1.2. Origen, función y características de la basílica paleocristiana
La cronología del arte cristiano comprende dos etapas, divididas por el Edicto de Milán del año 313, promulgado por el emperador Constantino, en el que se establece la libertad de culto y, por lo tanto, los cristianos dejan de ser perseguidos:
- Primera etapa: Desde los orígenes del cristianismo hasta el año 313.
- Segunda etapa: Desde el siglo IV al V d.C.
El arte paleocristiano se extiende por todo el territorio del Imperio romano y se divide en tres grupos: la cultura grecorromana (donde nace el cristianismo), el grupo de influencias orientales y la Baja Romanidad, periodo caracterizado por un medio socioeconómico precario.
La Basílica como espacio religioso
La basílica es el edificio adoptado por los cristianos para celebrar la misa desde el siglo IV. Su origen reside en la arquitectura civil romana, pero abandona su uso comercial para convertirse en un espacio sagrado. Las primeras basílicas se levantaron sobre las tumbas de los mártires.
- Estructura: Planta rectangular con una exedra en la cabecera que se transforma en ábside.
- Elementos clave: El cimborrio o pérgola cubría el altar como símbolo del cielo. Contaba con dos cámaras laterales para el culto al mártir.
- Distribución: El espacio se dividía en 3 o 5 naves separadas por columnas; la nave central era más ancha y alta.
- Acceso: El nártex separaba el espacio público del sagrado, siendo el lugar destinado a los no bautizados.
Ejemplos destacados: Santa María la Mayor y San Pedro del Vaticano.
1.4. Evolución de la pintura y el mosaico en el arte paleocristiano
La pintura paleocristiana de la primera etapa decoraba los arcosolios y las criptas. Los primeros símbolos representaban la salvación y los sacramentos con un carácter protector:
- Símbolos comunes: El ancla (esperanza), el pavo real (resurrección y vida eterna) y el pez (acrónimo de «Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador»).
- Iconografía: Las uvas simbolizan la eucaristía y el cordero representa a Cristo como inocente sacrificado.
En la segunda etapa, el mosaico se traslada del suelo a las paredes y techos, adoptando anagramas de Cristo que perduran hasta la actualidad.
Entierro de Cristo – Juan de Juni
Autor: Juan de Juni (1507-1577) | Cronología: 1571 | Estilo: Manierismo | Técnica: Talla en madera policromada.
El Santo Entierro es un conjunto escultórico de siete figuras encargado por el franciscano Antonio de Guevara. La composición gira en torno a la figura yacente de Cristo. Destaca el realismo teatral y la monumentalidad de las figuras, con un tratamiento exquisito del estofado y la encarnación. Actualmente se conserva en el Museo Nacional de Escultura de San Gregorio en Valladolid.
Venus de Urbino – Tiziano
Obra pictórica al óleo realizada por Tiziano Vecellio. Representa a una figura femenina desnuda en un entorno palaciego veneciano. La obra es un ejemplo de venus púdica, donde el artista busca plasmar a una mujer real frente a la idealización de Giorgione. La composición utiliza el escorzo de las criadas y la perspectiva de las baldosas para guiar la mirada del espectador, convirtiéndose en un modelo fundamental para obras posteriores como la Olimpia de Manet.