Generación del 27: contexto, precursores, vanguardias, autores y etapas

Contexto histórico

La generación del 27 surge en el primer tercio del siglo XX, en un momento de profundos cambios políticos, sociales y culturales en España y Europa. Tras el agotamiento del Realismo y el Naturalismo del siglo XIX, los autores buscan nuevas formas de expresión, alejadas del racionalismo y más cercanas a la intuición y a lo irracional. Reciben la influencia de corrientes filosóficas como las de Nietzsche, así como de los movimientos artísticos de vanguardia europeos surgidos antes de la Primera Guerra Mundial. En España, este contexto coincide con la crisis del sistema político, la llegada de la Segunda República y, más tarde, la Guerra Civil. Todo ello impulsa una literatura innovadora que combina experimentación formal y reflexión sobre el ser humano y la realidad histórica.

Precursores de la generación del 27

Son fundamentales para entender su estética. Destaca el simbolismo francés, que introduce el uso de símbolos, metáforas y sinestesias para expresar realidades profundas y subjetivas. El modernismo hispanoamericano, encabezado por Rubén Darío, aporta la búsqueda de la belleza, la musicalidad y la perfección formal, influyendo decisivamente en los poetas anteriores. En España, Juan Ramón Jiménez actúa como maestro directo del grupo, evolucionando desde el modernismo hacia una poesía más intelectual y depurada.

Además, las vanguardias europeas, como el creacionismo, el ultraísmo y el surrealismo, implantan la experimentación formal, el verso libre y la ruptura con el realismo.

Todos estos movimientos preparan el camino para una poesía innovadora que culminará en la generación del 27.

Contexto histórico y características de las vanguardias

Las vanguardias artísticas se desarrollan en la primera mitad del siglo XX, en un contexto de profundos cambios sociales, científicos e industriales. Con avances tecnológicos y la modernización, transformaron la vida cotidiana, mientras que la Primera Guerra Mundial provocó una gran crisis moral y cultural. Ante esta situación, los artistas rompieron con el arte tradicional y buscaron nuevas formas de expresión. Las vanguardias se caracterizaron por su rebeldía contra la academia, el rechazo a la imitación de la naturaleza y la negación del ideal clásico de belleza.

Además, defendieron la libertad creativa y el arte como medio para transformar la sociedad. Estos movimientos no solo cambiaron la estética artística, sino también la forma de entender el papel del arte en el mundo moderno.

Características de la Generación del 27

La principal característica de la Generación del 27 es la síntesis equilibrada entre tradición y vanguardia. Sus autores admiran a los clásicos de la literatura española, como Góngora, Garcilaso o Quevedo, y al mismo tiempo incorporan técnicas innovadoras de las vanguardias europeas. Emplean métricas tradicionales —romances, sonetos o canciones populares— así como el verso libre y estructuras experimentales.

Destaca el uso de metáforas complejas, símbolos y un lenguaje muy elaborado. Temáticamente, abordan el amor, la naturaleza y la muerte, las inquietudes existenciales y, progresivamente, las preocupaciones sociales. No rechazan ninguna influencia, sino que integran todo el legado literario anterior para transformarlo en una poesía original, moderna y profundamente renovadora.

Autores y autoras

Los autores de la Generación del 27 forman un grupo homogéneo, no solo por la época en la que escriben, sino también por una serie de rasgos comunes: la mayoría eran de origen burgués, tenían formación universitaria y mantenían una gran relación personal y cultural, especialmente en espacios como la Residencia de Estudiantes de Madrid. Participaban activamente en tertulias, revistas literarias y compartían admiración por los clásicos españoles y por las corrientes europeas correspondientes.

Aunque cada autor desarrolla una voz propia, todos buscan renovar la poesía sin romper con la tradición. Entre los principales poetas se encuentran Federico García Lorca, Rafael Alberti, Jorge Guillén, Luis Cernuda, etc., junto a autoras como Carmen Conde o Concha Méndez, conocidas como Las Sinsombrero, injustamente silenciadas durante esos años.

Etapas

La evolución de la Generación del 27 suele dividirse en cuatro etapas. La primera (1922-1928) se caracteriza por la poesía pura, centrada en la perfección formal y la belleza, con influencias de la lírica popular y las vanguardias. La segunda etapa (1928-1931) supone una rehumanización de la poesía, influida por el surrealismo y abierta a los sentimientos y conflictos personales. En la tercera etapa (1931-1936) predomina la poesía social, comprometida y vinculada al contexto político de la Segunda República. Finalmente, tras la Guerra Civil, llega la etapa del exilio, marcada por la dispersión del grupo, la nostalgia de España y una poesía más humana, asistencial y solidaria con los ciudadanos.

Tendencias

Dentro de la Generación del 27 conviven diversas tendencias poéticas. En un primer momento predominan tendencias deshumanizadoras, como la poesía pura y la poesía vanguardista centradas en la forma, la imagen y la experimentación estética. También destaca la neopoesía popular, que recupera formas tradicionales como el romance, la canción y la poesía clasicista, influida por los autores del Siglo de Oro. Posteriormente se produce una rehumanización con la poesía surrealista, que explora el inconsciente y la libertad expresiva; la poesía neorromántica, centrada en el amor y el dolor; y la poesía social, comprometida con la realidad histórica. Tras la guerra, aparece una poesía desarraigada marcada por el exilio y la nostalgia.

Tipos de vanguardias

Las vanguardias artísticas agrupan distintos movimientos que surgieron en la primera mitad del siglo XX con el objetivo de renovar el arte. Entre ellos destacan:

  • Fauvismo: utiliza colores intensos y libres para expresar emociones.
  • Cubismo: impulsado por Picasso y Braque, rompe con la perspectiva tradicional y representa la realidad desde varios puntos de vista a la vez.
  • Expresionismo: nacido en Alemania, prioriza la expresión de sentimientos internos, a menudo con un tono dramático.
  • Futurismo: exalta la velocidad, la tecnología y el progreso moderno.
  • Dadaísmo: surge como reacción a la Primera Guerra Mundial; rechaza la lógica y apuesta por lo absurdo.
  • Surrealismo: se inspira en Freud y explora el inconsciente y el mundo de los sueños.