Emirato independiente de bagdad

Tema 3 La peninsula iberica

3.1 Evolucion Politica

La religión islámica había nacido en la península de Arabia, fondada por el profeta
Mahoma durante el siglo VII, considerándose el año
622 como fecha inicial. En poco tiempo se había extendido, no sólo como religión monoteísta sino como unidad política, desde Arabia por Mtdo cercano oriente y el norte de África.
n Hispania la monarquía visigoda se encontraba en una profunda crisis política por motives sucesorios. Al morir el rey visigodo Wiíiza (709) sus partidarios quisieron elegir como rey a su hijo, aún niño, Agila. Otra parte de la nobleza y el clero coronaron como rey a don Rodrigo.
Comenzó una guerra civil y los Wiíizanos llamaron a los musulmanes en su ayuda.
El año 711 desembarcaron en la península aprovechando la debilidad del reino visigodo y las luchas internas entre sus nobles. La batalla de Guadalete supuso la victoria para un pequeño grupo de soldados musulmanes que, procedente del norte de Afinca enviados por el valí árabe Musa y capitaneado por el berefaer Tarik, derrotaron al último rey visigodo Don Rodrigo.
Esta victoria abrió las puertas del reino a una rápida conquista de tan solo cuatro años. Realmente se explica esta rapidez por el sistema de capitulaciones o pactos con ciudades o con la nobleza hispanovisigoda a cambio de continuar como propietarios de sus tierras. Para la mayoría de la población campesina, de origen hispanorromano y que ahora podemos llamar hispanovisigoda, esta conquista sólo suponía un cambio en la propiedad de las tierras que trabajaban. Además las nuevas autoridades se mostraron permisivas a nivel religioso tanto con cristianos como con judíos y los impuestos eran más bajos. Este cúmulo de circunstancias nos ayuda a entender la rapidez de la conquista y la pasividad de los habitantes de la península ante la invasión.
l avance musulmán fue detenido por los francos en la batalla de Poiíiers (732) frustrando su intento de expandirse más allá de los Pirineos. Menor importancia tuvo la batalla de Covadonga (722), pero que garantizó la existencia de un pequeño núcleo de resistencia cristiana en Asturias.
Entre el año 711 y el 756 los territorios recién conquistados se organizaron como un valiato dependiente del Califato de Damasco, es decir una provincia gobernada por un emir. Se cambió el nombre de Hispania por el de Al-Andalus y se puso en Córdoba la capital.
Se calcula en unos 60.000 los musulmanes que llegaron a Al-Andalus durante los primeros cincuenta años de su existencia. Estos musulmanes se pueden dividir en dos grupos en función de su origen étnico:
• Árabes y Sirios. Eran una minoría que acaparaban los altos cargos políticos y que se asentaron en las tierras más fértiles (valles del Guadalquivir y Ebro) donde explotaban grandes latifundios.
• Bereberes, originarios del norte de Africa y que habían sido conquistados e islamizados previamente por los árabes. Se instalaron en las tierras menos fértiles de la meseta y las zonas montañosas, donde se dedicaron fundamentalmente al pastoreo.
Como consecuencia de este desigual reparto los bereberes llegaron a rebelarse contra la aristocracia árabe.

EMIRATO INDEPENDIENTE (756-929)
En el año 756 llega a Al-Andalus el único superviviente de la familia de los Qmeyas, que hasta entonces gobernaban el imperio islámico desde Damasco, y que habían sido derrocados y masacrados por una familia, los Abasíes, que habían ocupado el poder califal y trasladado la capital a Bagdad. Este príncipe Omeya. Abdenamán I, va a romper con el poder califal de Bagdad y declarará a Al-Andalus emirato independiente.
Este cambio durara hasta el año 929 y supone una independencia política con respecto al resto del imperio musulmán, aunque sigue admitiéndose el poder religioso del califa de Bagdad.
En general podemos considerar este periodo como de consolidación y reorganización de! poder musulmán en Al Andalus. El principal problema al que tuvo que enfrentarse el emirato fue el de los conflictos internos, derivados de la diversidad étnica y religiosa de su población, así como las luchas de las élites musulmanas por poseer las mejores tierras de cultivo.
EL CALIFATO DE CÓRDOBA (929-1.031)
En el año 929 Abderramán DI rompe los lazos religiosos con Bagdad y declara a Al-Andalus califato con capital en Córdoba, periodo que supone el máximo apogeo económico, político y cultural, y que finalizara con su disgregación en el año 1.031.
La autoproclamación de Abderramán III (912-961) como califa supone no sólo una independencia en lo político, sino también en lo espiritual o religioso. La validez de esta proclamación se basaba en la legitimidad de la dinastía Omeya frente a la usurpación cometida por los Abasíes en la rebelión del año 750. Por otro lado aprovechó la debilidad del califato de Bagdad e intentó frenar el avance de los fatimies, corriente muy radical que desde el norte de Africa intentaban unificar bajo su mano al Islam.
En el orden interior Abderramán III consiguió acabar con las luchas dentro de Al Andalus y frenar el avance de los reinos cristianos en el norte.
La organización política y administrativa se inspiró en la del califato de Bagdad. El poder del califa era absoluto y estaba asesorado por un primer ministro (hachib) y por varios consejeros o visires, cada uno de ellos encargado de un ministerio o diwan. El territorio se dividía en provincias o coras al frente de las cuales se situaba un walí o gobernador.
El poder económico del califato de Córdoba se basó en ingresos provenientes del control de las rutas comerciales norteafiicanas y el cobro de impuestos y tributos a los reinos cristianos.
Al-Hakant II (961-972) fue el hijo y sucesor de Abderramán IH; su reinado se caracterizó por se una época de paz donde florecieron las artes y las letras.
Durante el reinado de Hisham II (976-1.009) el poder efectivo fue dejado en manos del Hachib Almanzor, jefe militar que convirtió al califato en una dictadura militar gracias a las victorias de su poderoso ejército. Las campañas militares de Almanzor consistían, más que en ocupación de territorios, en razias cuyos objetivos eran la destrucción y la rapiña
Muerto Almanzor en el año 1.002 las turbulencias políticas y las luchas entre bandos rivales caracterizaron la fase final del califato, que acabó desintegrándose en numerosos reinos de taifas.