Las Vanguardias: La Revolución de los Ismos
Las vanguardias, también llamadas “ismos”, fueron un conjunto de movimientos artísticos innovadores y rebeldes que surgieron a principios del siglo XX en Europa y se extendieron a otras partes del mundo. Afectaron a todas las artes y supusieron una ruptura radical con el arte anterior, especialmente con el del siglo XIX. Los artistas vanguardistas rechazaban tanto la imitación de la realidad propia del realismo como el sentimentalismo del romanticismo, y defendían que el arte debía ser autónomo, es decir, que la obra tuviera valor por sí misma.
Características Principales de la Vanguardia
Entre sus rasgos fundamentales destacan:
- El rechazo del arte tradicional y de la sociedad burguesa.
- El afán de originalidad y la experimentación con nuevas formas y temas.
- La intención de provocar o escandalizar al espectador.
En literatura, se rompió con la métrica clásica, se eliminaron muchas normas gramaticales y tipográficas, y se introdujeron palabras y asociaciones sorprendentes. Además, defendían el arte puro o deshumanizado, centrado en el juego formal e intelectual. Esto hizo que muchas obras fueran difíciles de entender para el público general. La imagen y la metáfora se convirtieron en el elemento fundamental de la creación artística. Estos movimientos solían difundirse mediante manifiestos y revistas y, debido a su carácter innovador, muchos tuvieron una duración breve.
Principales Movimientos de Vanguardia en Europa
El Futurismo
Destaca el futurismo, fundado por Filippo Marinetti en 1909. Este movimiento defendía una renovación completa del arte y rechazaba el clasicismo y el romanticismo. Exaltaba la modernidad, la ciudad, la velocidad y las máquinas, por lo que los temas más frecuentes eran los automóviles, los aviones o las fábricas. También proponía transformar el lenguaje literario eliminando adjetivos y signos de puntuación para hacerlo más rápido y dinámico.
El Cubismo
El cubismo nació en la pintura con Pablo Picasso y su obra Las señoritas de Avignon (1907). Este movimiento descomponía la realidad en formas geométricas y mostraba varios puntos de vista al mismo tiempo, ofreciendo una representación más intelectual que realista. En literatura influyó especialmente a través de los caligramas de Guillaume Apollinaire, recogidos en su obra Caligramas, donde los poemas adoptaban una forma visual relacionada con su contenido y se rompía la disposición tipográfica tradicional.
El Dadaísmo
El dadaísmo surgió en Zúrich en 1916 como reacción al desencanto provocado por la Primera Guerra Mundial. Su creador, Tristán Tzara, defendía la negación de toda la cultura y los valores que habían llevado a la guerra. Este movimiento proponía destruir las normas artísticas y crear obras basadas en el azar, el humor irreverente y la incoherencia, despreciando la lógica, la gramática y la ortografía.
El Expresionismo
El expresionismo apareció en Alemania durante la Primera Guerra Mundial y se centró en expresar el drama interior del ser humano y la angustia de la vida moderna. Sus temas incluían la guerra, la soledad o la pérdida de identidad. Para transmitir estas emociones, deformaban la realidad mediante exageraciones y un tono intenso y dramático. En España no fue una corriente organizada, pero influyó en técnicas como el esperpento de Valle-Inclán, presente en obras como Luces de Bohemia.
El Surrealismo
El surrealismo fue la vanguardia más influyente y duradera. Surgió en 1924 con el manifiesto de André Breton y se inspiró en las teorías de Sigmund Freud sobre el subconsciente. Su objetivo era expresar la verdadera realidad interior del ser humano mediante el automatismo psíquico o escritura automática, dejando fluir el pensamiento sin control de la razón. Esto produjo imágenes oníricas y asociaciones irracionales. Sin embargo, muchos autores utilizaron estas técnicas de forma controlada para crear obras artísticas más elaboradas.
La Vanguardia en España: Ramón Gómez de la Serna
En España, una figura clave en la difusión de las vanguardias fue Ramón Gómez de la Serna. Fue un escritor muy innovador que rompió con la literatura anterior y experimentó con distintos géneros. Fundó en 1908 la revista Prometeo y organizó la famosa tertulia del café Pombo, donde se reunían los escritores vanguardistas. Su obra mezcla realidad y fantasía con humor y originalidad, y entre sus libros destaca la novela El incongruente. Su creación más característica son las greguerías, breves textos que él definía como “humorismo más metáfora”.
Movimientos Propios en el Ámbito Hispánico
En España las vanguardias no tuvieron muchos movimientos propios, pero sí obras importantes. Las dos corrientes más relevantes fueron el ultraísmo y el creacionismo:
- El Ultraísmo: Impulsado por Rafael Cansino-Assens, intentó combinar elementos del futurismo, cubismo y dadaísmo. Se centró en la poesía, eliminó el sentimentalismo y la anécdota, y dio gran importancia a la metáfora y a recursos visuales como el caligrama. Entre sus autores se encuentra Jorge Luis Borges.
- El Creacionismo: Fue fundado por el poeta chileno Vicente Huidobro y llegó a España en 1918. Defendía que el poema debía crear una realidad propia independiente de la realidad cotidiana, de modo que el poeta actuaba como un creador de un mundo nuevo con sus propias leyes. Para lograrlo, utilizaba imágenes sin referente real, asociaciones inesperadas y una disposición visual especial de las palabras en la página. Entre sus cultivadores en España destacó Gerardo Diego.