Mercados de competencia: perfectos e imperfectos
La competencia es perfecta solo cuando las empresas no tienen ninguna capacidad para controlar el precio. La mayor parte de las empresas pertenecen a mercados de competencia imperfecta, en las que las empresas sí tienen capacidad para fijar los precios.
Los mercados de competencia imperfecta
Un monopolio es una estructura de mercado en la que existe una sola empresa que ofrece un bien o servicio, por lo que no tiene competencia directa y puede influir en el precio. Suele haber fuertes barreras de entrada que impiden que otras empresas entren en el mercado.
Un oligopolio es un mercado en el que hay pocas empresas que dominan la oferta. Estas empresas tienen poder para influir en el precio y sus decisiones dependen de lo que hagan las otras, ya que compiten entre sí.
Competencia monopolística
La competencia monopolística se caracteriza por la existencia de muchas empresas que satisfacen una misma necesidad, pero con productos diferenciados. Un ejemplo: tiendas de ropa.
Los mercados de competencia perfecta
La competencia perfecta es un tipo de mercado en el que existen muchas pequeñas empresas que venden un producto homogéneo, cuyo precio viene determinado por el mercado y sobre el que no pueden influir. Sus características son:
- Hay muchos pequeños productores; cada uno produce una cantidad insignificante y ninguno tiene el poder para influir sobre el precio, por tanto son precio-aceptantes.
- Existe libertad de entrada y salida; no hay barreras que impidan la entrada al mercado ni obstáculos para abandonarlo.
- El producto es homogéneo. El bien o servicio que venden las empresas es idéntico.
- Existe plena información. Productores y consumidores conocen bien las características del producto y su precio.
- El equilibrio viene determinado por el punto de corte de oferta y demanda. La curva de la demanda es decreciente; la que se enfrenta cada empresario es diferente. Tiene que aceptar el precio de mercado; su curva de demanda es perfectamente elástica.
Peculiaridades del mercado de trabajo
Tanto las empresas como los sindicatos influyen en los salarios a través de las negociaciones colectivas. Ni los puestos de trabajo ni los trabajadores son iguales; hay disparidades salariales:
- Diferencias compensatorias: los salarios de los trabajadores con empleos nocturnos, desagradables o peligrosos suelen ser más altos.
- Diferencias en talento y habilidades: deportistas de élite, estrellas del cine, etc., aportan algo singular, lo que hace que sean muy cotizados.
- Diferencia en el capital humano: una persona preparada y experimentada —una ingeniera con experiencia o un cirujano de prestigio— aporta más a la producción y obtiene salarios más altos.
- Salarios de eficiencia: son un tipo de incentivos que utilizan algunas empresas para motivar a los trabajadores e incrementar su productividad.
- Discriminación: para cualquier nivel de estudios, los hombres obtienen salarios más elevados en muchos mercados laborales.
La población en paro o desempleada está constituida por las personas que están en condiciones de trabajar y buscan empleo, pero no lo encuentran.
La medición del desempleo
España utiliza dos procedimientos para calcular el desempleo:
- Encuesta de Población Activa (EPA): se realiza trimestralmente por el Instituto Nacional de Estadística.
- Paro registrado: lo contabiliza el Servicio Público de Empleo Estatal, que registra cada mes a los desempleados en sus oficinas.
Las causas del desempleo
Para el liberalismo económico (teoría neoclásica), el paro se produce porque los salarios son demasiado altos y el mercado laboral es rígido, lo que hace que las empresas contraten menos trabajadores.
Según la teoría keynesiana, la causa principal del desempleo no está en el mercado de trabajo sino en el mercado de bienes y servicios. Si no hay demanda suficiente, las empresas disminuyen su producción y se genera desempleo. Por esto, en épocas de crisis y paros, el Estado debe convertirse en el motor de la economía y de la creación del empleo.
Tipos de desempleo según sus causas
- Desempleo friccional o transitorio: se produce cuando las personas cambian de trabajo o buscan su primer empleo al terminar los estudios.
- Desempleo estacional: se genera en determinadas épocas del año, por ejemplo en el sector hostelero de zonas turísticas al terminar el verano.
- Desempleo cíclico: es provocado por las crisis económicas. Las economías pasan por épocas de expansión, en donde el PIB crece y aumenta el empleo, y por épocas de recesión en las que ocurre lo contrario.
- Desempleo estructural: lo causan los desajustes entre la cualificación de los trabajadores y las necesidades del mercado.
Las medidas contra el paro
Las medidas pueden agruparse en varias categorías:
- Sobre la demanda de trabajo: facilitan la creación de empleos en las empresas y el sector público. Ejemplos: inversiones públicas, ayudas a las empresas para que contraten a personas de colectivos desfavorecidos, incentivos para fomentar el autoempleo.
- Sobre la oferta de trabajo: medidas como disminuir la jornada laboral, jubilaciones anticipadas o redistribución de horas de trabajo.
- De mediación entre la oferta y la demanda: servicios que ponen en contacto a la persona que busca un empleo con la empresa que busca ese perfil.
- De protección social: ayudas temporales concedidas por el Estado al desempleado, con duración proporcional al tiempo trabajado.
El salario y la productividad
El salario es el dinero que una persona trabajadora recibe periódicamente de su empresa por trabajar durante un tiempo determinado. Depende de su productividad o rendimiento. Si los empleados producen más en el mismo tiempo, los empresarios pagarán más por su trabajo. La productividad del factor trabajo depende del capital humano, de la calidad de los bienes de producción y de los avances tecnológicos.