Relación del Canto IV de la Eneida con la Teoría y Propósitos de Virgilio
Virgilio concibe la Eneida como una epopeya nacional al servicio del proyecto político y moral de Augusto, pero también como una obra de alto valor artístico y universal. El Canto IV, dedicado a la tragedia de Dido y Eneas, es un claro ejemplo de cómo el poeta fusiona estos dos planos: el ideológico y el literario.
1. Dimensión política y moral
Virgilio escribió la Eneida en el contexto de la restauración augustea, que buscaba recuperar las virtudes tradicionales romanas como la pietas, el sentido del deber y la sumisión al destino. En el Canto IV, Eneas encarna estas virtudes: a pesar del amor que siente por Dido, abandona Cartago para cumplir su misión fundacional, impuesta por los dioses. Su partida, aunque dolorosa, refleja la prioridad del destino colectivo sobre el deseo personal, un mensaje acorde con la propaganda imperial. Dido, en cambio, representa la pasión irracional y el abandono de sus responsabilidades como gobernante, lo que conduce a su destrucción. Así, el episodio funciona como una lección moral: el descontrol emocional y la desviación del deber tienen consecuencias trágicas.
2. Una epopeya erudita y psicológica
A diferencia de las epopeyas homéricas, más espontáneas y populares, Virgilio construye una epopeya culta y reflexiva. En el Canto IV esto se manifiesta en:
- La profundidad psicológica de los personajes, especialmente en los monólogos y conflictos internos de Dido.
- La estructura trágica del episodio, con un desarrollo clímax-catástrofe que recuerda a la tragedia griega.
- La influencia alejandrina en el tratamiento sensible y detallado de las emociones, así como en el uso de presagios y elementos simbólicos.
Virgilio no solo narra una aventura, sino que explora la condición humana con una mirada moderna y compleja.
3. Equilibrio entre forma y contenido
Virgilio no se limita a cumplir un encargo político; busca la perfección estética. En este canto demuestra su maestría en:
- La composición poética: versos hexámetros de gran musicalidad y ritmo, con un lenguaje elevado pero cargado de emotividad.
- La capacidad de sugerir más que de explicar, creando atmósferas intensas (como la de la tormenta emocional de Dido).
- La integración de lo universal en lo particular: la historia de amor y abandono trasciende el marco histórico y se convierte en un drama humano atemporal.
Así, el Canto IV no es solo un episodio de la fundación de Roma, sino una obra de arte lírica y dramática que muestra la grandeza del poeta.
Conclusión
El Canto IV de la Eneida sintetiza la dualidad de la obra virgiliana: por un lado, es un instrumento de exaltación nacional que refuerza los valores augusteos; por otro, es una creación literaria de altísimo nivel, donde la profundidad psicológica, el tratamiento trágico y la belleza formal convergen. Virgilio demuestra así que es posible conciliar el compromiso político con la autonomía del arte, legando una epopeya que es, a la vez, un monumento a Roma y una reflexión universal sobre el amor, el deber y el destino.
Relación de Anfitrión de Plauto con su Teoría Teatral y Propósito Literario
Plauto representa el teatro popular romano de la fabula palliata, caracterizado por su carácter cómico, su finalidad de entretenimiento y su adaptación libre de modelos griegos. Anfitrión, que el propio autor califica como “tragicomedia” por mezclar lo divino y lo humano, es un ejemplo perfecto para analizar cómo Plauto desarrolla su visión teatral, alejada del refinamiento psicológico y moral de sus modelos griegos, pero cargada de vitalidad escénica y comicidad.
1. Teatro popular y de entretenimiento
Plauto escribe para el gran público, no para una élite culta. Su teatro tiene un carácter popular que se manifiesta en:
- La simplicidad de la trama, fácil de entender por el pueblo.
- La mezcla de elementos griegos y romanos, a veces de forma confusa, sin preocuparse por la verosimilitud.
- El uso de un lenguaje desenfadado, procaz en ocasiones, que imita el habla cotidiana.
En Anfitrión, estos rasgos son evidentes: la historia de los dioses (Júpiter y Mercurio) que se disfrazan de mortales (Anfitrión y su esclavo) para engañar a sus esposas permite situaciones de confusión identitaria, enredos y humor directo, muy cercano al gusto popular.
2. Comedia de situación y personajes estereotipados
Plauto toma de la Comedia Nueva griega personajes tradicionales como el esclavo ingenioso, el soldado fanfarrón o la esposa engañada, pero les resta profundidad psicológica y los convierte en caricaturas con una fuerte vis cómica. En Anfitrión:
- Los personajes son arquetipos: el dios burlón (Júpiter), el esclavo cómico (Sosia/Mercurio), el marido engañado (Anfitrión).
- La trama se basa en equívocos y situaciones absurdas, no en el desarrollo interior de los personajes.
- La sátira es superficial, se queda en la bufonada y no pretende una crítica social profunda.
3. Originalidad en la mezcla de géneros: tragicomedia
Plauto llama a Anfitrión “tragicomedia” porque mezcla elementos propios de la tragedia (dioses, temas serios como el adulterio y la identidad) con el tono y estructura de la comedia. Esto refleja:
- Su libertad creativa para adaptar y deformar los modelos.
- Su interés por el espectáculo y el movimiento escénico, más que por la coherencia genérica.
- La deformación cómica de la realidad, exagerando situaciones hasta lo grotesco, con un ritmo frenético y un lenguaje exuberante.
4. Finalidad escénica y no literaria
Plauto no busca la perfección artística ni la reflexión moral. Su objetivo es:
- Divertir al público con bufonadas, juegos de palabras, enredos visuales y verbales.
- Mantener un ritmo vivo en escena, con acción constante y diálogos ágiles.
- Reflejar, de manera exagerada, rasgos de la sociedad romana, pero sin intención crítica profunda.
En Anfitrión, esto se traduce en escenas como las disputas entre el verdadero Sosia y Mercurio disfrazado, o las confusiones de Alcmena ante los dos Anfitriones, donde prima lo cómico sobre lo verosímil.
Conclusión
Anfitrión ejemplifica la esencia del teatro plautino: una comedia de enredo con personajes estereotipados, lenguaje coloquial, situaciones absurdas y una clara vocación popular. Plauto renuncia a la profundidad psicológica y moral de sus modelos griegos para priorizar el entretenimiento y la eficacia escénica. Su “tragicomedia” no es una reflexión sobre lo divino y lo humano, sino una excusa para la risa y el espectáculo, mostrando así el carácter vivo, espontáneo y poco pretencioso del teatro romano popular.
A Narrativa Galega: Do Realismo Popular á Nova Narrativa
1. O realismo popular: Ánxel Fole
O realismo popular ten como iniciador a Ánxel Fole. A súa obra está constituída por títulos como Á lus do candil (1953) e Terra brava (1955). A primeira obra das citadas é unha colección de contos relacionados entre si cunha sinxela estrutura: uns personaxes, reunidos a carón do lume nunha vella torre incomunicada pola neve, contan as diferentes historias que compoñen o libro, transcritas por un dos presentes. Emprega técnicas propias da narración oral, a “técnica do conto contado” porque considera que “o conto é bo cando lido parece contado”.
O propósito de Fole é revitalizar o realismo popular ou etnográfico, na liña do conto popular de carácter oral (discurso lineal, apelación ás persoas oíntes, inconcreción temporal e fórmulas de apertura do relato: “xa hai moito tempo…”; narración en espiral: un conto leva a outro conto; detallismo; conclusións de carácter didáctico, narrador testemuña dos feitos…). Sobre o fondo da realidade labrega galega, preséntasenos o mundo do campesiñado, insistindo no seu humor e na súa cultura espiritual: crenzas, lendas e experiencias paranormais (premonicións, aparicións, telepatía, crenzas tradicionais, supersticións populares como a Santa Compaña) que non deixan de estar sometidas á análise racional. A lingua galega de Fole é exemplo do naturalismo lingüístico (vulgarismos, arcaísmos, dialectalismos e castelanismos).
2. O realismo fantástico: Álvaro Cunqueiro
O realismo fantástico, concepto co que podemos definir a narrativa de Álvaro Cunqueiro, é unha mestura de elementos culturalistas e populares, de realidade cotiá e de fantasía que atopamos en obras como Merlín e familia (1955), As crónicas do Sochantre (1956) ou Se o vello Sinbad volvese ás illas (1961).
- Merlín e familia consiste nunha sucesión de episodios engarzados arredor da figura do personaxe central, o mago Merlín, que Cunqueiro desmitifica e galeguiza ao instalalo no pazo de Miranda, en Galiza. Acompáñano a raíña dona Xenebra e Felipe de Amancia, un criado que desde a vellez narra de forma retrospectiva as visitas que fan diversos e estraños personaxes á casa do mago.
- As crónicas do Sochantre evoca unha afastada Bretaña do s. XVIII, descrita con trazos e cores de Galiza. A obra está concibida como un xogo macabro no que se narran as peripecias do sochantre da catedral de Pontivy cando se dirixe a Quelven para tocar nun enterro. Na carroza que o recolle, encóntrase con cinco personaxes de ultratumba que contan as súas historias.
O segundo grupo de títulos está formado por tres libros con breves retratos de seres populares tocados polo extraordinario, conformando un grande mosaico da Galiza popular: Escola de menciñeiros e fábula de varia xente (1960), Xente de aquí e de acolá (1971) e Os outros feirantes (1979). O seu estilo está próximo á oralidade (digresións, diálogos…) e coa presenza constante do humor, derivado da mestura entre o mundo real e mítico.
Estratexias de verosimilitude en Cunqueiro
Como consegue a credibilidade a voz narrativa? A partir do uso destas estratexias:
- Exhaustividade nos datos: localizacións xeográficas e cronolóxicas reais, minuciosidade no detalle e relacións de parentesco.
- Precisión na toponimia, antroponimia e referencias socio-culturais coñecidas.
- Recurso a voces autorizadas, tanto orais como librescas, que conceden prestixio ao que se está a narrar.
- Dúbida intencional: a dúbida finxida polo narrador acerca dun feito para lle conferir autenticidade.
3. A Nova Narrativa Galega
Chamamos Nova Narrativa Galega a un conxunto de obras, publicadas desde finais da década dos 50, moi novidosas temática e formalmente. As súas autoras e autores rebélanse contra a maneira de novelar dos seus predecesores e promoven un modelo narrativo de técnica experimental e ambientación urbana. O inicio desta etapa vén marcado pola publicación en 1954 de Nasce unha árbore, de Rodríguez Mourullo.
Características principais
- Temática: Expresión do absurdo da existencia, pesimismo e desesperanza. Aparecen asasinatos, suicidios, fracasos persoais, amor insatisfeito e soidade. O sexo e a morte son ideas obsesivas. Incorpórase o mundo do subconsciente, os soños e pesadelos, representando o clima social da Galiza da época en clave simbólica.
- Personaxes: A sociedade alienada do franquismo reflíctese no illamento dos personaxes. Os protagonistas son antiheroes, moitas veces cousificados e desprovistos de humanidade. Desaparece o personaxe perfectamente caracterizado e é substituído por un personaxe abstracto (sen nome, inseguro e con tendencia á autodestrución).
- Tempo: Rexéitase a cronoloxía lineal e aparecen as prolepses e analepses (flashback), fundindo todos os planos temporais.
- Espazo: Maioritariamente urbano ou suburbial, fuxindo do ruralismo. Os ambientes son claustrofóbicos e sórdidos.
- Narrador: Desaparece o narrador omnisciente. A voz narradora limítase a contar o que observa como testemuña ou personaxe (primeira persoa). Utilízase o monólogo interior e a pluralidade de voces (enfoque múltiple).
- Estilo: Estilo simple, oracións curtas e tendencia ao coloquialismo. Destaca o obxectalismo ou gusto pola descrición polo miúdo de cada detalle, como unha cámara cinematográfica.