Historia y Tendencias de la Narrativa Española Contemporánea

La novela española a partir de 1975

La muerte de Franco en noviembre de 1975 trajo consigo una serie de cambios en la vida del país. La Transición supuso la restauración monárquica, se aprobó la Constitución de 1978 y se estableció el Estado de las Autonomías. El fallido golpe de Estado de 1981 sirvió para que se asentara la democracia. Además, el fin de la censura y el ambiente de libertad hicieron posible un avance cultural. La novela y el relato corto acapararon la mayor parte de la producción literaria.

Otros dos aspectos fueron los más significativos de este periodo:

  • El carácter ecléctico de la narrativa: diversidad de temas, modalidades y tendencias.
  • La individualidad estilística: cada novelista desarrolló un estilo propio para expresar su visión de la realidad.

En las últimas décadas conviven en la novela actual novelistas de toda la posguerra (Delibes, Cela o Torrente Ballester) y algunos novelistas de la Generación del 50 (Juan Marsé, Carmen Martín Gaite, etc.).

Tendencias y evolución narrativa

En los años 70 surgió una novela experimental influida por Tiempo de silencio, donde se dio más importancia a la forma que al contenido y el argumento casi desapareció. Estaba dirigida a lectores cultos y se asoció a la Generación del 68 o del 75 (como Eduardo Mendoza o Juan José Millás).

Sin embargo, en 1975, con la publicación de La verdad sobre el caso Savolta de Eduardo Mendoza, se produjo un cambio importante: se recuperaron el realismo, el argumento y el gusto por contar historias. A partir de entonces, las novelas se orientaron a un público más amplio que buscaba entretenimiento más que complejidad.

Tendencias temáticas hasta principios del siglo XXI:

  • Novela policíaca y de intriga: centrada en el misterio.
  • Novela histórica: ambientada en el pasado y en hechos como la Guerra Civil.
  • Novela de reflexión íntima: que analiza la identidad y la existencia.
  • Novela de memoria y testimonio: que trata el recuerdo generacional y el compromiso.
  • Novela culturalista: que reflexiona sobre la cultura desde una perspectiva erudita.

También apareció una novela neorrealista que mostró los problemas de la juventud urbana con una estética cercana a la contracultura, junto a la metanovela, heredera del experimentalismo. Además, muchos autores combinaron la labor periodística y literaria. Por su trayectoria y reconocimiento, destacan escritores como Javier Marías, reconocido por su originalidad y proyección internacional.

La novela española de 1939 a 1975

La novela española de 1939 a 1975 estuvo marcada por la ruptura que supuso la Guerra Civil, que provocó la muerte de grandes autores, el exilio de muchos escritores y una fuerte censura que condicionó la creación literaria.

Etapas clave

  • Años 40: Predominó la novela tremendista y existencial, caracterizada por un tono pesimista, la visión dura de la realidad y el uso frecuente de la primera persona y el monólogo. Destacan obras como La familia de Pascual Duarte (Cela), Nada (Laforet) y La sombra del ciprés es alargada (Delibes). Paralelamente, la novela del exilio recreó el pasado con autores como Ramón J. Sender, Arturo Barea, Max Aub y Francisco Ayala.
  • Años 50: Surgió la novela social o realismo social, con autores comprometidos que denunciaron las injusticias. Destacan La colmena (Cela), Las ratas (Delibes), El Jarama (Sánchez Ferlosio), Entre visillos (Martín Gaite) y Dos días de septiembre (Caballero Bonald).
  • Años 60 y principios de los 70: Se produjo una renovación influida por el boom hispanoamericano. Se introdujeron innovaciones formales como la fragmentación del relato, la ruptura del orden cronológico y el monólogo interior. Destacan Tiempo de silencio (Martín Santos), Cinco horas con Mario (Delibes) y Señas de identidad (Juan Goytisolo).

Vista cansada, de Luis García Montero

En la poesía posterior a 1975 convivieron distintas tendencias. Dentro de la llamada “Poesía de la experiencia” destacó Luis García Montero, con una obra caracterizada por el carácter urbano, el interés por lo cotidiano, el intimismo y la crítica social.

Publicada en 2009, Vista cansada supone un “ejercicio de memoria” donde la melancolía no impide un canto a la dignidad de la existencia. El autor define la poesía como “un ajuste de cuentas con la realidad”. El título posee un doble significado: la necesidad física de usar gafas y la experiencia vital de quien observa un mundo cansado, donde la modernidad y los valores democráticos a menudo se avergüenzan de sí mismos. Con un lenguaje sencillo y verso libre, García Montero logra emocionar desde la desnudez, combinando la poesía política con la exaltación de lo cotidiano.