El mercado de trabajo
El mercado de trabajo es el lugar donde se intercambia trabajo por salario. El salario es el precio del trabajo y la principal fuente de ingresos de las familias, por lo que condiciona su nivel de vida y la calidad de vida del país. A diferencia de otros mercados, en el mercado de trabajo las empresas son las demandantes de trabajo y las familias las oferentes.
La oferta y la demanda de trabajo
El mercado de trabajo alcanza el equilibrio cuando el salario permite que la cantidad de trabajo ofrecida coincida con la demandada, dando lugar al salario de equilibrio. La oferta de trabajo depende de las características de la población (edad, formación, personas dispuestas a trabajar) y del nivel de salarios, ya que a mayor salario aumenta la cantidad de trabajo ofrecida, aunque a salarios muy altos puede reducirse por la preferencia por el ocio. La demanda de trabajo depende del precio del bien o servicio producido, de la productividad de los trabajadores y del nivel de salarios, ya que si los salarios suben aumentan los costes y las empresas contratan menos trabajadores.
El mercado de trabajo imperfecto
El mercado de trabajo es imperfecto porque está intervenido por el Estado, que fija un salario mínimo, y porque el trabajo es un bien diferenciado. Esto provoca desigualdades salariales derivadas de diferencias en la formación y experiencia, de condiciones laborales más exigentes, del talento o habilidades especiales, de los salarios de eficiencia y de la discriminación.
Productividad y salarios
La productividad del trabajo mide la relación entre la producción obtenida y la cantidad de trabajo aplicada. Un trabajador es más productivo si produce más en las mismas condiciones o si mejora su producción respecto al pasado. Las empresas pagan salarios más altos a los trabajadores más productivos porque generan mayores beneficios.
Factores que influyen en la productividad
La productividad de los trabajadores depende de:
- El capital humano,
- Los bienes de producción empleados, y
- Los avances tecnológicos.
Estos elementos determinan la capacidad del trabajador para producir más y mejor.
El capital humano
El capital humano es el conjunto de conocimientos, capacidades y actitudes que acumulan las personas a través de la formación y la experiencia. Incluye factores objetivos, como la educación y la experiencia laboral, y otros subjetivos, como la iniciativa, la creatividad, la constancia o la fiabilidad. La inversión en capital humano mediante formación continua mejora la productividad y explica en gran parte las diferencias salariales entre países ricos y pobres.
Ingresos y nivel de estudios
Existe una relación directa entre el nivel de estudios y los ingresos: cuanto mayor es el nivel educativo, mayor es la productividad y el salario, independientemente de la edad. Los ingresos aumentan con la edad hasta alcanzar un máximo, a partir del cual disminuyen porque los trabajadores prefieren más ocio. Además, las diferencias salariales entre niveles educativos son cada vez mayores y los ingresos crecen más rápidamente en los niveles de estudios más altos.
Ingresos y género: la brecha salarial
La brecha salarial es la diferencia entre el salario medio de hombres y mujeres. En España, las mujeres ganan aproximadamente un 16% menos que los hombres, debido en parte a su mayor presencia en sectores peor remunerados y a su menor acceso a puestos directivos. Reducir la brecha salarial contribuye a la igualdad de género, a la reducción de la pobreza y al fortalecimiento de la economía.
Bienes de producción empleados
La productividad del trabajador aumenta cuando se utilizan bienes de producción de mayor calidad, como maquinaria avanzada, mejores instalaciones o medios de transporte más eficientes. La inversión en investigación, desarrollo e innovación permite mejorar estos bienes y los métodos de producción.
Avances tecnológicos y salarios
Los avances tecnológicos tienden a sustituir a los trabajadores menos cualificados por máquinas, reduciendo su demanda y sus salarios, mientras que aumentan la demanda y los salarios de los trabajadores más cualificados, lo que amplía las diferencias salariales.
El desempleo
El desempleo o paro es la situación en la que personas que desean trabajar no encuentran empleo. Es uno de los problemas más graves de las sociedades desarrolladas, por lo que la creación de empleo y la protección de los desempleados es un objetivo prioritario de los gobiernos. En España, el desempleo es especialmente elevado y persistente desde la década de los setenta en comparación con otros países europeos.
Tipos de desempleo
Existen distintos tipos de desempleo según las causas que lo provocan:
- Desempleo cíclico o coyuntural: está relacionado con las fases del ciclo económico, aumentando en épocas de recesión y disminuyendo en etapas de expansión.
- Desempleo estacional: se produce en actividades que solo requieren mano de obra en determinadas épocas del año, como el turismo.
- Desempleo friccional: es voluntario o temporal y se da cuando los trabajadores, pudiendo trabajar, buscan un empleo mejor.
- Desempleo estructural: se debe a desajustes entre la oferta y la demanda de trabajo, especialmente por una formación inadecuada de los trabajadores o por la desaparición de sectores en regresión; es el más preocupante porque tiende a perdurar y afecta a regiones o ramas concretas de actividad.
Medidas correctoras del desempleo
Las medidas para reducir el desempleo dependen del tipo de paro:
- Para el desempleo cíclico: el sector público intenta suavizar los efectos de los ciclos económicos mediante políticas fiscales y monetarias contracíclicas.
- Para el desempleo estacional: se combate mediante la diversificación de la estructura productiva.
- Para el desempleo friccional: se reduce mejorando los mecanismos de intermediación laboral, como los servicios públicos de empleo o las empresas de trabajo temporal.
- Para el desempleo estructural: se requieren medidas a largo plazo, como la reconversión del tejido productivo y la formación y reciclaje de la mano de obra hacia sectores con mayor demanda.
Causas del desempleo
Las causas del desempleo se explican principalmente a través de dos teorías:
- Teoría neoclásica: sostiene que cierto nivel de desempleo es inevitable porque las empresas pagan salarios por encima del mínimo necesario para motivar a los trabajadores, lo que sitúa los salarios por encima del equilibrio del mercado.
- Teoría keynesiana: considera que el desempleo se debe a una insuficiente demanda de bienes y servicios, que impide emplear a toda la población activa.
Políticas de empleo
Las políticas de empleo pueden ser activas o pasivas. Las políticas activas son medidas que tratan de prevenir el desempleo mediante la creación directa de empleos o el aumento del número de empleos, mientras que las políticas pasivas están destinadas a paliar los efectos del desempleo. Sus destinatarios son las empresas (demanda laboral), la población activa (oferta laboral) y los parados.
El objetivo de las políticas activas es reducir el paro de una economía, potenciar la actividad económica y aumentar la productividad de los trabajadores, mientras que las políticas pasivas buscan proteger a quienes padecen el desempleo y mejorar la situación económica y laboral de los parados.