

-Vertiente:

conjunto de cuencas cuyas aguas van a desembocar en el mismo mar u océano.

-Cauce:

lecho de un río y canal para conducir el agua por las tierras.

-Caudal:

es la cantidad de agua que fluye por un río.

-Régimen fluvial:

es el modo de fluir de un río en un punto a lo largo del año. 

-Crecida:

es un aumento anormal del caudal de un río.

-Estiaje:

es un descenso del nivel fluvial, que puede llegar a desaparecer.

-Acuífero:  -Lago: -Glaciar: -Área endorreica:



EL DOMINO BIOCLIMÁTICO EUROSIBERIANO U OCEÁNICO: -Ámbito:


se localiza en el norte: cornisa cantábrica y Galicia.

-Las carácterísticas climáticas son:

•Abundantes precipitaciones , regulares en todo el año, aunque las máximas precipitaciones se producen en invierno, y en verano se da un mínimo relativo, con uno o ningún mes seco (índice de GAUSSEN). •Las temperaturas son también suaves, con inviernos que difícilmente bajan de 8ºC y veranos que no suelen superar los 21ºC. La oscilación térmica ronda los 10ºC.
-Los factores que dan lugar a este clima son: la cercanía al mar, la abundante nubosidad , la latitud norte. La frecuencia de las llegadas de viento , húmedo y frío que provocan fuertes precipitaciones por el efecto FOHEN. 

-La vegetación:

Predominan los bosques de hoja caduca, y los sotobosques y prados resultantes de esos bosques y encontramos vegetación agraria. Se trata de formaciones vegetales muy influenciadas por las carácterísticas climáticas del dominio y hay 4 diferentes .
1. Los bosques de frondosas de hoja caduca que son la vegetación natural, la que se adecua a las condiciones climáticas de la zona. Es un tipo de bosque con árboles dominantes de hoja plana, fina y caduca, con alturas que superan los 30 metros y madera semidura, como corresponde a zonas templadas húmedas. El bosque a que da lugar es alto y denso, impidiendo el paso de la luz, lo que dificulta el desarrollo del sotobosque, que es escaso y umbrófilo. El estrato herbáceo también es escaso y umbrófilo y tiene su máximo en primavera, porque hay luz.

Las más importantes son el roble y el haya, aunque también tienen importancia el castaño, el avellano, los arces y los serbales.

-Los robledales:

son los bosques típicos de este ámbito climático. Necesitan humedad y moderación en el frío. Los encontramos hasta los 1.000 m de altura sobre el nivel del mar, cuando el frío supone ya un obstáculo

-Los hayedos:

tienen una tolerancia térmica amplia, que los hace superar los 1.000 de altitud hasta enlazar con la transición con la vegetación de montaña. También aguanta en situaciones de menor humedad  que el robre. Los encontramos en Asturias, Cantabria y el País Vasco, en Navarra, en el Pirineo, puntos de los sistemas Ibérico y Central.
2. En las zonas de clima de transición del oceánico al mediterráneo de interior, con precipitaciones menores y más irregulares e inviernos más fríos, tenemos frondosas marcescentes de dominio mediterráneo.
Los árboles más típicos son el quejigo y el roble melojo o rebollo.
3. En el piso montano de los Pirineos, en la zona en la que se produce la transición de la vegetación de frondosas oceánicas a las coníferas, encontramos frondosas marcescentes de dominio oceánico.
Su árbol más carácterístico es el roble peloso. Se tratan en el apartado de dominios bioclimáticos de montaña de montaña.
4. La acción del hombre, directa o indirecta ha dado lugar a la degradación del bosque climácico

:

•Ha reducido gran parte de la extensión de los bosques, buscando pastos para el ganado o los ha sustituido por las castañas. •Ha realizado talas que luego han dado lugar al desarrollo de zonas de matorrales, tipo landa.


EL DOMINIO BIOCLIMÁTICO MEDITERRÁNEO:


Desde el punto de vista del clima presenta tres zonas claramente diferenciadas: el
interior, con un claro componente continental, el puro, y el semiárido, donde las
precipitaciones son inferiores a los 300 l/m2

anuales. Las tres presentan un verano

seco.
1. Clima mediterráneo de interior
Ámbito: comprende todo el interior peninsular: la Meseta, las Depresiones del Ebro
y el Guadiana (excepto la zona litoral), la Depresión Intrabética, y las zonas bajas
de las Sierras Subbéticas y Prebéticas, el Sistema Ibérico y Sierra Morena.
Las carácterísticas climáticas son:
Las precipitaciones son:
– Escasas o moderadas (entre 800 y 300 mm.
– Tienen un mínimo veraniego marcado, con al menos dos meses secos.
Conforme avanzamos hacia el sur aumenta el número de meses secos.
– En el valle del Ebro se dan tres meses secos, aunque en la zona central, más
árida, se llega a cuatro, y se da otro mínimo (aunque sin meses secos) en

Los dominios climáticos españoles

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invierno, que puede llegar a ser el mínimo principal (formación de
anticiclones térmicos en invierno)
– En la zona del interior oriental andaluz, el mínimo veraniego presenta al
menos cuatro meses secos y dos de ellos muy secos (por debajo de 5 mm)
– Las máximas se dan en los equinoccios, fundamentalmente en primavera,
aunque en la zona occidental, septentrional (norte del Duero) y en el valle
del Guadalquivir son más abundantes y tienen su máximo en invierno (paso
de vientos del oeste, noroeste, norte y suroeste).
Las temperaturas tienen una fuerte amplitud térmica (más de 16oC, aunque
generalmente ronda los 18oC). Se dan los siguientes subdominios:
– Submeseta Norte y tierras altas de Guadalajara, Teruel y Cuenca:
o Veranos frescos (<22oC)
o El mes más frío tiene menos de 6oC
o Frecuentes heladas y nieblas.
– Submeseta Sur y bordes del valle del Ebro:
o Veranos cálidos (22oC o más)
o Inviernos fríos (generalmente entre 4 y 6oC)
o Heladas no muy frecuentes.
– En el interior andaluz oriental:
o Veranos calurosos (en torno 25oC)
o El mes más frío por encima de los 6oC, pero inferiores a 10o

Los factores que determinan estas carácterísticas climáticas son la latitud, el relieve
(su disposición en forma de barrera que aísla estos territorios de las influencias
marítimas, la inexistencia de barreras montañosas importantes en el oeste, el
basculamiento de la Meseta hacia el oeste, hace que las zonas más elevadas de la
Meseta presenten inviernos más fríos, la desembocadura del Guadalquivir permite
que los vientos del suroeste, la abundancia de unidades de relieve montañosas
introduce modificaciones en el clima, etc.), la formación de un anticiclón térmico en
invierno en la Península Ibérica, que impide el acceso de vientos procedentes del
mar.
2. Clima mediterráneo puro
Ámbito: se localiza en todo el litoral mediterráneo, y las zonas bajas de la
vertiente mediterránea de las Sierras Prelitorales Costerocatalanas y las
alineaciones próximas al litoral del Sistema Ibérico y los Sistemas Béticos, además
de la zona litoral de la Andalucía atlántica, gran parte de Extremadura y el bajo
Guadalquivir.
Las carácterísticas climáticas son:
El relieve del dominio presenta tres ámbitos bien diferenciados:
– Una franja litoral muy estrecha, excepto en el sector suroccidental
(desembocadura del Guadalquivir y parte de Extremadura), que recorre toda

la costa mediterránea, excepto la zona entre el Cabo de Huertas y Adra-
Motril (zona meridional del litoral alicantino y las llanuras costeras de Murcia

y Almería) y la atlántica andaluza.
– El valle bajo del Guadalquivir y gran parte de Extremadura, donde es
importante la influencia de los vientos del suroeste y del oeste.
– Las estribaciones litorales de los sistemas montañosos que recorren el
dominio.
Esta distribución del relieve influye notablemente en el clima del dominio: conforme
nos alejamos de la costa la altura modifica las condiciones propias del litoral.

Los dominios climáticos españoles

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El clima mediterráneo marítimo se caracteriza por unas precipitaciones escasas, con
un mínimo veraniego, en el que pueden darse dos meses o más secos, y los
máximos de precipitación en invierno (a escala mundial), aunque en las áreas
litorales mediterráneas de la península ibérica se desplazan a la primavera y otoño.
Las temperaturas se caracterizan por un verano cálido (22oC o más) y un invierno
suave (10oC o más). La amplitud térmica es moderada entre los 13 y los 15oC. No
obstante, dentro del amplio conjunto del litoral se pueden diferenciar cuatro
subzonas con carácterísticas climáticas propias:
– En la costa catalana, desde el cabo de Creus hasta el valle del Llobregat,
tenemos un clima “suavizado”, con precipitaciones que rondan los 600 l/m2
,
un mínimo veraniego no muy acusado, y un máximo en otoño debido a la
influencia de la “gota fría” o “depresión aislada en niveles altos” (DANA).
– En la zona valenciano-balear, desde el valle del Llobregat hasta el cabo de
Huertas, muy próximo a Alicante, tenemos el clima mediterráneo litoral con
precipitaciones otoñales: precipitaciones por debajo de los 600 l/m2
, con un
mínimo veraniego con tres meses secos. El máximo, muy acusado, es en
otoño debido a la frecuencia de las precipitaciones torrenciales de la “gota
fría”. El mes más cálido ronda los 25oC, y el más frío ronda los 10-11oC.
– En la costa meridional andaluza, desde Adra-Motril hasta la frontera
portuguesa tenemos un clima mediterráneo puro. Se caracteriza por unas
precipitaciones escasas (entre 500 y 700 mm), con un mínimo muy acusado
en verano (tres o cuatro meses secos, y dos de ellos muy secos, por debajo
de 5-10 l/m2

), y el máximo es a finales de otoño e invierno, también muy

acusado.
– En gran parte de Extremadura y la zona occidental del valle del
Guadalquivir, las temperaturas veraniegas muy calurosas (25o o más), y se
plantea una oscilación térmica superior a los 18oC. Las precipitaciones son
moderadas y tienen su máximo a finales de otoño e invierno, presentando
un fuerte estiaje veraniego: cuatro meses secos, dos de ellos muy secos.
3. El clima mediterráneo semiárido
Entre el cabo de Huertas y la zona de Adra-Motril y en las zonas centrales del valle
del Ebro se da una variedad de clima que se denomina mediterráneo seco o
semiárido. Lo incluimos en este dominio porque sus temperaturas tienen unas
carácterísticas propias del dominio, pero sus precipitaciones no tienen nada que
ver: son escasísimas o esteparias (siempre por debajo de los 300 mm en la zona
sureste, y próximos a esa cifra en las zonas esteparias del interior)
La distribución de las precipitaciones varía:
• En la zona suroriental los máximos son a comienzos de la primavera y
finales de otoño y principios del invierno, y los mínimos comienzan a mitad
de primavera y concluye a mediados de otoño.
• En la zona central del valle del Ebro los máximos son primaverales y
otoñales y los mínimos se reparten entre el verano y el invierno (en
ocasiones el mínimo más acusado es en invierno.
Los factores que determinan estos climas varían:
• En la zona suroriental son la cercanía a un mar relativamente cálido (el
Mediterráneo), que suaviza las temperaturas. La distancia y la distribución
del relieve (los Sistema Béticos) hacen que a este dominio lleguen escasas
masas de aire procedentes del Atlántico. Por el contrario, la proximidad a
África permite la influencia de los vientos procedentes del norte de este

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continente, que son secos y cálidos, especialmente en verano (más de
cuatro meses secos). Estos vientos, además, mantienen a esta zona
relativamente alejada de la influencia de la DANA o “gota fría”. Las únicas
precipitaciones provienen de los vientos del suroeste (Tm) que penetran por
el Estrecho de Gibraltar o de los que llegan por el sureste.
• En la zona central de valle del Ebro, además de la disposición del relieve que
aísla la zona de los vientos marítimos (atlánticos y mediterráneos) y le da
una gran “continentalidad”, hay que contar con la formación de anticiclones
térmicos invernales que dan un tiempo muy estable y disminuyen la
probabilidad de que le afecten las borrascas provenientes del Frente Polar.
En verano, las elevadas temperaturas ocasionan elevadísimos puntos de
saturación que dificultan la condensación y la posibilidad de precipitaciones,
que sólo tienen lugar en forma de tormentas a finales de ese solsticio.
3. La vegetación mediterránea
Es la que predomina en los dominios climáticos mediterráneos de interior y
mediterráneo puro.
La vegetación de este dominio está muy influenciada por el clima y por la acción del
hombre: en estos dominios climáticos, especialmente en las zonas llanas y más
bajas, predominan los usos agrarios, quedando la vegetación natural reducida a
pequeñas manchas de bosques o a bosques modificados por la acción del hombre,
que se dan en zonas de una cierta altitud como en las pequeñas sierras o los altos
páramos.
La vegetación natural presenta dos variables:
• En las zonas más húmedas, frías y con menor estiaje encontramos bosques
de frondosas de robles marcescentes mediterráneos (quejigo y rebollo),
propios de la transición del dominio oceánico al de interior.
• En el resto, bosque de frondosas mediterráneo.
El bosque mediterráneo de frondosas es de hoja perenne, presenta árboles
con troncos que se ramifican pronto y dan lugar copas globulares y anchas que
proyectan sombra sobre el suelo. En los bosques naturales originarios, las copas
entraban en contacto unas con otras, proyectando bastante sombra y generando un
microclima en el suelo, para protegerlo del calor y la evaporación en los períodos en
los que no hay precipitaciones. Esta sombra permitía también el desarrollo de un
estrato de arbustos. Hoy estos bosques tan apenas existen.
Los árboles no son muy altos (aunque pueden alcanzar los 20 o 25 metros) ya que
no tienen que competir por la luz y sus sistemas de raíces son poderosos para
aprovechar al máximo el agua precipitada e infiltrada.
Sus hojas, adaptadas al medio, han desarrollado mecanismos para defenderse de la
insolación, el calor y la evapotranspiración: son pequeñas (a veces espinosas),
están protegidas por una fuerte cubierta o dermis que sirve de aislante y que
refleja parte de la luz solar, sus poros, por donde transpiran y pierden agua, están
concentrados en el envés de la hoja -zona de sombra- y protegidos por pelillos, y
un grueso tejido interior les permite acumular agua en las épocas del año en que
llueve.
Las especies más importantes son:
– La encina, que domina en la zona de precipitaciones escasas, inviernos
frescos o fríos.

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– El alcornoque que lo hace donde las precipitaciones son moderadas y los
inviernos no son muy fríos y los veranos cálidos o calurosas, como en el
oeste peninsular o zonas gerundenses de la Costero-catalana.

Es importante también destacar la presencia de pinos, que, como vegetación
climácica, son especies muy secundarias en este ámbito, pero han ido colonizando
amplias zonas bien por el progresivo deterioro de los encinares por la acción del
hombre, bien por las repoblaciones llevadas a cabo.
El bosque mediterráneo de frondosas marcescentes lo encontramos en el piso
montano de las zonas montañosas, donde el frío no permite el desarrollo de las
frondosas perennifolias. Los árboles más típicos son el quejigo y el roble melojo o
rebollo. Se trata en los dominios de montaña.
El matorral mediterráneo:
Se da en tres circunstancias:
1. Donde las precipitaciones son muy escasas, los inviernos muy fríos o los
suelos muy pobres, el bosque ya no puede subsistir y se dan formas
arbustivas. En este caso forma parte de la vegetación potencial.
2. Cuando la acción del hombre no es netamente destructiva y se limita a la
tala periódica sin arrancar las raíces (lo que provoca el recrecimiento del
árbol a partir de los brotes de las raíces superficiales), favoreciendo la
erosión de los suelos y una disminución de las defensas del bosque frente a
la aridez de los meses secos, se desarrolla un bosque de encinas que
adoptan formas arbustivas: de 2 a 4 metros de altura y copas poco densas y
achaparradas. En la actualidad casi todos los encinares que quedan
presentan ese estado.
3. Donde el hombre ha talado de forma definitiva el bosque, y este encuentra
serias dificultades para regenerarse o se encuentra en una fase intermedia
de su largo proceso de recuperación.
En los dos últimos casos forma parte de la vegetación real, y sufre un ciclo de
recuperación o de degradación, según las condiciones naturales en las que se
encuentra. Sus tipologías obedecen a la fase en la que esté.
El matorral mediterráneo, que puede adoptar tipologías diferentes:
• Maquis o maquia. Presenta matorrales densos de más de 2 metros de
altura.
• Garriga es una fase de degradación del maquis. Presenta matorral de entre
2 y 0,6 metros de altura, también denso
• Brolla es el aclarado de la garriga, que permite la llegada de la luz al suelo,
resecándolo y empobrecíéndolo en humedad.
• Tomillares, con el 50% del suelo sin cubrir, presenta especies leñosas que
no sobrepasan los 0,5 metros, muy adaptadas a condiciones de gran aridez.
Una de las carácterísticas de este matorral es su gran variedad de especies.
Destacan los rosales silvestres, las jaras, los brezos, las aliagas, el romero o el
tomillo.
En las zonas de clima semiárido mediterráneo predomina la vegetación
adaptada a esa extrema sequía y al número de meses con temperaturas elevadas.
Está formada por la fase más pobre de matorral mediterráneo (matorral
mediterráneo termófilo), que se corresponde con el tomillar, aunque las especies
vegetales sean termófilas. En las zonas en las que es mayor la escasez de agua se

Los dominios climáticos españoles

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da vegetación esteparia formada por algunas hierbas bajas y dispersas. En las
ramblas, donde hay un abastecimiento irregular de agua, encontramos adelfas y
palmitos.


LOS RECURSOS.
Como recursos hídricos entendemos los caudales que están disponibles para el consumo de forma habitual que se denomina volumen regulado. Se puede considerar que el volumen de los recursos se corresponde con el caudal que está garantizado en cada época del año

1. Los recursos hídricos naturales en España. 1.A. Las aportaciones:  a)
El agua de la lluvia que cae sobre la cuenca del río.
b)El agua del deshielo de las nieves.
c)El agua retenida en lagos naturales.
d)Las aguas subterráneas.
e)La infiltración en los suelos. -La irregularidad de las aportaciones a lo largo del año  hace que, cuando mayores son las demandas, menores sean los
caudales de los ríos.

– La irregularidad interanual: los ríos españoles presentan fuertes
contrastes en sus caudales de un año a otro, alternando etapas de sequías y
etapas de relativa abundancia.

– La irregularidad en el reparto de la escorrentía en el territorio
español.

En España encontramos tres grandes ámbitos en cuanto al volumen anual
del agua de escorrentía:

-En el dominio de clima oceánico, la escorrentía es abundante o muy abundante.

-En las zonas centrales, la escorrentía es escasísima y sus ríos se nutren de lo recogido aguas arriba o de lo que les aportan los afluentes nacidos en zonas de montaña.

-En el resto del territorio, el conjunto de la escorrentía presenta cifras moderadas o escasas.

1.B. La regulación natural

La regulación natural es la que producen los embalsamientos naturales del agua, la
infiltración en el suelo que retiene el agua un tiempo hasta que acaba drenándola al
río, la de las aguas subterráneas que cargan los acuíferos que, en muchos casos,
acaban aflorando ese agua a los cauces superficiales o del agua infiltrada en los
suelos. Estos sistemas naturales almacenan agua en los momentos de fuertes

aportaciones y dosifican su drenaje a los cauces de los ríos, haciendo que los
caudales sean más regulares. España es un país pobre en regulación natural:

del total de las aportaciones, sólo unos 9.000 hm? Tienen regulación natural, esto
es, menos del 10% de las aportaciones. Por ello, es necesaria la regulación
antrópica, mediante la construcción de embalses, presas, pantanos, o la realización
de trasvases o transferencias de agua entre cuencas. A pesar de esa escasa
regulación natural,

2. La regulación antrópica del agua: 2.A, El agua embalsada

En la actualidad, a través de embalses, presas, pantanos, trasvases entre cuencas,
etc. La acción del hombre ha conseguido regular en España casi 60.000 hm? De
agua, gracias a los 900 grandes embalses (más de 1.300 embalses en total)
que recogen casi el 50% del agua del agua que corre por nuestros ríos.
España es el país con más embalses del mundo. Se calcula que se podría llegar a
regular hasta el 75% de las aportaciones, pero se encuentran serias dificultades
para hacerlo, tanto por el impacto ambiental de esas grandes obras como por el
efecto social que tienen en las zonas en las que se realizan

2.B. Además de los embalses, el hombre utiliza otros mecanismos para aumentar Los recursos y para regularizarlos:

2.B.1. Las aguas subterráneas:

Una forma de aumentar y de regular los recursos hídricos es la explotación
directa de las aguas subterráneas mediante el bombeo de agua desde los
aculferos. España dispone de una cifra relativamente importante de aguas
subterráneas, el problema es que su explotación se concentra en unas zonas
muy concretas (sureste peninsular y los archipiélagos) y supera a la
capacidad de recarga anual de los acuíferos, dando lugar a fenómenos de
sobre explotación.

2.B.2. Las transferencias o trasvases entre cuencas

Una forma de aportar recursos donde hace falta o de hacer regular un cierto
caudal a lo largo del año es transferir “sobrantes” de agua de una cuenca a
otra. En España, en la actualidad, se practican de forma habitual
transferencias de agua. Las más importantes son la del Tajo al Júcar,
Segura, Cuencas Mediterráneas Andaluzas y Guadiana y las del Ebro
a las Cuencas Internas de Cataluña y a las del País Vasco.

En la actualidad se está estudiando la posibilidad de realizar nuevos
trasvases o trasferencias de agua entre cuencas, pero cuentan con la
oposición de las cuencas emisoras y plantean serios problemas
medioambientales.

2. B.3. La desalinización de aguas marinas y salobres

En España, la capacidad de desalación instalada ha aumentado
extraordinariamente, pasando de algo menos de 100 hm? A los actuales
actualmente es de unos 1.200. La mayor parte de las plantas
desalinizadoras se localizan en la zona árida del sureste, Baleares y
Canarias, y en las grandes aglomeraciones urbanas del litoral. Los
avances tecnológicos están permitiendo llevar a cabo estos procesos de
eliminación de las sales del agua de una forma relativamente económica y

con resultados de calidad aceptables.

2. B.4. Retornos y depuración

Otra forma de aumentar los recursos de agua es reducir el consumo
permitiendo la reutilización del agua. El agua que puede volver a ser
utilizada se denomina “retorno”. Conseguir aumentar los retornos depende
esencialmente de la depuración de las aguas, que, en España, se ha
extendido en los usos urbanos, domésticos, industriales, etc. Donde casi
toda el agua demandada pasa por procesos de depuración, pero presenta
dificultades muy importantes en las actividades agrarias.

LA DEMANDA DE AGUA
1. El regadío. Las demandas agrarias.

Las actividades que más agua demandan y consumen son las agrarias, muy
especialmente las de regadío, que suponen entre el 60 y el 70% del agua que es
necesario suministrar, aunque representan el 80% del consumo. España es el
segundo país europeo en superficie agraria en regadío, con 3.727.664 ha en
2007, que necesitan unos 24.000 Hm? De agua al año. No obstante, las
orientaciones para el futuro pasan por un estancamiento, cuando no reducción, de
la superficie en regadío, especialmente la dedicada a cultivos no rentables, y la
sustitución de los tradicionales riegos por inundación por otros, como el goteo,
mucho más eficientes.

2. Las demandas urbanas

Las ciudades concentran el 15% de la demanda total de agua en España, unos
6.000 hm?. Como demanda urbana se contabiliza la que realizan los hogares, la
industria (no se incluye la producción de energía), las actividades de los
servicios y las propias actividades municipales (jardines, piscinas, limpieza,
etc.). Generalmente se clasifican estas en dos grandes grupos: demanda urbana
propiamente dicha, que supone el 75% de la demanda urbana, en torno a los 4.500
hm*, y demanda industrial, que absorbe el 25% restante, algo más de 1.500 hm?.

2.1. La demanda industrial (un 25% de la urbana) presenta cifras a la baja
debido a la deslocalización industrial y a la utilización de tecnologías ahorradoras de
agua.

2.2. La demanda urbana. Si dividimos el agua que se suministra a las ciudades
por el número de sus habitantes, obtenemos que cada uno de estos utiliza al día
171 litros. En los que se incluyen:

*s Las pérdidas por averías y roturas de la red de suministro, que suponen
30,6 litros por persona y día (casi un 18% del agua suministrada).

* Las tomas ilegales, que suponen 12,8 1/p/d (un 7,5%).

e Las utilizadas por los ayuntamientos para fines públicos: 6,4 1/p/d
(3,7%)

* Las demandadas por las actividades comerciales y de servicios, que
suponen 19,1 1/p/d (un 11,2%).

El resultado de sustraer estas cifras a la demanda urbana bruta es que, de media,
cada hogar recibe 102 litros por persona al día. No obstante, cabe hacer algunas
observaciones:

* Cuanto mayor es la ciudad, mayor es el consumo por habitante.

> Geopress Los recursos hídricos en España
Sa y «

e Las nuevas formas urbanas, como el desarrollo difuso de la ciudad, la
edificación horizontal, el aumento de los jardines públicos y privados, etc.
son altamente consumidores de agua.

*e Cuanto más alto es el nivel de rentas, mayor es el consumo porque se
adoptan más hábitos consumidores y porque menos importancia tiene la
factura del agua.

En general, se observa que la demanda de agua para las ciudades presenta cifras
decrecientes debido a que:

* En los hogares, el desarrollo de la conciencia medioambiental, de
tecnologías ahorradoras de agua y las políticas tarifarías (un precio que
aumenta progresivamente conforme aumenta el consumo) están
ocasionando que descienda la cantidad de agua que es necesario
suministrar.

* Los ayuntamientos están llevando a cabo mejoras en el sistema de
suministro que están reduciendo las perdidas y favorecen la localización
rápida de las roturas y averías.

* Los ayuntamientos están llevando a cabo políticas de uso racional del
agua, como la plantación de jardines con plantas autóctonas y sistemas de
riego ahorradores de agua, la implantación de sistemas de reutilización en
fuentes y otros edificios y monumentos ornamentales, etc.

El desarrollo de la depuración de aguas, que ya hemos comentado, ha hecho que
aunque la demanda de agua disminuya lentamente, el consumo lo haga mucho más
rápidamente. De hecho, el consumo de agua de las actividades urbanas supone
algo menos del 25% de las demandas.

Las demandas clasificadas como “otras” y que tienen que ver con usos para la
refrigeración de centrales térmicas y nucleares y con actividades relacionadas con
el sector turístico, entre otras.