Reinado de Carlos IV
En 1788, España era una sociedad feudal con una monarquía absoluta bajo el reinado de Carlos IV. La Revolución Francesa condicionó sus políticas, y su primer ministro, el conde de Floridablanca, propuso mantener una postura de vigilancia frente a Francia, adoptando una política neutral y cerrando el país a las ideas liberales.
En 1792, Manuel Godoy se convirtió en primer ministro. Tras la ejecución de Luis XVI, España entró en guerra con Francia, que terminó con los Tratados de San Ildefonso y la creación de una alianza entre ambos países. Esto provocó un conflicto con Gran Bretaña, destacando la Batalla de Trafalgar en 1805.
En 1807, Godoy y Napoleón firmaron el Tratado de Fontainebleau, que permitía el paso de tropas francesas por España para invadir Portugal. La ocupación de puntos estratégicos reveló un intento de invasión, lo que provocó el Motín de Aranjuez, en el que Fernando VII, heredero al trono, intervino contra Godoy. Napoleón aprovechó estos conflictos y, en Bayona, obligó a Carlos IV y Fernando VII a ceder sus derechos al trono, colocando a José Bonaparte como rey de España.
Guerra de Independencia
La Guerra de Independencia (1808-1814) fue un conflicto nacional y popular entre españoles y franceses. Algunos españoles apoyaron a José I, conocidos como afrancesados, creyendo que un gobierno francés modernizaría España. Gran Bretaña intervino internacionalmente para frenar el dominio napoleónico.
El conflicto comenzó el 2 de mayo de 1808, cuando el pueblo madrileño se sublevó contra los franceses. La guerra se desarrolló en tres fases:
- Primera fase (noviembre de 1808): La resistencia española se destacó en Zaragoza y Girona, con la victoria clave en la Batalla de Bailén.
- Segunda fase (noviembre de 1808 – enero de 1812): Napoleón entró en España con 250.000 soldados y sus mejores generales, ocupando Madrid durante cuatro años y controlando casi todo el país, excepto Cádiz. Los españoles recurrieron a la guerrilla, compuesta por veteranos del ejército, bandoleros y voluntarios, atacando sorpresivamente al enemigo.
- Tercera fase (1812 – 1814): Con Napoleón centrado en la invasión de Rusia, el duque de Wellington logró victorias importantes en los Arapiles, permitiendo la entrada en Madrid y la huida de José I. En 1813, las batallas de Vitoria y San Marcial llevaron al Tratado de Valençay, que restituyó el trono a Fernando VII.
Revolución Liberal y Cortes de Cádiz
En las zonas no ocupadas por los franceses, surgió un proceso político para modernizar el Estado y acabar con el Antiguo Régimen. El vacío de poder dejado por Fernando VII permitió la creación de juntas locales, dirigidas por la nobleza, el clero y la burguesía, que luego se consolidaron en la Junta Suprema Central. Esta fue la primera en convocar las Cortes y asumir la coordinación de la guerra. En 1810, la Junta traspasó sus poderes al Consejo de Regencia, con sede en Cádiz, encargado de convocar las Cortes. La presión de los liberales permitió que las Cortes funcionaran como asamblea única, con sufragio universal masculino para mayores de 25 años.
En las Cortes de Cádiz se manifestaron dos tendencias:
- Liberales: buscaban una monarquía parlamentaria basada en la Ilustración.
- Absolutistas: defendían mantener el Antiguo Régimen.
La Constitución promovió principios liberales:
- La soberanía reside en la nación.
- División de poderes del Estado.
- Poder legislativo en las Cortes.
- Elaboración de una constitución como objetivo principal.
Por otro lado, se impulsaron reformas de la revolución liberal burguesa: libertad económica, eliminando privilegios y regulaciones feudales; igualdad jurídica, abolición de privilegios de nobleza y clero; y sistemas parlamentarios para limitar el absolutismo. La legislación aprobada estableció derechos individuales, igualdad jurídica, abolición de la Inquisición y del régimen feudal. La Constitución fue aprobada el 19 de marzo de 1812.
La Constitución de 1812
La Constitución de 1812, compuesta por 384 artículos, afirmaba en su preámbulo que “la soberanía reside esencialmente en la nación”. Estableció:
División de poderes
- Ejecutivo: en manos del rey, quien nombra a los secretarios.
- Legislativo: en manos de las Cortes unicamerales, elegidas por sufragio universal masculino; elaboran leyes que el rey sanciona o veta.
- Judicial: tribunales independientes.
Otros aspectos fundamentales
- Estado: monarquía hereditaria.
- Derechos y libertades: igualdad ante la ley, libertad civil, de imprenta y propiedad privada.
- Religión: catolicismo como religión oficial.
- Fuerzas armadas: ejército permanente bajo autoridad de las Cortes y milicia nacional con funciones de defensa liberal.
La Constitución de 1812 representó un hito del liberalismo español, plasmando ideas de igualdad, derechos individuales y limitación del poder monárquico.