La Transformación de la Sociedad según Rousseau
La sociedad corrompe al hombre, pero Rousseau comprende que no se puede volver al estado primitivo, sino que hay que estudiar esta sociedad que produce esa infelicidad y egoísmo para reformarla y convertirla en una comunidad que haga felices a las personas. Para realizar esta tarea, seguirá dos pasos: primero, situar el origen del mal social; y, segundo, proponer su reforma.
1. El Origen de la Desigualdad Social
Para Rousseau, el origen del mal en la sociedad es la desigualdad social. Esta es fruto de la propiedad privada, que produjo un aumento de la desigualdad y, como consecuencia, que unos pocos empezaran a atesorar cada vez más privilegios frente a la mayoría. La desigualdad social va unida a un permanente enfrentamiento donde lo que prima es el egoísmo y no la cooperación. Así, la sociedad actual es injusta e impide la realización plena de los individuos, pues no les conduce a la felicidad.
2. La Propuesta de Reforma: El Contrato Social
Para reformarla, Rousseau propone un Contrato Social. Se debe reformar la sociedad, pero no se puede volver al estado de naturaleza; en su lugar, la idea del estado natural debe servir para crear las bases de una sociedad justa. Se trata de establecer un pacto social justo donde se pueda armonizar libertad, igualdad y poder político. En este pacto social, que es un contrato social, el pueblo es el soberano.
La Voluntad General
Esta soberanía popular se expresa en la voluntad general, que no es una mera suma de las voluntades de cada uno. Efectivamente, la voluntad de todos sería la suma de los intereses egoístas de cada uno de los hombres; sin embargo, la voluntad general es la voluntad del sujeto colectivo representada por el ciudadano que busca el bien común y no su interés particular. Así, con el Estado, el individuo renuncia a sus egoísmos e intereses personales para someterse por consentimiento libre a las leyes que emanan de la voluntad general. Cada uno renuncia así, según Rousseau, no a la libertad como ciudadano, sino a la libertad de obrar desde el egoísmo y en contra de la comunidad.
La voluntad general puede ser definida como la voluntad que surge de la unión de todos los individuos estableciendo leyes que han de ser aplicadas por igual a todos. Al apoyar cada contratante unas leyes que sabe que van a regir sobre sí mismo igual que sobre cualquier otro, los intereses particulares se desvanecen y se instaura el bien común.
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El Cuerpo Político y sus Denominaciones
El contrato social produce lo que Rousseau llama un «cuerpo moral y colectivo», o también una «persona pública», «república» o «cuerpo político». Este recibe distintos nombres según su modo de actuar:
- Soberano: Cuando legisla, esto es, cuando crea leyes. Las leyes son creadas por la voluntad general, y en ella reside la soberanía. El soberano es, pues, el pueblo. A sus miembros se les denomina ciudadanos.
- Estado: Cuando es pasivo y se limita a ser un sistema de leyes ya instaurado. A sus miembros se les denomina súbditos, en tanto que están sometidos a sus leyes.
Características de la Soberanía
Para Rousseau, la soberanía es inalienable. Si el pueblo dejase en manos de unos representantes su capacidad de decidir, en ese mismo momento perdería su libertad y el pacto que dio origen al cuerpo político se habría roto: los particulares estarían legitimados para defender sus propios intereses al margen de la voluntad general y la comunidad se habría disuelto. La soberanía es, además, indivisible, puesto que la voluntad general es una. El poder legislativo es el único soberano; el poder ejecutivo se limita a hacer cumplir la ley.
La Educación en el Pensamiento de Rousseau
Para Rousseau, es fundamental la educación para la creación de esta nueva sociedad. En su obra Emilio, defiende que a los niños se les debe instruir desde la libertad, huyendo del academicismo y el mero aprendizaje memorístico. Para esta educación, se debe tener en cuenta que los niños tienen una mentalidad diferente a la de los adultos, buscando abrir su mente a la curiosidad y al deseo de saber a través, fundamentalmente, del contacto con la naturaleza. Esta educación tiene como finalidad última formar buenos ciudadanos y contribuir a la mejora social.
De esta forma, y según Rousseau, los hombres pueden entrar en un nuevo estado que no es ni el social anterior (donde primaba el egoísmo individual) ni tampoco el natural. Este nuevo estado constituiría una sociedad racional y libre donde se habrá erradicado el mal moral y la injusticia, y donde es posible que cada uno de los seres humanos alcance la felicidad y la plena realización.
Tipos de Gobierno
Distinguimos tres tipos de gobierno en Rousseau:
- Democracia: Los magistrados designados por el soberano son todos los ciudadanos.
- Aristocracia: Los magistrados son menos que el número de los ciudadanos.
- Monarquía: El soberano cede el poder ejecutivo a manos de un solo magistrado.
En el gobierno democrático, al coincidir miembros del soberano y magistrados, es fácil confundir el interés particular con el público. A este respecto, dice Rousseau que «no es conveniente que quien hace las leyes las haga cumplir». Además, un gobierno democrático solo puede darse en un Estado muy pequeño, de costumbres sencillas, donde los ciudadanos se conozcan entre sí y los asuntos a tratar no requieran deliberaciones muy complejas. Por otro lado, precisaría un nivel de igualdad económica y social muy grande, pues de lo contrario los ricos acabarían imponiendo su propio criterio. En el gobierno monárquico, la concentración de poder en un solo hombre puede volverse contra el Estado y volverse corrupto. Todo ello lleva a Rousseau a considerar que la aristocracia electiva es, en general, la mejor forma de gobierno.
Libertad e Igualdad Civil
Si la forma de contrato social que propone se implementase, Rousseau considera que, a cambio de la pérdida de su libertad e igualdad naturales y su derecho de apropiación de lo que deseen, los hombres ganarían libertad e igualdad civiles y derecho a la propiedad. La libertad civil es la libertad que posee el individuo como miembro de la república. Ciertamente, «está limitada por la voluntad general»: el individuo tiene que abandonar sus impulsos naturales para someter su acción a los principios o leyes que emanan de la voluntad general. Pero son leyes que él, en tanto que miembro del cuerpo soberano, se ha dado, en parte, a sí mismo.
En el estado civil, el individuo se vuelve dueño de sí: ya no está sometido a sus impulsos naturales ni a los puros deseos. Del acatamiento voluntario de dichas leyes nace, además, el sentido del deber, que es el fundamento de toda moral. La igualdad natural consiste en que nadie tiene más rango ni poder económico que nadie (pues en el estado natural no hay sociedad organizada ni propiedad privada, que son el origen de la desigualdad moral o política). La igualdad civil consiste en el igual sometimiento de todos los súbditos a las leyes que emanan de la voluntad general. La ganancia aquí es que, en el estado civil, la desigualdad natural o física entre los hombres pierde su valor, de modo que el estado civil es más igualitario incluso que el natural.