Rusia era en 1900 un inmenso imperio que abarcaba desde el mar Báltico, por el oeste, hasta el océano Pacífico, por el este. Con más de 140 millones de habitantes, estaba formado por gran diversidad de pueblos: rusos, ucranianos, polacos, bielorrusos, entre otros.
Su sistema político era uno de los más autoritarios de Europa y su economía y estructuras sociales eran de las más atrasadas del continente:
El poder político descansaba en el poder absoluto del zar, apoyado por la nobleza, los altos cargos de la administración, la policía, el ejército y la Iglesia ortodoxa. Durante todo el siglo XIX, los zares ejercieron una intensa labor represiva contra todo tipo de oposición política. A comienzos del siglo XX, el zar Nicolás II (1894-1917) continuó en esa misma línea inmovilista y autoritaria.
Alrededor del 80% de la población eran campesinos condenados a una vida miserable. En 1861 se abolió el régimen feudal y la servidumbre, pero la situación de pobreza apenas varió, pues los campesinos debieron pagar fuertes indemnizaciones a sus antiguos señores y seguían sin poder acceder a la propiedad de la tierra.
Tan solo en algunas zonas del imperio se había iniciado un proceso industrial y había surgido un proletariado que trabajaba en grandes fábricas por sueldos miserables. Aun así, el proletariado solo suponía el 5% de la población total.
1.2. La oposición al zarismo
A pesar de las dificultades, dentro de la sociedad rusa comenzaron a aparecer diversos grupos de oposición al zarismo que reclamaban libertades políticas y cambios sociales y económicos:
Los socialistas marxistas: En 1898 se fundó de manera clandestina el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso. En él destacó la figura de Lenin. Tenían su apoyo en los obreros de las fábricas y los intelectuales radicales. En 1903, este partido se dividió entre mencheviques y bolcheviques. Los mencheviques eran socialistas moderados que aceptaban colaborar con los burgueses liberales para derrocar al zarismo. Los bolcheviques eran socialistas radicales que se oponían a cualquier alianza con la burguesía liberal y querían establecer la dictadura provisional del proletariado mediante la insurrección revolucionaria.
El Partido Socialista Revolucionario: Surgió en 1905. Sus seguidores eran mayoritarios en las zonas rurales y aglutinaban a todos los descontentos con la situación del campo. Eran partidarios de una revolución socialista campesina y luchaban por acceder a la propiedad de la tierra. Entre sus miembros destacó Kerenski.
Los burgueses liberales: Fundaron el Partido Constitucional Demócrata en 1905. Pertenecían sobre todo a las clases medias y altas de las ciudades y pretendían transformar el régimen absoluto zarista en una monarquía constitucional al estilo europeo, respetando los derechos individuales.
1.3. El precedente: la Revolución de 1905
A comienzos del siglo XX, la situación económica y social empeoró. El descontento de los campesinos y las pésimas condiciones de vida de los obreros generaron una gran agitación social. A esto se añadió la derrota ante Japón en la guerra de 1904-1905, hecho que provocó una gran conmoción y desacreditó al zar.
Este descontento se expresó en huelgas en San Petersburgo. El 25 de enero de 1905, una manifestación pacífica ante el Palacio de Invierno fue duramente reprimida en lo que se conoce como el Domingo Sangriento.
Este acontecimiento fue el detonante de un movimiento revolucionario: se crearon los primeros soviets (asambleas de trabajadores), organismos clave para 1917. El más importante fue el de San Petersburgo, presidido por Trotski. También hubo descontento en el ejército, como el motín del acorazado Potemkin.
El zar se vio obligado a aceptar reformas liberales, como la creación de un parlamento o Duma. Sin embargo, en la práctica, el zar siguió gobernando de manera absoluta, boicoteando la Duma y manteniendo la represión, influenciado por personajes como Rasputín.
2. La Revolución de 1917
2.1. La Revolución de febrero y la caída del zarismo
En 1914, la entrada de Rusia en la I Guerra Mundial empeoró la situación: elevadas pérdidas humanas, dificultades económicas y escasez de alimentos. El descontento entre los soldados y las deserciones aumentaron.
El 23 de febrero de 1917 se produjeron manifestaciones en Petrogrado. El 27 de febrero, parte de las tropas se unió a la protesta. El gobierno dimitió y se formó un Comité Provisional de la Duma, mientras se reorganizaba el soviet de obreros y soldados.
Nicolás II abdicó el 2 de marzo. Se formó un Gobierno Provisional presidido por el príncipe Lvov, con Kerenski como único socialista revolucionario.
2.2. De marzo a octubre: el Gobierno Provisional
A) Las reformas del Gobierno Provisional
Entre marzo y octubre de 1917 hubo dos poderes paralelos: el Gobierno Provisional y los soviets. El gobierno intentó implantar un régimen democrático: amnistía política, libertades civiles, disolución de la policía zarista y promesa de reforma agraria.
Sin embargo, el mantenimiento de Rusia en la guerra y la demora de las reformas básicas debilitaron al gobierno frente a los bolcheviques, mencheviques y eseritas.
B) La crisis con los bolcheviques
En abril, Lenin expuso sus «Tesis de abril»: romper con el gobierno, pasar a la revolución socialista y transferir el poder a los soviets.
Tras el fracaso de una ofensiva en el frente en julio, los bolcheviques intentaron hacerse con el poder. El partido fue declarado ilegal, Lenin huyó a Finlandia y Trotski fue encarcelado. Kerenski formó un nuevo gobierno de coalición.
C) El golpe de Estado de Kornilov
En agosto, el general Kornilov intentó implantar una dictadura militar. Kerenski pidió ayuda a los bolcheviques y al soviet de Petrogrado, quienes lograron frenar el golpe, fortaleciendo su posición política.