La Generación del 27 y las Sinsombrero: Historia, Etapas y Protagonistas

La Generación del 27: Definición, Características Generales y Evolución

Definición

La Generación del 27 suele ser la denominación dada a un grupo de poetas que, en veinte años, se convierten en lo más notable de la época. La elección de la fecha se debe a que ese año se celebró en Sevilla una reunión de muchos de estos escritores para homenajear a Góngora en el tercer centenario de su muerte.

La afinidad entre los escritores del grupo viene dada por algunas circunstancias:

  • Parecida procedencia social y vocación literaria arraigada.
  • Asumen la tradición literaria anterior y no se rebelan contra ella.
  • Sienten interés por las corrientes artísticas de la época (las vanguardias) y las cultivan en una primera etapa.
  • Colaboración en las mismas revistas (Revista de Occidente, Litoral, Carmen…).
  • Convivencia de algunos de ellos en la Residencia de Estudiantes (vinculada a la Institución Libre de Enseñanza).

Socialmente, proceden la mayoría de la burguesía; casi todos estudian en la universidad, conocen idiomas, viajan y tienen gran cultura. Muchos de ellos viven de la literatura como profesores, editores o críticos. Debido a su formación, la mayoría de ellos son republicanos, liberales y progresistas.

Características Generales

  1. El entusiasmo por Góngora: Se comprueba su presencia en varios libros de estos autores (Alberti, Gerardo Diego, Miguel Hernández). Admiran su entrega a la creación poética autónoma, considerándolo un precursor de las vanguardias por la importancia que da a la metáfora y la imagen.
  2. Esfuerzo por la depuración formal: Es decir, la poesía pura. Se suprime la anécdota y se busca la precisión expresiva y la tendencia a la intelectualización. Se nota la influencia de Paul Valéry y de Juan Ramón Jiménez (poesía desnuda).
  3. Uso de recursos populares: Tanto en las figuras retóricas (repeticiones, paralelismos, diminutivos…) como en las formas y ritmos (romances, seguidillas, canciones, villancicos…). Se ve la influencia del Romancero viejo y otras obras tradicionales. Podemos hablar de neopopularismo, que daba continuidad a una tendencia que viene del romanticismo y conecta con los ideales actuales por su simplicidad, estilización y sugerencia.
  4. Importancia del vanguardismo: Fundamental en la gestación de la lírica de todos ellos, especialmente el surrealismo, presente en muchos de ellos, el futurismo, el interés por el cine, etc. Las metáforas empleadas tienen su origen en el ultraísmo y el creacionismo.

De todos modos, este vanguardismo casa perfectamente con el tradicionalismo; es decir, se produce un equilibrio entre tradición y vanguardia. Existe una presencia de temas humanos debido al influjo del surrealismo y de las circunstancias históricas que les tocó vivir, después de una etapa de predominio de la poesía pura y de la deshumanización del arte.

Influencias

Su principal maestro fue Juan Ramón Jiménez (por su virtuosismo verbal y análisis de las sensaciones). Gómez de la Serna también les influye en el modo de presentar las imágenes. De Unamuno y Machado aprenden que la verdadera realidad de las cosas está en lo que pensamos o imaginamos de ellas, más que en ellas mismas. La influencia de Bécquer está presente en los comienzos de muchos de ellos, sobre todo en Cernuda y Alberti. Otra influencia es la lírica tradicional, junto a Lope de Vega, Góngora, San Juan de la Cruz y Fray Luis de León. Por último, destacan las corrientes vanguardistas, sobre todo el surrealismo.

Autores y Autoras

Los autores del grupo, por orden de edad, son: Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Vicente Aleixandre, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Luis Cernuda, Emilio Prados y Manuel Altolaguirre. Dámaso Alonso fue crítico literario de la generación más que poeta de la misma. Se añade, a veces, a Miguel Hernández que, aunque más joven, mantiene con ellos fuertes amistades personales e influencias y publica al tiempo que muchos de ellos.

Aunque, tradicionalmente, se conoce a la Generación del 27 como un grupo de autores varones, hay un importante número de mujeres (intelectuales y artistas) que compartieron inquietudes y espacios con ellos y que han sido injustamente silenciadas. Estamos hablando de personalidades tan destacadas como María Zambrano (filósofa y poeta), las escritoras Carmen Conde y Rosa Chacel, o las poetas Josefina de la Torre, Ernestina de Champourcín, Concha Méndez o María Teresa León (la primera mujer española en obtener un doctorado en Filosofía y Letras).

Etapas de la Generación del 27

Distinguimos tres etapas en la producción de la mayoría del grupo:

  • 1ª etapa (1920-1927): Etapa de juventud. Influencia de Bécquer y el modernismo y, rápidamente, de las vanguardias, que les lleva a la experimentación y la búsqueda de la pureza formal (influencia de Juan Ramón Jiménez). Junto a esta poesía intelectual, deshumanizada, de verso libre, también aparecen las influencias de los clásicos y la lírica popular. Se confirman así las tendencias de la generación: neopopularismo (Marinero en tierra de Alberti y Romancero gitano de Lorca), vanguardismo y creacionismo (Gerardo Diego), poesía pura (Fábula y signo de Salinas y Cántico de Guillén).
  • 2ª etapa (1927-1936): En un primer momento está presente en algunos el surrealismo (Sobre los ángeles de Alberti, Poeta en Nueva York de Lorca); se inicia después un proceso de rehumanización de su lírica, cansados de la experimentación. Aparecen temas como el amor, la frustración, el anhelo de plenitud y las inquietudes existenciales, a veces con acentos sociales y políticos.
  • 3ª etapa (Desde 1936 en adelante): Durante la Guerra Civil se produce la desmembración del grupo: Lorca es asesinado, la mayoría adopta posturas republicanas y salen al exilio. Otros, como Gerardo Diego, apoyan al bando franquista y se quedan en España; también permanecen Dámaso Alonso y Aleixandre. En la época de los 40, la poesía de todos ellos se llena de pesimismo, angustia y desarraigo (nostalgia de la patria perdida). Un ejemplo de ello es el libro Hijos de la ira (1944), de Dámaso Alonso, considerado la obra fundacional de la «poesía desarraigada».

(Nota: Se confirman así las tendencias de la generación: neopopularismo (Marinero en tierra de Alberti y Romancero gitano de Lorca), vanguardismo y creacionismo (Gerardo Diego), poesía pura (Fábula y signo de Salinas y Cántico de Guillén). 2ª etapa: (1927-1936). En un primer momento está presente en algunos el surrealismo (Sobre los ángeles de Alberti, Poeta en Nueva York de Lorca); se inicia después un proceso de rehumanización de su lírica, cansados de la experimentación. Aparecen temas como el amor, la frustración, el anhelo de plenitud, las inquietudes existenciales, a veces, con acentos sociales y políticos. 3ª etapa: (Desde 1936 en adelante) Durante la guerra civil se produce la desmembración del grupo: Lorca es asesinado, la mayoría adopta posturas republicanas y salen al exilio. Otros, como Gerardo Diego, apoyan al bando franquista y se queda en España; también permanecen Dámaso Alonso y Aleixandre. En la época de los 40 la poesía de todos ellos se llena de pesimismo, angustia y desarraigo (nostalgia de la patria perdida). Un ejemplo de ello es el libro Hijos de la ira (1944), de Dámaso Alonso, que se considera la obra fundacional de la “poesía desarraigada”.)

Las Sinsombrero: Concha Méndez

1. Las Sinsombrero

Las Sinsombrero es el nombre por el que son conocidas un grupo de mujeres artistas españolas nacidas entre 1898 y 1914. El nombre responde al gesto de quitarse el sombrero en público que protagonizaron, durante la década de los años 20 del siglo pasado, Salvador Dalí, Federico García Lorca, Maruja Mallo y Margarita Manso en la Puerta del Sol. Despojarse del sombrero en plena calle suponía la transgresión de una norma social incuestionable en aquella época.

«Nos apedrearon llamándonos de todo», relata la misma Mallo en unas grabaciones hechas por TVE tras volver del exilio. Este gesto tenía el pretexto artístico de descongestionar las ideas. De hecho, algunos intelectuales y artistas del momento, como Jorge Luis Borges o Ramón Gómez de la Serna, también utilizaron el sombrero como símbolo opresivo. Así, el propio Gómez de la Serna escribió en la revista Pombo: «¡Como que no hay mayor círculo político que el que propone el programa de la transformación radical de las costumbres! ¡Este es un país tan poco rebelde que mira mal el mínimum de rebeldía personal, que es ir sin sombrero!» Estas mujeres compartieron tiempo, espacio e inquietudes con los miembros varones de la Generación del 27.

Se inspiraron en la obra de San Juan de la Cruz, así como en la de Juan Ramón Jiménez. De hecho, en Presencia a oscuras (1952) se utilizan sonetos, décimas, romances y otras estrofas tradicionales de la poesía barroca.

Etapas en la poesía de Ernestina de Champourcín

Los expertos consideran que en la obra de Ernestina se pueden ver tres etapas:

  • Primera etapa: Poesía del amor humano. Abarca los cuatro libros publicados con anterioridad a la Guerra Civil: desde En silencio (1926) hasta Cántico inútil (1936). La autora evoluciona de unos orígenes tardorrománticos y modernistas a una «poesía pura» muy próxima a la de Juan Ramón Jiménez.
  • Segunda etapa: Poesía del amor divino (1936-1974). Se inicia tras un período de nula producción en el exilio en México. Comienza con Presencia a oscuras (1952). La temática pasa del amor humano al amor divino. Obras destacadas: El nombre que me diste (1960), Cárcel (1964), Hai-kais espirituales (1967), Cartas cerradas (1968) y Poemas del ser y del estar (1972).
  • Tercera etapa: Poesía del amor sentido. Se inicia con la vuelta del exilio. Se caracteriza por la evocación de tiempos y lugares, y la adaptación a su nueva situación. Libros finales como Huyeron todas las islas (1988) son una recapitulación intimista y trascendente.

Josefina de la Torre

Vida

Nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1907. Fue poeta, narradora, cantante lírica y actriz.

Obra

En 1928, con prólogo de Pedro Salinas, publicó Versos y estampas, que evocaba una infancia isleña. En 1930 publicó Poemas en la isla. En 1934, junto con Ernestina de Champourcín, fueron las dos únicas mujeres incluidas por Gerardo Diego en su Antología de la Poesía Española (Contemporáneos).

2. Concha Méndez

Biografía

Nacida en una próspera familia madrileña, Concha Méndez se acercó a la vida artística en la década de 1920, en parte por su noviazgo con Luis Buñuel. Amiga de Maruja Mallo y Gregorio Prieto, empezó a escribir en 1925 animada por Lorca y Alberti. Se casó con Manuel Altolaguirre en 1932. Juntos fundaron la revista Héroe, donde colaboraron los grandes nombres del 27. Tras la Guerra Civil, se exilió en Cuba y finalmente en México, donde fundaron la imprenta La Verónica. Murió en Coyoacán en 1986, dejando póstumamente sus Memorias habladas, memorias armadas (1990).

Obra y Etapas

  • Primera etapa: Incluye Inquietudes (1926), Surtidor (1928) y Canciones de mar y tierra (1930). Temas: modernidad, deporte, cine, automóviles y el mar. Influencia del ultraísmo y el neopopularismo.
  • Segunda etapa: Voz más depurada en Vida a vida (1932) y Niño y sombras (1936), una elegía a su hijo no nacido. En el exilio publica Lluvias enlazadas (1939) y Sombras y sueños (1944), marcados por el dolor y el desarraigo. Contrasta con Villancicos de Navidad (1944), más vitalista.
  • Tercera etapa: Reedición de Villancicos (1967) y Vida o río (1979). Su último libro, Entre el soñar y el vivir (1981), explora el sentido de la existencia.

El Olvido y la Recuperación Histórica

Durante décadas, los nombres de estas mujeres fueron excluidos. Este olvido dio origen al documental Las Sinsombrero (2015). Madrid fue el epicentro de su actividad, donde transformaron el panorama cultural con una actitud rompedora. Autoras como Ernestina de Champourcín, María Teresa León, Concha Méndez, María Zambrano, Rosa Chacel, Carmen Conde, Elena Fortún, Remedios Varo o Josefina de la Torre, y artistas como Maruja Mallo, Margarita Manso o Marga Gil Roësset, son hoy figuras fundamentales.

Ernestina de Champourcín: Vida y Obra

Nació en Vitoria en 1905. Se trasladó a Madrid y se casó con Juan José Domenchina. Se exilió en México, donde se vinculó al Opus Dei, lo que orientó su obra hacia la mística. Regresó a España en 1972. Su poesía es profunda, ligera y suave, expresando la hondura de su alma. (Nota: 3 va después de LA).