Retórica y Oratoria en la Antigua Roma: Fundamentos y Evolución

Diferencias entre Oratoria y Retórica

La Retórica es la ciencia, el compendio de normas y criterios que se deben seguir para componer un discurso provisto de belleza y capacidad de persuadir. Como arte y como ciencia, surge en Grecia en el siglo V a. C., de la mano de los sofistas como Gorgias, quienes descubrieron el inmenso poder persuasivo que encierra la palabra.

En Roma abundaban las escuelas de Retórica, a las que acudían todos aquellos que quisieran aprender a expresarse con elegancia, bien fuera como oradores o como literatos. Es fundamental tener en cuenta que todo escritor antiguo se formaba en estas escuelas, que eran el equivalente a la enseñanza superior actual. A ellas acudían los jóvenes de las familias nobles y todos aquellos que tuviesen ambiciones políticas.

Por otro lado, la Oratoria es la puesta en práctica de la retórica, el ejercicio de esta delante de un auditorio, ya sea formado por ciudadanos, senadores o jueces. El ejercicio de la oratoria estaba vinculado a la libertad de expresión y a la libre circulación de las ideas, siendo un requisito imprescindible para ascender en la vida política.

Tipos de discursos

Los discursos podían clasificarse según su finalidad:

  • Judiciales: Pronunciados ante un tribunal, ya sea como abogado de un cliente o como acusador.
  • Arengas: Pronunciados por un general a sus soldados.
  • Deliberativos o políticos: Pronunciados ante el senado o en el foro, donde se discute la conveniencia de una decisión política o la aprobación de leyes.
  • Demostrativos o panegíricos: Discursos de alabanza a algún personaje famoso, a un difunto o a los caídos en una batalla.

Partes de un discurso

  • Exordio: Introducción en la que el orador intenta ganarse la atención y aceptación del público.
  • Narratio: Exposición clara y detallada de los hechos.
  • Argumentatio: Parte clave donde se intenta convencer al auditorio aportando argumentos que avalan la tesis y refutando los contrarios.
  • Peroratio: Parte final donde se recapitula lo dicho y se intenta conmover al auditorio; es la sección más pasional del discurso.

Tareas del orador

  • Inventio: Recopilación de información y búsqueda de argumentos.
  • Dispositio: Colocación y estructuración adecuada de la información.
  • Elocutio: Redacción del discurso con las palabras más precisas y las figuras retóricas necesarias.
  • Memoria: Capacidad de recordar el contenido para exponerlo sin leer, algo fundamental en el mundo antiguo.
  • Actio: Puesta en escena, incluyendo gestos, tono de voz y expresión corporal.

Las Filípicas de Cicerón

Las Filípicas son los catorce discursos que pronunció Cicerón contra Marco Antonio. Las llamó así en recuerdo de los memorables discursos de Demóstenes contra Filipo de Macedonia. Estos discursos fueron tan hirientes que el enojo de Marco Antonio le costó la vida a Cicerón.

La oratoria después de Cicerón

Las escuelas de Retórica

A partir de la época de Augusto, con la liquidación del régimen republicano, la práctica oratoria fue desapareciendo debido a la falta de libertad política y la ausencia de debates públicos. La oratoria se refugió en las escuelas de declamación con ejercicios como:

  • Suasorias: El alumno aconsejaba a un personaje histórico o mítico sobre una decisión.
  • Controversias: Resolución de complicados casos jurídicos mediante un discurso.

El autor principal que nos dejó testimonio de estos ejercicios fue Séneca el Mayor.

Quintiliano

Nacido en Calahorra (España), es considerado el educador más importante de la antigüedad. Fundó una escuela de Retórica de gran fama y fue colmado de honores por emperadores desde Vespasiano a Trajano. Gran admirador de Cicerón, escribió la Institutio oratoria, el compendio de retórica más importante de la antigüedad clásica, compuesto paradójicamente cuando la oratoria estaba casi extinguida.