Filosofía de Schopenhauer y Nietzsche: Voluntad, Superhombre y Eterno Retorno

La influencia de Schopenhauer

Schopenhauer afirmaba que toda la realidad consiste en el despliegue de la voluntad de vivir. Para él, la herramienta intelectual más elevada es la intuición, no el entendimiento ni la razón. Esta voluntad es un absoluto presente en toda la realidad: seres humanos, animales, vegetales e incluso en el mundo inorgánico.

Al concretarse en el espacio y el tiempo, la voluntad se divide, dando lugar a una enorme variedad de seres que se devoran entre sí para sobrevivir. La vida es, por tanto, una constante e ininterrumpida lucha que impone dolor y guerras interminables.

  • El pesimismo: El hombre es el único ser consciente de que esta voluntad nunca podrá ser satisfecha. La felicidad es imposible, pues el deseo insatisfecho causa dolor, y el deseo satisfecho es solo un cese momentáneo del malestar.
  • La liberación: Ante este panorama, el suicidio no es una solución. La vía de liberación más elevada es el ascetismo o renuncia radical a la voluntad de vivir, una práctica presente en tradiciones hinduistas y budistas.

Apolo y Dionisio: El origen de la tragedia

En El origen de la tragedia, Nietzsche reconoce la vida como valor fundamental y critica el rechazo de la misma por parte de la cultura occidental. Identifica dos principios en la realidad:

  • Espíritu dionisíaco: Representa los valores de la vida, la pasión y la aceptación del dolor.
  • Espíritu apolíneo: Representa los valores de la razón, el orden y la lógica.

Nietzsche sostiene que la Grecia presocrática mantenía un equilibrio entre ambos. Sin embargo, con la llegada de Sócrates y Platón, se impuso el predominio de lo racional (valores apolíneos), iniciando una decadencia que luego fue asumida por el pensamiento cristiano. Nietzsche defiende la actitud dionisíaca: el arte que afirma la vida en su plenitud, incluyendo el dolor y la muerte.

Cuatro grandes temas de Nietzsche

1. La muerte de Dios

La afirmación «Dios ha muerto» simboliza el fin de las verdades absolutas, los ideales y el mundo suprasensible (como el mundo de las ideas de Platón). Con ello, se desmorona la civilización occidental, cuyos valores se fundamentaban en la creencia de que el sentido del mundo estaba fuera del mundo.

2. Aparición del superhombre

Nietzsche describe el nihilismo como el estado del hombre moderno, convertido en un «último hombre» que solo busca comodidad y placer. Frente a esto, surge el superhombre, capaz de crear nuevos valores basados en la vida y no en un «más allá». Su evolución sigue tres etapas:

  • El camello: Soporta el peso de la ley moral y la trascendencia (deber kantiano).
  • El león: Se libera de las cargas opresoras y crea su propia libertad.
  • El niño: Representa la voluntad creadora, la espontaneidad y el decir «sí» a la vida.

3. La voluntad de poder

La vida es una energía inquieta que busca imponer su ley. La voluntad de poder no es la ley del más fuerte, sino el poder de los creadores que imponen jerarquía frente a la igualdad. Nietzsche critica la identificación de la igualdad con la justicia, presente en la Revolución Francesa, el socialismo y el cristianismo.

4. El eterno retorno

Es la idea de que los ciclos temporales se repiten de manera infinita. Para Nietzsche, esta intuición es motivo de alegría: el amor al destino consiste en amar lo necesario y aceptar vivir la misma vida una y otra vez.

Transmutación de los valores

Nietzsche distingue entre dos tipos de moral:

  • Moral del señor: Noble, basada en la contraposición entre lo bueno y lo malo.
  • Moral del esclavo: Basada en la mediocridad y el instinto de venganza contra la vida superior.

Históricamente, el cristianismo asumió la inversión de los valores aristocráticos. Aunque el Renacimiento intentó recuperar los valores nobles, figuras como Lutero reafirmaron la renuncia a la vida, consolidando la moral del esclavo.