La Poesía Renacentista Española: Etapas y Corrientes
Etapas de la Poesía Renacentista
La lírica del Renacimiento en España se divide tradicionalmente en dos grandes periodos:
Primera mitad del siglo XVI: La llegada del Petrarquismo
Se difunde el modelo de la poesía petrarquista, que convivirá en este periodo con la poesía cancioneril anterior.
Segunda mitad del siglo XVI: La poesía de tema religioso (Ascética y Mística)
La influencia de la Contrarreforma en el reinado de Felipe II favoreció el auge de la lírica religiosa, cultivada por grandes poetas como San Juan de la Cruz o Fray Luis de León. En esta etapa se siguió practicando la poesía amorosa de tipo petrarquista, aunque cada vez más alejada de la armonía y el equilibrio anteriores. Esta estética más recargada y ornamental recibe el nombre de manierismo.
El Petrarquismo y sus Innovaciones
La Poesía Petrarquista
La difusión del Cancionero de Petrarca, extenso poemario cuyo centro es la figura de Laura –la amada del autor–, tuvo gran influencia en el desarrollo de la lírica europea.
Juan Boscán (1492?-1542) y Garcilaso de la Vega (h. 1501-1536) fueron los primeros autores españoles en adaptar con éxito las nuevas formas y temas de la poesía petrarquista. La adopción de la nueva poesía no estuvo exenta de polémica, tal y como se observa en estos versos de Cristóbal de Castillejo.
La Nueva Métrica Renacentista
Las innovaciones métricas de la poesía petrarquista son, fundamentalmente, estas:
- Se imponen los endecasílabos y heptasílabos.
- Se adoptan nuevas estrofas:
- La estancia: Combinación variable de heptasílabos y endecasílabos.
- Los tercetos encadenados: 11A 11B 11A 11B 11C 11B 11C 11D 11C…
- La lira: 7a 11B 7a 7b 11B.
- La octava real: 11A 11B 11A 11B 11A 11B 11C 11C.
- Aparecen nuevos poemas estróficos, como la canción compuesta por estancias o, sobre todo, el soneto.
Los Temas y el Estilo Petrarquista
El gran tema de la poesía petrarquista es el amor, tratado casi siempre con un enfoque neoplatónico:
- La belleza de la amada se ajusta a una serie de tópicos (cabello rubio, ojos claros, piel blanca…).
- La amada se considera un ser perfecto e inalcanzable que, aunque puede ser desdeñosa, no manifiesta la crueldad propia de la dama del amor cortés medieval.
- El caballero se aproxima a través del amor a la verdad y belleza universales.
- El sentimiento amoroso es omnipotente y se expresa en consonancia con una naturaleza idealizada (locus amoenus) y por medio de referencias mitológicas.
- El tema amoroso está con frecuencia vinculado a tópicos como el paso del tiempo (tempus fugit) y la necesidad de aprovechar el presente (carpe diem).
El Estilo Renacentista
En cuanto al lenguaje, esta poesía es un buen ejemplo del estilo renacentista:
- Los poetas emplean un lenguaje claro y diáfano, que evita los continuos juegos de palabras propios de la poesía cancioneril anterior.
- Se combinan el dinamismo y el dramatismo con la búsqueda de armonía y equilibrio.
- Se esquivan la expresión afectada y los extremismos, tanto en la manifestación de la pasión como en la del dolor.
Garcilaso de la Vega: El Maestro del Renacimiento Español
Sonetos y Canciones de Garcilaso
En este grupo de poemas se puede establecer una clara línea divisoria basada en la cronología y la influencia:
- Anteriores a 1533 (año de la muerte de su amada, Isabel Freyre): El poeta expresa la imposibilidad de su amor. En estas composiciones se percibe aún la influencia de la poesía de los cancioneros castellanos del siglo XV y de poetas como Ausiàs March.
- Posteriores a 1533: El yo poético manifiesta su dolor ante la pérdida de la mujer amada. La influencia de la poesía de Petrarca se ha consolidado ya y el estilo es más suave y melancólico.
En sus sonetos Garcilaso trata, además, tópicos clásicos como el carpe diem e incluye escenas mitológicas en las que expresa, a través de personajes e historias de la literatura grecolatina, sentimientos universales. En cuanto al estilo, los sonetos y canciones de Garcilaso se fueron despojando del efectismo y del tono declamatorio de la poesía anterior, optando por una expresión mucho más íntima y natural.
Églogas
Garcilaso compone tres églogas, es decir, tres poemas de signo amoroso ambientados en una naturaleza bucólica y cuyos protagonistas son, fundamentalmente, pastores idealizados. Las églogas I y III son, sin duda, las más logradas.
La Lírica de la Segunda Mitad del Siglo XVI: Ascética y Mística
Fray Luis de León y la Ascética
En la poesía de Fray Luis destacan las odas, caracterizadas por estos rasgos:
- La preferencia por las estrofas breves, en especial la lira.
- La presencia de temas filosóficos o morales, asociables a la corriente ascética: el paso del tiempo, la amistad, el elogio de la vida apartada (beatus ille)…
- Un estilo refinado y elegante, muy influido por la poesía de Garcilaso.
- La musicalidad de las composiciones, ya que Fray Luis busca expresar la armonía que se esconde en el universo, armonía de la que la música es cifra perfecta.
San Juan de la Cruz: La Poesía Mística
La poesía mística es una poesía de interpretación ambigua, pues emplea los tópicos propios de la lírica amorosa para expresar la unión del alma y Dios. Esa experiencia unitiva es inefable, es decir, imposible de explicar con palabras, de modo que los autores recurren a paradojas y símbolos.
Los poetas místicos se valen de muchas de las imágenes y recursos de la lírica amorosa, lo que permite leer sus poemas en una doble clave, religiosa y profana. El más destacado autor de poesía mística es, sin duda, San Juan de la Cruz, que está considerado uno de los mayores poetas en lengua castellana. En su breve producción destacan tres poemas fundamentales:
- Noche oscura del alma: Nos presenta a una joven (la Amada) que huye de su casa a mitad de la noche para encontrarse con su Amado.
- Cántico espiritual: Se plantea, de nuevo, la búsqueda del Esposo por parte de la Esposa. En su caminar, ella dialoga con la naturaleza hasta que tiene lugar el encuentro erótico con el enamorado.
- Llama de amor viva: Poema en el que el autor acumula las figuras y recursos típicos de la poesía amorosa para expresar un sentimiento místico.