Sociedad y economía en el Paleolítico y Neolítico. La pintura rupestre
La Prehistoria comprende la historia desde la aparición de los primeros homínidos (aprox. hace 4,4 millones de años) hasta la invención de la escritura (3250 a. C.). La arqueología es la ciencia que estudia este periodo. La aparición de los primeros homínidos tiene dos vertientes sobre cómo surgieron: la religiosa (que sostiene que Dios nos creó tal y como somos ahora) y la científica, basada en la teoría de la evolución de Darwin, que explica la selección natural (adaptación al medio). Esta teoría permite explicar los tipos de homínidos, desde el Homo antecessor hasta el actual Homo sapiens.
La Prehistoria se divide en cuatro partes: el Paleolítico, Mesolítico, Neolítico y la Edad de los Metales.
- Paleolítico (hace 4,4 millones hasta 10.000 a. C.): Contaba con una economía depredadora (frutos y caza), sociedad nómada y la aparición de las primeras pinturas rupestres: localizadas en Cantabria, con pintura monocromática, en el interior de las cuevas, con una temática naturalista y escenas de caza. Emplean el relieve de la roca, eran realizadas por un chamán (cuevas de Altamira) y utilizan la técnica de la talla.
- Mesolítico: Periodo de transición al Neolítico (10.000 a. C. hasta 5.000 a. C.).
- Neolítico: Contaba con una economía productora y una sociedad sedentaria, debido al asentamiento en poblados cerca de ríos (vía de comunicación y transporte), y comienzan a desarrollar la técnica del pulido.
- Edad de los Metales (5000 a. C. hasta 3250 a. C.): Se desarrolla la metalurgia, el comercio, la rueda y el arte megalítico (crómlech, menhires y dólmenes).
Los pueblos prerromanos y las colonizaciones históricas
Eran pueblos asentados en la península ibérica antes de la llegada romana, como los tartessos, íberos o celtas.
Tartessos
Los Tartessos (turdetanos) eran de la actual Huelva, Sevilla y Cádiz, y tenían contactos comerciales con los fenicios y los griegos. Argantonio fue su rey más importante e hicieron avances en la agricultura y navegación. Esta civilización acabó en la Batalla de Alalia entre cartagineses y griegos, ya que finalizó el comercio con los griegos y creció la influencia de Cartago.
Íberos y Celtas
- Íberos (oretanos): Pueblos autóctonos localizados en el sureste peninsular, con una economía basada en la agricultura y ganadería, y con una sociedad jerarquizada con monarquía.
- Celtas (vascones): Pueblos indoeuropeos que se extendieron desde los Pirineos por la cornisa cantábrica y los valles del Duero y Tajo. Su economía se basaba en la ganadería y tenían una organización social en tribus.
Pueblos colonizadores
Hubo tres pueblos colonizadores del Mediterráneo Oriental:
- Fenicios (s. VIII a. C.): Fundan factorías como Gadir y aportan la escritura alfabética, el torno o la vid.
- Griegos (s. VII a. C.): Fundaron Emporion y Rodas, y aportaron el olivo y el uso de la moneda al sureste peninsular.
- Cartagineses (s. III a. C.): Se extienden por el control peninsular y crean enclaves como Cartago Nova.
El reino visigodo: origen y organización política
El Imperio romano comienza a debilitarse, por lo que pueblos bárbaros entran a Hispania (409). Esto hace que los romanos pidan ayuda a los visigodos mediante un pacto, y estos expulsan a los intrusos hacia el norte de África (vándalos), a la actual Galicia (suevos) o incluso los exterminan (alanos).
Cuando Roma de Occidente cae (476), los visigodos fijan la capital en Tolosa, pero al ser derrotados por los francos en la batalla de Vouillé, la fijan en Toledo, comenzando así el reino visigodo.
Reyes destacados
- Leovigildo: Crea una política unificadora y derrota a los suevos.
- Recaredo: Sustituye el arrianismo por el cristianismo en el III Concilio de Toledo.
- Recesvinto: Promulgó una ley tanto para visigodos como romanos.
Estos reyes eran elegidos en la asamblea de los hombres libres (monarquía electiva). El monarca era ayudado por el Aula Regia y los Concilios de Toledo: asambleas político-religiosas que colaboraban con el rey. Destacan el tercero (paso al cristianismo) y el cuarto (Fuero Juzgo), que sancionó el poder electivo de la monarquía (pasando a ser hereditaria) y obligó a saber leer y escribir a los clérigos. En cuanto a la cultura, se reduce al ámbito religioso, destacando la figura de San Isidoro de Sevilla con su obra Etimologías.
Conquista y romanización de la Península Ibérica
La conquista romana se debió a la necesidad de detener la expansión de Cartago y obtener recursos, dividiéndose en tres etapas:
- Primera (197 a. C.): Basada en la Segunda Guerra Púnica entre Roma y Cartago. Roma gana tras la batalla de Sagunto y ocupa el sureste peninsular.
- Segunda: Conquista de Baleares y lucha contra el centro y oeste peninsular en las Guerras Celtíbero-lusitanas (contra el caudillo Viriato), finalizada por un pacto.
- Tercera: Guerras Cántabras, cuando se conquista el norte con Octavio Augusto, dividiéndose el territorio en provincias y haciendo una rápida urbanización.
Así comienza la romanización: un proceso de asimilación de las formas de vida romanas por parte de la población autóctona. La zona más romanizada fue la ibérica y la que menos, el norte peninsular. Se desarrollaron calzadas, favoreciendo el comercio. Fundaron ciudades como Tarraco o Emérita Augusta; aportaron alimentos como el trigo o el aceite; y la civilización aportó la mayor red de carreteras del mundo (Vía Augusta), edificaciones que aún perduran como el Acueducto de Segovia, se difundió el cristianismo y el latín como base de todas las lenguas; además de un gran aporte cultural con filósofos, poetas y emperadores como Séneca, Lucano y Trajano.