La Revolución Poética de Garcilaso de la Vega: Estructura y Temas de su Obra Completa

La Obra de Garcilaso de la Vega: El Inicio de la Poesía Moderna Española

La obra de Garcilaso de la Vega, aunque breve, supuso la más importante revolución poética de la literatura española. Sus composiciones fueron publicadas póstumamente en 1543, como apéndice de las obras de Juan Boscán.

Estos poemas configuran un cancionero petrarquista que no pudo culminarse ni ordenarse debido a la prematura muerte del autor. La obra incluye las siguientes composiciones:

  • 38 sonetos (más 2 de atribución dudosa).
  • 4 canciones.
  • La oda Ad florem Gnidi, escrita a imitación del poeta italiano Horacio, con la que Garcilaso introduce la lira en la poesía castellana.
  • 2 elegías (en tercetos encadenados).
  • Una epístola (en endecasílabos sueltos).
  • 3 églogas de ambientación pastoril.

Los Sonetos: Exploración de la Experiencia Amorosa

En la mayoría de los sonetos, se exploran diferentes matices de la experiencia amorosa:

  • El dolor que causa la ausencia de la amada (VIII, XXXVII).
  • La voluntad de reencontrarse con ella, tras vencer los obstáculos (IV).
  • El sufrimiento al recordar la felicidad perdida (X).
  • Los celos (XXX, XXXI, XXXIX).
  • El alivio al liberarse del yugo de la pasión (XXXIV).

En algunos sonetos, se explica el proceso de enamoramiento y la naturaleza del amor. Este se concibe como una comunicación entre las almas, que se lleva a cabo por medio de unos «espíritus vivos y encendidos», que van desde los ojos de la amada hasta los del enamorado (VIII). Así, la amada dibuja su rostro en el alma del amante, que desde entonces consagra su vida al amor, en el que halla el sentido de su existencia.

El amor se identifica como un hábito (V, XXVII) en su doble sentido de costumbre y de prenda que porta quien profesa una fe, del que ya no podrá desembarazarse. Siguiendo el ejemplo del Cancionero de Petrarca, algunos sonetos (XXV, XXVI) presentan el dolor por la muerte de la amada y el deseo de reencontrarse con ella en el más allá.

Identificación del Yo Poético con la Mitología

En ciertos sonetos, el yo poético se identifica con personajes de la mitología:

  • Soneto XII: El emisor, que no puede refrenar la pasión, se identifica con Faetón o Ícaro.
  • Soneto XIII: Se compara con Apolo, al convertirse en laurel tras ser rechazado por Dafne.
  • Soneto XV: Se mide con Orfeo, capaz de alterar con su llanto el orden de la naturaleza.
  • Soneto XXIX: Recrea la historia de Leandro, quien cada noche cruza a nado el Helesponto para unirse con su amada Hero.
  • Soneto XI: Las ninfas son confidentes del yo poético.

Sonetos Dedicados a Amigos y Familiares

Por último, algunos sonetos están dedicados a sus amigos, como confidentes de sus amores, o bien a su hermano muerto:

  • Juan Boscán (XXVIII, XXXIII).
  • Mario Galeota (XXXV).
  • Julio César Caracciolo (XIX).
  • Su hermano muerto (XVI).

Las Églogas: El Paisaje Idealizado y el Lamento Pastoril

La égloga es una composición protagonizada por pastores que dialogan en el marco de una naturaleza idealizada (el Locus Amoenus), donde expresan sus quejas por un amor no correspondido o por la muerte de la amada. Garcilaso constituye sus tres églogas con un claro ejemplo de imitación compuesta.

Modelos de la Poesía Pastoril de Garcilaso

Los modelos del poeta toledano incluyen:

  • La literatura grecolatina: En concreto, los Idilios de Teócrito, imitados por el poeta Virgilio en sus Bucólicas.
  • El Bucolicum carmen, conjunto de 12 églogas escritas en latín por Petrarca.
  • La novela pastoril: Cuyo origen se sitúa en la novela Dafnis y Cloe, del griego Longo, recuperada por autores del Renacimiento Italiano como Giovanni Boccaccio o Jacopo Sannazaro.
  • Las églogas dramáticas de Juan del Enzina.

Égloga I (E1)

Escrita en estancias de 14 versos, se organiza en dos partes, enmarcadas simétricamente por la descripción de la aurora y el crepúsculo.

  1. Primera parte: El pastor Salicio, rechazado por Galatea, expresa su dolor en una serie de 12 estrofas rematadas por el verso «Salid sin duelo, lágrimas, corriendo», repetido a modo de estribillo.
  2. Segunda parte: De igual extensión, Nemoroso se lamenta de la muerte de su amada Elisa.

Garcilaso se desdobla en dos personajes que encarnan, respectivamente, las dos causas del sufrimiento amoroso: el desamor y la pérdida.

Égloga II (E2)

Alterna tercetos encadenados, estancias y endecasílabos con rima interna, siendo la más extensa y compleja. En ella reaparecen Salicio y Nemoroso, a los que se les une el pastor Albanio, que experimenta una desaforada pasión erótica por Camila, amiga de la infancia. Rechazado por esta, enloquece y al contemplarse en las aguas de una fuente no consigue reconocer su propia imagen.

Nemoroso realiza entonces una apología de la Casa de Alba, en particular del Gran Duque Fernando Álvarez de Toledo, amigo y compañero de armas de Garcilaso. La vida militar, el honor o el sentimiento del deber parecen ofrecerse como remedio a los desvaríos de Albanio.

Égloga III (E3)

Formada por 47 octavas reales, está protagonizada por las ninfas del río Tajo, que tejen cuatro tapices en los que cuentan otras tantas historias de amores desgraciados:

  • Orfeo y Eurídice.
  • Apolo y Dafne.
  • Venus y Adonis.
  • Elisa y Nemoroso.

De esta manera, se consuma el proceso de automitificación del autor. Al final del poema intervienen los pastores Tirreno y Alcino, quienes expresan sus amores hacia Flérida y Filis.