Crítica valorativa: Sin noticias de Gurb
Sin noticias de Gurb se enmarca dentro de la tendencia de la narrativa humorística publicada en 1991. En ella, el autor realiza críticas y comentarios sobre la sociedad española y barcelonesa a través del protagonista: un comandante de una nave alienígena. El relato busca remarcar las diferencias entre ricos y pobres, el machismo, el amor y otros temas de interés social. Guarda relación con obras como Los viajes de Gulliver de Swift y El Ingenuo de Voltaire.
La novela está narrada por el protagonista, un extraterrestre que, tras transformarse en el Conde-Duque de Olivares y posteriormente en Marta Sánchez, busca a su amigo Gurb, desaparecido en la Tierra. La obra se divide en 16 capítulos breves donde se muestra cómo Gurb aterriza en Barcelona y desaparece. Mientras lo busca, el protagonista reflexiona sobre los problemas de la sociedad humana, concluyendo que el dinero no da la felicidad y cuestionando su propia existencia y su permanencia en este país.
En cuanto al estilo, destaca la repetición de actos para crear humor, el uso de la hipérbole y lo absurdo. Narrada en primera persona a modo de diario, la obra ofrece un retrato de problemas como la contaminación, el ruido, el tráfico, las desigualdades económicas y la delincuencia.
La novela desde 1975 hasta la actualidad
El impacto de la sociedad de consumo explica el deseo de llegar a un público amplio y la proliferación de subgéneros narrativos. La novela se convierte en un objeto de consumo condicionado por las exigencias editoriales y los premios literarios. La experimentación técnica de los años 60 da paso a una nueva forma de entender la narrativa, marcada por la publicación en 1975 de La verdad sobre el caso Savolta de Eduardo Mendoza.
Tendencias narrativas
- Novela autobiográfica y autoficción: Autores como Antonio Muñoz Molina (Ardor guerrero), Javier Cercas (Las leyes de la frontera), Javier Marías, Enrique Vila-Matas y Julio Llamazares combinan experiencias reales con ficción.
- Testimonio democrático: Novelas sobre las luchas antifranquistas, como las de Félix de Azúa o Rafael Chirbes.
- Literatura de viajes y memorias: Destacan autores como Jiménez Lozano, Andrés Trapiello y Juan Pedro Aparicio.
- Novela histórica: Favorecida por el éxito de Umberto Eco, incluye obras como La catedral del mar de Ildefonso Falcones o las novelas del capitán Alatriste de Arturo Pérez-Reverte.
- Novela fantástica: Dividida entre el realismo mágico (Carlos Ruiz Zafón) y la fantasía pura (Laura Gallego).
- Novela intimista y realista: Obras centradas en la soledad y la identidad, como las de Juan José Millás o Francisco Umbral.
- Metanovela y novela culturalista: Obras que reflexionan sobre el proceso de escritura, como las de Juan Manuel de Prada o José María Merino.
- Novela femenina: Con un enfoque reivindicativo y feminista, destacan Rosa Montero, Soledad Puértolas, Almudena Grandes y Elvira Lindo.
Eduardo Mendoza
Es uno de los autores más representativos. Su obra se divide en:
- Parodias humorísticas: Novelas policiacas (detective sin nombre) y de ciencia ficción (Sin noticias de Gurb, El último trayecto de Horacio Dos).
- Novela histórica y política: Obras como La ciudad de los prodigios, donde Barcelona es la protagonista.
La poesía española de 1939 a finales del siglo XX
Tras la Guerra Civil, la poesía se divide en varias etapas:
- Poesía de posguerra (años 40): Se distingue entre la poesía arraigada (tono sereno, temas religiosos y familiares, revistas Garcilaso y Escorial) y la poesía desarraigada (lenguaje desgarrador, angustia existencial, destaca Dámaso Alonso con Hijos de la ira).
- Poesía social (años 50): Poesía comprometida que denuncia las injusticias sociales con un lenguaje claro y directo.
- Poesía del conocimiento (años 60): La generación del medio siglo busca una mayor elaboración del lenguaje y reflexiona sobre la intimidad y la incomunicación (Ángel González, Jaime Gil de Biedma).
- Los Novísimos (años 70): Grupo que comparte referentes culturales y un deseo de experimentación.
- Poesía de los 80 y 90: Surge la poesía de la experiencia, que busca un lenguaje conversacional y temas cotidianos, con Luis García Montero como figura clave.
Jaime Gil de Biedma (1929-1990)
Representante de la Generación de los 50, es fundamental para entender el cambio poético de los años 60. Su estilo, basado en la ironía y el lenguaje coloquial, aborda reflexiones sobre la infancia, el amor y la soledad, sentando las bases de la poesía de la experiencia.