Los Filósofos de Mileto
Tales de Mileto (624-546 a.C.)
Su pensamiento filosófico se resume en los siguientes puntos:
- La Tierra descansa sobre el agua.
- El agua es el “principio” (arché) de todas las cosas: Ambas ideas pudieron ser tomadas de la mitología egipcia y babilónica, y del hecho de que el agua sea necesaria para la vida.
- Todas las cosas están “llenas de dioses”: Esta physis (naturaleza), que es el agua, está dotada de vida y movimiento propios; todo está vivo y animado (pananimismo).
Anaximandro de Mileto (610-545 a.C.)
El arché de todas las cosas es el ápeiron, es decir, “lo indefinido, lo indeterminado”. Con ello, Anaximandro realiza un indudable avance respecto a Tales: se trata de un elemento no empírico que, por su carácter indefinido, permite explicar la derivación de todas las cosas mucho mejor que a partir de un elemento determinado.
- El ápeiron es “inmortal e indestructible”, es decir, “eterno y sin envejecimiento”.
- Concibe el orden necesario del mundo como un orden jurídico y moral.
- Propuso la idea de innumerables mundos sucesivos temporalmente.
Anaxímenes de Mileto (585-524 a.C.)
El modelo de explicación milesio de la naturaleza fue racional, evolucionista e hilozoísta:
- Hay un orden único que subyace al caos de nuestras percepciones y somos capaces de comprenderlo.
- No admitían la existencia de un plan como responsable del orden cósmico, sino que consideraban que la naturaleza misma tenía capacidad generadora.
- La vida es inherente a la materia.
Para Anaxímenes, el arché es un elemento determinado: el aire.
Heráclito de Éfeso (544-484 a.C.)
Doctrina del fuego
Heráclito ve en el fuego el arché del universo. El mundo es un fuego vivo y eterno. El fuego posee una primacía definida en base a su divinidad y forma perpetua, no como un sustrato permanente, sino como una realidad esencialmente modificable.
Doctrina acerca de la contradicción
El acontecer del mundo es un flujo permanente: “todo está en movimiento”. Esta movilidad se fundamenta en la estructura contradictoria de toda realidad. La armonía es el producto de los contrarios: el orden surge de fuerzas que se oponen constantemente, una tensión interna que nunca desaparece.
Doctrina del Logos y el hombre
Existe una ley única que rige el universo: el Logos, una razón oculta que todo lo unifica. El alma es una parte del cosmos, de naturaleza ígnea, cuya misión es conocer el Logos universal y penetrar en sí misma.
Pitágoras (572-496 a.C.) y los pitagóricos
El pitagorismo posee un fuerte contenido místico-religioso:
- Doctrina de la trasmigración de las almas: Afirmación de un parentesco entre todos los seres vivos y creencia en el eterno retorno.
- Reglas de vida: Práctica de la abstinencia (especialmente de carne) y normas rituales.
- Los números como principios: Los números son los principios de todas las cosas.
- Dualismo: Los elementos del número son lo par (ilimitado) y lo impar (limitado).
Cosmología pitagórica
El cosmos es una esfera en armonía. En el centro se sitúa un fuego originario, rodeado por los cuerpos celestes: la Anti-tierra, la Tierra, la Luna, el Sol, los cinco planetas y el cielo de las estrellas fijas.
Jenófanes de Colofón (570-475 a.C.)
Precursor de los eleatas, rechazó la mitología tradicional y la representación de los dioses como inmorales, criticando duramente a Homero y Hesíodo por atribuir a las divinidades conductas censurables.
Parménides de Elea (540-470 a.C.)
Expuso su doctrina en un poema dividido en dos vías:
- La vía de la verdad: Expone su doctrina filosófica basada en el principio de que “sólo es lo que es y no lo que no es”. Dedujo que el Ser es ingénito, imperecedero, finito, continuo, único, indivisible e inmóvil.
- La vía de la opinión (dóxa): Una cosmología que el propio Parménides considera engañosa.