1. La industria en España
La industria es la actividad humana destinada a transformar diversos tipos de materias primas en productos destinados al consumo de la población o a la fabricación de otros productos, a los que se identifica como manufacturas. Obtenidos durante muchos siglos de forma artesanal, su producción se aceleró y diversificó a partir de las sucesivas revoluciones industriales de la era contemporánea. La industria contribuye a la generación de riqueza y bienestar en los territorios, con efectos positivos sobre la colectividad y la cohesión territorial.
1.1. La evolución histórica de la industria española
La industrialización en España fue un proceso más retardado que en el resto de los países occidentales. Además, no se generalizó, sino que se concentró en Madrid, Cataluña y la cornisa cantábrica.
- Principios del siglo XX: Tuvo lugar una importante progresión industrial, que quedó rota por la Guerra Civil (1936-1939) y la autarquía del primer franquismo.
- Desarrollismo (1960-1973): Etapa de verdadero avance industrial que, reflejado en el éxodo rural, supondrá el final definitivo de la preponderancia de las actividades agropecuarias.
- Crisis de 1973: Se inicia la crisis del petróleo, provocada por la carestía del carburante, la competencia de los nuevos países emergentes, el proteccionismo y el escaso desarrollo tecnológico nacional.
- Década de los ochenta: Tuvo lugar el proceso de reconversión industrial, intento de adecuar la industria a las necesidades del país, aminorando los sectores escasamente rentables y haciendo competitivos y modernizando otros (calzado, alimentación, etc.).
1.2. La industria española en la actualidad
Hoy, el sector secundario aporta el 39% del PIB y genera empleo para el 26,5% de la población activa. Aunque la producción industrial crece en cifras absolutas, su participación en el conjunto de la economía nacional ha ido perdiendo peso relativo desde la década de los ochenta ante el crecimiento del sector terciario.
En la actualidad, existen sectores muy dinámicos, cuya titularidad es a veces multinacional al exigir grandes inversiones de capital, además de ramas punteras vinculadas a la tecnología. La recuperación industrial producida en los años noventa y hasta 2008 se caracterizó por el dinamismo de las PYMES y una tendencia cada vez mayor a la deslocalización y la terciarización industrial.
Sectores de vanguardia
A la vanguardia de la industria y con una clara proyección de futuro se hallan los sectores de tecnología punta, que aportan descubrimientos, nuevos materiales, sistemas y medios para la mejora de la producción industrial. Se trata de un sector que integra las distintas ramas de la electrónica y su desarrollo ha sido impulsado por la Administración, pues es imprescindible para los restantes sectores industriales.
Principales desafíos
Los principales problemas que afronta hoy el sector secundario español son:
- Escasa competitividad.
- Excesiva dependencia del capital extranjero.
- Escasa capacidad de innovación tecnológica (I+D+i).
- Competencia de los países asiáticos emergentes.
- Desigual distribución de la industria por el territorio nacional.
Desde 2008, la crisis económica internacional ha afectado con especial dureza a la población empleada en el sector secundario, el cual ha visto decrecer la producción al disminuir la demanda.
2. La distribución espacial de la industria
La industria española se caracteriza por la concentración en ciertas ramas de actividad, con la agroalimentación acaparando cerca del 23,6% de las ventas. En segundo término, figuran la industria química-farmacéutica y las actividades relacionadas con el material de transporte.
Tradicionalmente, la industria española ha presentado un modelo de distribución espacial desequilibrado:
- Áreas desarrolladas: Se localizan en Madrid, Cataluña y el País Vasco.
- Áreas en declive: Las comunidades de la cornisa cantábrica (Asturias y Cantabria).
- Áreas en expansión: Los ejes de desarrollo industrial (el corredor del Ebro, el del Mediterráneo y el entorno atlántico gallego), las aglomeraciones metropolitanas, las franjas periurbanas y algunas áreas rurales (eclosión de la industria endógena).
- Incentivos estatales: Las administraciones han fomentado el desarrollo en Aragón (Zaragoza), Castilla y León, y Andalucía (Sevilla-Cádiz-Huelva).
- Resto del territorio: Presenta una industrialización muy limitada.
Los procesos de deslocalización hacia territorios con menores costes (suelo, salarios, etc.) están cambiando esta distribución. Actualmente, la Comisión Europea propone a los Estados miembros estrategias de especialización inteligente, considerando la diversidad y pluralidad territorial en lugar de aplicar medidas uniformes.