Miguel Hernández: Destaca por temas como el amor, la vida y la muerte. Sus obras principales son Perito en lunas y Viento del pueblo, donde utiliza elementos de la naturaleza con un tono lírico y personal.
Poetas en el exilio: Marcados por la preocupación por España, el deseo de volver y un tono exaltado. Destaca León Felipe, conocido como el «Español del éxodo y del llanto».
Poesía arraigada: Vinculada a revistas como Escorial y figuras como Garcilaso. Se caracteriza por el formalismo clasista, temas religiosos, patrióticos y una visión optimista. Autores: Luis Rosales (La casa encendida), Leopoldo Panero (Versos al Guadarrama) y Luis Felipe Vivanco (Tiempo de dolor).
Poesía desarraigada: Impulsada por la revista Espadaña. Es una poesía humanizada, dirigida al «yo» y al «nosotros», con visión pesimista y lenguaje directo. Autores: Dámaso Alonso (Hijos de la ira), Vicente Aleixandre (Sombra del paraíso), Blas de Otero, Gabriel Celaya y José Hierro.
Movimientos de vanguardia y renovación
Postismo: Rechazo al garcilasismo y a la moralidad de la poesía social. Recupera las vanguardias y el surrealismo. Figuras: Gloria Fuertes y Ángel Crespo.
Grupo Cántico: Rechazo al prosaísmo y a la poesía arraigada. Temas de placer, amor libre y arte. Autores: Mario López y Juan Bernier.
Años 50, 60 y 70: Del compromiso social al culturalismo
Años 50 (Poesía social): Lenguaje directo utilizado como instrumento de denuncia. Temas: España, problemas cotidianos y la guerra. Autores: Blas de Otero, Gabriel Celaya y José Hierro.
Años 60 (Poesía renovadora): Estilo personal, rechazo al patetismo y renovación del lenguaje. Temas: amistad, amor e infancia. Autores: Ángel González, José Manuel Caballero Bonald, Jaime Gil de Biedma y Francisco Brines.
Años 70 (Culturalismo): Ruptura con el realismo de posguerra. Influencias del surrealismo, postismo y modernismo. Autores: Pere Gimferrer, Antonio Carvajal, Manuel Vázquez Montalbán y Luis Antonio de Villena.
El Teatro Español (1940-1970)
Evolución escénica
Años 40: Predomina el drama burgués (continuador de la comedia benaventina) y el teatro de humor (Enrique Jardiel Poncela y Miguel Mihura), que renueva la escena con un humor cercano al absurdo.
Años 50: Teatro realista de protesta y «teatro soterrado». Obras clave: Historia de una escalera (Buero Vallejo) y Escuadra hacia la muerte (Alfonso Sastre).
Años 60: Acercamiento al teatro extranjero y grupos independientes. Destacan Francisco Nieva (vanguardista) y Fernando Arrabal (teatro pánico).
Años 70: Auge de los grupos independientes con creación colectiva e improvisación (Tábano, La Cuadra de Sevilla, Els Joglars).
Análisis de Símbolos y Personajes
Simbología recurrente
Espejo: Provoca el desdoblamiento del protagonista.
Grabado (Lutero con el diablo): Mezcla realidad y fantasía.
Muebles y Aparador: Símbolos de la memoria y el paso del tiempo.
Cesta de costura: Metáfora de la escritura.
Personajes principales
Narradora-escritora: Protagonista en crisis creativa.
Hombre de negro: Guía del diálogo y desdoblamiento de la narradora.
Figuras familiares: Padre, madre, hermana y amigos de infancia (Sofía) que construyen el tejido de la memoria.