La diversidad lingüística del español
Como ocurre con todas las lenguas, el español o castellano no presenta uniformidad en todas las zonas donde se utiliza, sino que existen variantes dialectales definidas por una serie de rasgos característicos.
La realidad lingüística de España se caracteriza por la rica diversidad que se ha ido conformando a lo largo de los siglos. Esta diversidad comprende tanto lenguas como dialectos y hablas regionales. Denominamos lengua al idioma que los hablantes de una comunidad lingüística utilizan como instrumento de comunicación, y dialecto, a la variedad local o regional que presenta una lengua. Las variedades dialectales se deben a tres factores: la evolución histórica del castellano, la influencia de las lenguas vernáculas y la influencia de los llamados dialectos históricos.
Variedades septentrionales
Las variedades septentrionales corresponden a la zona de origen y primera expansión del castellano y son las más conservadoras en cuanto a evolución lingüística. El castellano norteño no es, ni mucho menos, una variedad homogénea, sino que presenta múltiples peculiaridades según las zonas:
- Variedad norteña central: Suele decirse que el castellano hablado en Castilla y León es el que más se ajusta a la norma de la lengua. No obstante, se dan usos que se salen de lo normativo y que constituyen, en cierta medida, fenómenos dialectales: el yeísmo, la relajación y pérdida de la -d- intervocálica, la pronunciación interdental de la -d en final de palabra, el empleo del infinitivo con valor de imperativo, distinción en el uso del pretérito perfecto simple y del pretérito perfecto compuesto, y la pronunciación como ‘s’ de ‘x’ ante consonante o en posición intervocálica en el habla no cuidada.
- Variedad oriental o aragonesa: El castellano hablado en la actualidad en lo que fue el reino de Aragón presenta algunos rasgos que proceden del dialecto histórico navarro-aragonés. Esta forma peculiar del castellano en Aragón recibe el nombre de baturro. Entre sus rasgos característicos pueden destacarse la entonación ascendente y el alargamiento de la vocal final; el empleo de ‘pues’ a final de enunciado como apoyo idiomático; el uso de los pronombres de sujeto como término de preposición; el uso del diminutivo -ico, -ica; la acentuación llana de palabras esdrújulas y el empleo de aragonesismos.
- Variedad occidental: El español recibe la influencia del dialecto histórico asturleonés o bable en Asturias y en algunas zonas de León. Los rasgos más significativos son la tendencia a cerrar las vocales finales -e, -o; la posposición de los pronombres átonos unidos a verbos; la utilización de verbos intransitivos como transitivos; el uso del artículo delante del adjetivo determinativo posesivo y la formación del diminutivo con el sufijo -ín, -ino, -ina.
El español en zonas bilingües
En las comunidades bilingües, el contacto con el catalán, el gallego y el vasco provoca que el español hablado en estas zonas adopte una forma peculiar y se produzcan transferencias de elementos de una lengua a otra. No obstante, hay que tener en cuenta que algunos de estos rasgos no se presentan con igual frecuencia en todos los hablantes de estas zonas. Son más perceptibles en los de menor nivel social y también, por otro lado, en aquellos que tienen el castellano como segunda lengua, algo lógico si pensamos que en ambos casos el conocimiento de la norma castellana será menor.
Variedades meridionales y otras regiones
En el habla andaluza, destacan fenómenos como la pérdida de la -d- intervocálica de la última sílaba (ej. sordao por soldado). Se ha perdido en las formas pronominales de segunda persona del plural la oposición entre el tratamiento de confianza (vosotros) y el de cortesía (ustedes). Se emplea siempre, en cualquier situación, ‘ustedes’, generalmente con el verbo en segunda persona (ustedes tenéis). Existen muchas expresiones y léxico propio de diverso origen (mozárabe, árabe, castellano antiguo, etc.) de uso característico en Andalucía (ej. malaje).
El dialecto canario
El castellano llega a Canarias en el siglo XV. La conquista del archipiélago y su repoblación se llevó a cabo desde los puertos andaluces, de forma que el canario participa de los fenómenos dialectales típicos del sur peninsular. Además, ha sido durante varios siglos zona de tránsito entre España y América, lo que da a las Canarias un papel fundamental en la expansión y evolución del castellano en el Nuevo Continente. Presenta los siguientes rasgos: seseo generalizado; confusión entre -r y -l; aspiración de -s final; yeísmo; la ‘ch’ castellana se pronuncia como una /y/ (ej. muyayo); ha desaparecido el pronombre vosotros, sustituido por ustedes. En lo que respecta al léxico, además de la presencia de americanismos, vemos voces del guanche, la lengua autóctona hoy desaparecida.
El murciano y el extremeño
Por lo que respecta al murciano, podemos decir que se trata de una variedad de transición entre el castellano del norte y el meridional, con notables influencias aragonesas. Algunos rasgos que lo acercan al aragonés son la palatalización de l- inicial latina, conservación en ocasiones de los grupos iniciales pl-, cl-, fl- y el empleo del diminutivo -ico.
Por último, centrémonos en el extremeño. El castellano se introdujo en Extremadura con la ocupación de estas tierras por caballeros leoneses y castellanos. Los rasgos del leonés son más notables en la provincia de Cáceres: tendencia al cierre de las vocales -e/-o en -i/-u, conservación del grupo -mb- o el empleo del sufijo -ino. Por su parte, los rasgos del andaluz son generales en la provincia de Badajoz: confusión de -l y -r en posición final de sílaba, seseo, pérdida de -d- intervocálica, aspiración de g- o j-, aspiración de h- inicial, etc.
El español de América
Llamamos español de América al diverso conjunto de variedades dialectales del castellano hablado a lo largo del continente americano. Forma parte de una zona dialectal caracterizada por su tendencia innovadora en lo fonológico. Entre sus rasgos principales, destacamos el seseo, el yeísmo, la aspiración de -s en posición final de sílaba y palabra, el voseo (empleo de la forma ‘vos’ para el tratamiento familiar en lugar de ‘tú’), la adverbialización del adjetivo (canta bonito) y la tendencia al uso del diminutivo en exceso (ahorita).
Ponemos, aquí, punto y final a nuestra exposición, destacando una vez más la riqueza lingüística del castellano y sus diferentes variedades.