CONTEXT
Generación del 27 surge en los años 20 en España, en un contexto de renovación cultural. La Guerra Civil (1936–1939) afectó profundamente a sus autores, provocando exilio, muerte o condiciones difíciles, lo que influyó en su obra. Este movimiento combina tradición y vanguardias, con un lenguaje cuidado y gran importancia de la imagen poética. Presenta tendencia a la ausencia de rima y al uso de imágenes sorprendentes. Recibe influencias de la poesía juanramoniana y la poesía pura. El resultado es una poesía moderna, más intelectual y depurada.
Las carácterísticas literarias de la Generación del 27 se basan en el equilibrio entre tradición y vanguardia, con influencia de los clásicos españoles como Garcilaso, San Juan de la Cruz, Góngora, Lope de Vega y Quevedo. Buscan una armónía entre lo sentimental y lo intelectual, con una actitud antirromántica. Sus temas son universales (amor, vida, muerte, destino, libertad), junto a otros como la ciudad, la naturaleza, la creación poética y el compromiso social y político. Emplean una métrica variada, combinando formas tradicionales (cancionero, romancero) y modernas (verso libre, versículo y poema en prosa). Evolucionan en tres etapas: una primera hasta 1927, influida por las vanguardias y la poesía pura de Juan Ramón Jiménez; una segunda más humana y comprometida; y una tercera marcada por la Guerra Civil, el exilio y la angustia existencial.
Las Sinsombrero
Fueron el grupo de mujeres artistas, pensadoras y escritoras de la Generación del 27 que contribuyeron activamente a la renovación cultural de España. Su nombre proviene de una anécdota en la Puerta del Sol de Madrid, donde decidieron quitarse el sombrero —símbolo del estatus y las convenciones burguesas— como acto de rebeldía, inconformismo y reivindicación de igualdad.
Pedro Salinas (poeta de la “poesía pura”, intelectual, que busca la esencia del amor quitando detalles del mundo real)
En Para vivir no quiero, utiliza heptasílabos con rima asonante. Emplea enumeración (“islas, palacios, torres”) y antítesis (disfraz/desnudo). El poema muestra que el amor verdadero rechaza las etiquetas y los disfraces sociales, buscando un encuentro auténtico y desnudo (“vivir en los pronombres”).
En Perdóname por ir así buscándote, usa verso libre con tono íntimo. Aparecen metáforas de verticalidad y luz (“nadador por tu fondo”, “el árbol la luz”) y paradoja (“la nueva criatura que tú eres”). El significado refleja que el amor no inventa ni cambia al otro, sino que saca a la luz su esencia oculta, su “mejor tú”.
Vicente Aleixandre (poeta del Surrealismo, entiende el amor como una fuerza cósmica, pasional y destructiva que anula al individuo)
En Se querían, utiliza verso libre con fuerte presencia de alejandrinos. Emplea anáfora constante (“Se querían”), metáforas irracionales (“labios azules”) y enumeración caótica (“mar o tierra, navío, lecho…”). El poema refleja que el amor es una fuerza vital, dolorosa y absoluta que fusiona a los amantes con todos los elementos del universo.
En Unidad en ella, utiliza versículos majestuosos con metáforas telúricas (“lava rugiente”, “cráter”) y anáforas enfáticas (“quiero”). El significado muestra el deseo de aniquilación del yo para integrarse totalmente en el cuerpo de la amada; el amor y la muerte se perciben como la misma fuerza cósmica.
En Siempre, el verso libre y la musicalidad compleja presentan imágenes surrealistas (“piedra de carne que solloza”) y repeticiones de negación restrictiva (“no existes”, “no finjas”). El poema expresa el miedo existencial frente al amor; la atracción por la fusión total conlleva el peligro de perder la propia identidad, generando aislamiento.
– Luis Cernuda (poesía íntima, marcada por la rebeldía surrealista y el conflicto entre sus deseos, como el amor homoerótico, y la realidad represiva de la sociedad) En Si el hombre pudiera decir, utiliza verso libre de tono emotivo, con anáfora central (“Si el hombre…”) y potentes imágenes de liberación (“muros que se derrumban”). El poema reivindica la libertad interior y defiende que el deseo auténtico es la única fuerza que justifica la existencia, oponiéndose a los falsos valores como la gloria o la fortuna.
En No decía palabras, el verso libre y la síntesis extrema, junto con epífora (“no existe”) e imágenes de carencia (“una hoja cuya rama no existe”), reflejan el dolor y la angustia del deseo silencioso y frustrado; el cuerpo intenta comunicar lo que las palabras no pueden expresar socialmente.
En Quisiera estar solo en el sur, el verso libre de base alejandrina, con personificación (“el sur es un desierto que llora”) e imágenes surrealistas, transmite la nostalgia por un espacio idealizado que funciona como refugio de libertad e identidad frente a una realidad externa asfixiante.
– Rafael Alberti (comienza dominando el neopopularismo y deriva tras la Guerra Civil hacia poesía civil de combate y, más tarde, al desgarro del exilio)
En El mar. La mar, utiliza formas tradicionales de arte menor con rima asonante propias del neopopularismo. Emplea personificación (“la marejada me tira del corazón”) y repeticiones de estilo cancioneril. El poema refleja nostalgia por la infancia y la libertad perdida; el mar simboliza la plenitud y la ciudad la pérdida de raíces.
En Galope, el verso libre con ritmo enérgico y marcial se combina con anáforas exhortativas (“¡A galopar!”) y símbolos épicos (“caballo cuatralbo”), mostrando poesía comprometida y civil, un grito de combate y resistencia heroica durante la Guerra Civil.
En La paloma, el verso libre con musicalidad tenue y elegíaca utiliza la alegoría (la paloma como poeta o España) y estribillo repetitivo (“Se equivocaba”). El poema representa la poesía del exilio, invirtiendo el símbolo de la paz para expresar confusión, desarraigo y el trágico rumbo perdido tras la contienda.
Ernestina de Champourcín (Sinsombrero, desarrolla un audaz trascendentalismo erótico donde la pasión humana intensa es la principal vía de conocimiento hacia lo espiritual)
En Te esperaré apoyada en la curva del cielo, utiliza verso libre de tono elevado con metáforas cósmicas y visionarias (“túnicas de luz”, “antorcha despejando”). El poema subvierte el rol femenino: la mujer no es pasiva, sino una fuerza que desea, se enciende y sirve de guía para descubrir la verdadera identidad del otro mediante la entrega física.
En Espera, basada en versos alejandrinos, utiliza sinestesia (“dulzura sin apoyo”) y símbolos dolorosos (“rosal herido”). La espera activa del amante se presenta como un estado de vigilia mística, donde dolor y goce se unen para alcanzar la gloria interior.
En El beso, el verso libre con intensa carga sensorial fusiona espíritu y cuerpo (“carne de luz”) y expresa violencia erótica (“desgarra mis pupilas”). El poema refleja que el amor físico extremo impulsa a la anulación de la individualidad (“anularme en la niebla”) para lograr la fusión absoluta y trascendente.
Carmen Conde (Sinsombrero. Tras la guerra sufre un exilio interior. Su poesía es visceral, directa, corporal y sirve de memoria histórica desde la visión de las mujeres)
En Hallazgo, utiliza verso libre con ritmo sensorial y telúrico, y metáforas topográficas y naturales (“efusión de geografías”, “ríos”, “mares escondidos”). El poema refleja la conexión íntima de dos cuerpos que se descubren mutuamente; el amor carnal y la desnudez se expanden hasta convertirse en la geografía entera del universo.
EnQuiero tu hijo, aviador enemigo…
, emplea prosa poética desgarradora y sin filtros, con invocación y símbolos crudos (“hijo destrozado”). Es un grito frontal contra la guerra: una madre que ha perdido a su hijo exige el hijo del piloto agresor para que comprenda el dolor y la deshumanización que causa el conflicto.
En Lo infinito, el verso libre muy lírico combina elementos del mundo natural (“céfiro de alondras”, “como un corzo”) y recursos de clamor exclamativo (“¡qué inefable!”). El poema retrata la vulnerabilidad de la mujer que anhela ser abrazada (“aventando mis heridas”) y encuentra en los brazos del amado la plenitud existencial, sanando sus heridas en un acto de entrega (“fundirse la conciencia”). Además, utiliza el “tú” neutro como estrategia ante la censura franquista para cantar un amor femenino.