Arquitectura islámica en Al-Ándalus: mezquitas, califatos y palacios emblemáticos

Introducción: el surgimiento de la civilización islámica

El surgimiento de la civilización islámica tiene su origen en el impulso por Mahoma. El rechazo de su propia ciudad obligó a Mahoma, en el año 622, a protagonizar la hégira o huida hacia Medina, acontecimiento que servirá de punto de partida para la cronología musulmana. A la muerte del profeta, el estado teocrático fundado por él se extendió rápidamente por Arabia, Siria, Persia y Egipto. Los árabes fueron adoptando las formas artísticas de los romanos, bizantinos, visigodos, etc. Con la dinastía omeya las conquistas fueron espectaculares. Tras someter a los bereberes, el camino hacia la Península Ibérica quedó libre; las disputas entre las diferentes facciones de la nobleza visigoda facilitaron la conquista.

En el califato abasí la unidad religiosa del islam quedó rota, pues Al-Ándalus, África e India se desvincularon en distintos grados. La capital se trasladó de Damasco a Bagdad, creciendo la influencia de la nueva corte. Su libro sagrado fue el Corán.

Características generales: la mezquita

Los edificios presentan poca altura y una sensación constante de armonía con el paisaje. La piedra se utiliza menos que el ladrillo; el yeso y la madera son materiales muy empleados. Se adopta el arco de herradura y se extiende el uso de dovelas de color rojo y blanco. En cuanto a las bóvedas, abundan las bóvedas de nervios gruesos que no se cruzan en el centro, el cual suele cubrirse con cúpulas gallonadas.

Las representaciones figurativas en el interior de las mezquitas se evitan para no incitar a la idolatría; por ello se desarrollan temas decorativos de carácter abstracto y vegetal. Los principales tipos de ornamentación son:

  • Decoración vegetal
  • Decoración epigráfica
  • Decoración de lazo

La mezquita es, además, el lugar de reunión y reproduce la estructura de la casa de Mahoma en Medina. La plegaria la dirige el imán, que permanece en pie frente a los fieles sobre un púlpito (el mimbar), de espaldas a la quibla, muro que indica la orientación hacia La Meca. La llamada a la plegaria la realiza el muecín desde el alminar. Los fieles realizan las abluciones en la fuente del patio (el sahn).

En la quibla aparece el mihrab (nicho con decoración) y, junto a él, existe a veces un espacio aislado para el príncipe llamado maqṣura (maxura). La parte cubierta de la mezquita se denomina haram y el patio porticado es el sahn, donde se encuentra la fuente de las abluciones. La organización interior suele presentar una sala columnada formada por varias naves, arcos sostenidos por columnas o pilares y cubiertas planas de madera.

El periodo califal

Durante el periodo califal se consolidaron formas como el arco de herradura, el uso de cúpulas gallonadas y las bóvedas de crucería con entrecruzamiento de nervios paralelos que dejan libre el espacio central de la bóveda. Con Abderramán I se realizan importantes obras; la mezquita de Córdoba es el ejemplo más significativo. En el siglo X, Córdoba llegó a contar con un millón de habitantes.

La mezquita de Córdoba

La mezquita fue levantada sobre el solar de la iglesia visigoda de San Vicente. Se adoptó el arco de herradura enmarcado por el alfiz. Se utilizaron arcos dobles —un arco de herradura inferior y un arco de medio punto superior— cuyo efecto decorativo se potencia con las dovelas alternadas. La mezquita se ordena en 11 naves.

En el siglo IX, Abderramán III prolongó la mezquita ocho naves hacia el sur, trasladando la quibla y el mihrab. Se amplió el patio y se levantó el alminar, revestido como una torre-campanario. Bajo Al-Hakam II no solo se aumentó la longitud de las naves, sino que se decoró la cúpula de nervios gruesos con mosaicos bizantinos, capiteles y arcos cordobeses; se combinaron además los arcos polilobulados que se entrecruzan. Almanzor amplió el número de naves con ocho laterales adicionales.

Entre los restos califales más importantes destaca la ciudad palatina de Medina Azahara, construida por Abderramán III. En las excavaciones se ha encontrado el salón rico en el que se realizaban recepciones y audiencias. Se desarrolla un tipo de capitel denominado capitel nido de avispa.

Taifas, almorávides y almohades

En el periodo de las taifas y las sucesivas dinastías norteafricanas aparecen obras destacadas como la Aljafería de Zaragoza, con arquerías de arcos lobulados, polilobulados y mixtilíneos. También se conservan alcazabas en Almería, Málaga y Granada.

Los almorávides, pueblo bereber que dominaba el norte de África, introdujeron manifestaciones arquitectónicas y decorativas basadas en el ladrillo, el yeso, los arcos polilobulados y mixtilíneos, así como los mocárabes. Ejemplo notable es el mihrab de la mezquita de Almería.

Los almohades destacan por la abundante decoración: paños de sebka, uso de cerámica vidriada, mocárabes, arco de herradura apuntado y pilares cuadrados sobre columnas. Ejemplos representativos son la mezquita de Sevilla, la Giralda y la Torre del Oro.

Periodo nazarí

En el periodo nazarí los edificios muestran sobriedad en los exteriores y rica decoración en los interiores. Se emplean materiales humildes y se utilizan arcos peraltados. Las columnas suelen tener fustes lisos y delgados y capiteles con influencia corintia en dos cuerpos y decoración de mocárabes.

Ejemplo emblemático es la Alhambra de Granada, con estancias como el Cuarto de Comares, el Patio de los Arrayanes, el Salón del Trono, el Cuarto de los Leones, la Sala de los Abencerrajes y la Sala de las Dos Hermanas. Por último, el Generalife incluye jardines, estanques y fuentes que completan el conjunto palatino nazarí.