La España sublevada: La construcción de un régimen
La organización del poder en la España sublevada fue compleja. La muerte de Sanjurjo en un accidente aéreo en julio de 1936 dejó descabezado el movimiento. Así, como máximo órgano de gobierno, se creó una Junta Militar formada por los principales generales rebeldes, encabezada por el general Cabanellas. Sin embargo, muy pronto los generales africanistas y monárquicos empezaron a insistir en la necesidad de una jefatura única.
Descartados Mola y Queipo de Llano, Franco fue proclamado en octubre de 1936 Jefe del Gobierno del Estado Español y Generalísimo de los Ejércitos. Este fue el primer paso de Franco para hacerse con todo el poder, no solo durante la guerra, sino también tras ella.
El Decreto de Unificación y el poder absoluto
En lo que los rebeldes llamaron «Glorioso Alzamiento Nacional» participaron fuerzas heterogéneas. En 1937 se aprobó el Decreto de Unificación, por el que se constituía un partido único: Falange Española Tradicionalista y de las JONS. El jefe absoluto del nuevo partido, dada la muerte de José Antonio Primo de Rivera en 1936, pasaba a ser también Franco.
El último paso para consolidar definitivamente su poder personal se produjo en 1938. Hasta ese año, el gobierno había estado en manos de una Junta Técnica del Estado, pero se decidió su sustitución por un verdadero gobierno con sede en Burgos. Según la nueva Ley de la Administración del Estado, Franco pasaba a ser, al mismo tiempo, Jefe del Estado y del Gobierno español. Franco había pasado de tener un poder interino a ostentar un poder absoluto que retendría hasta su muerte en 1975.
Medidas del nuevo régimen
Se llevaron a cabo una serie de medidas que acabaron con muchas de las reformas hechas por el régimen republicano:
- Se derogó toda la legislación laboral y social de la República.
- Se aprobó en 1938 el Fuero del Trabajo, que definía al nuevo Estado como Nacional-Sindicalista según el ideal falangista.
- Se acabó con toda la política laicista; la religión volvió a ser la oficial.
- Se despidió a todos los funcionarios públicos sospechosos.
- Se abolió la libertad de expresión y la mayoría de los derechos y libertades propios de un sistema democrático.
Con todo lo visto, contra las intenciones iniciales de los sublevados, quedaba configurado en España un régimen dictatorial, personalista y autoritario, controlado con mano de hierro por una persona: Franco.
Asalto a la democracia: El 23-F
Poco después de la dimisión de Suárez, tratando de normalizar el panorama español, los reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía visitaron el País Vasco. El discurso del Rey fue interrumpido por miembros de HB, quienes acabaron siendo desalojados de la sala mientras los Reyes eran aplaudidos. Esta afrenta a los poderes del Estado tendría una amplia repercusión en todo el país.
El intento de golpe de Estado
Tras la dimisión de Suárez, el candidato propuesto por el Rey, Leopoldo Calvo-Sotelo, pasó a ocupar el cargo de Presidente del Gobierno. En la tarde del 23 de febrero de 1981, cuando tenía lugar la segunda votación para su investidura, el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero irrumpió en el Congreso de los Diputados en un intento de golpe de Estado. Los motivos fueron los ánimos tensos de un ejército, tensión que aumentaba con la escalada terrorista de ETA.
Tres cabecillas dirigieron el pronunciamiento: el teniente coronel de la Guardia Civil Tejero, el teniente general Milans del Bosch y el general Alfonso Armada. El golpe se inició poco después de las 6 de la tarde, cuando Tejero, con un grupo de guardias civiles, entró a tiros en el Congreso secuestrando a los diputados. Mientras, Milans del Bosch sacaba los tanques en Valencia y publicaba un bando similar al de Mola en 1936.
El fracaso del golpe
La operación descansaba en dos puntos básicos: la ocupación de Madrid por la División Acorazada Brunete y el apoyo del Rey. El jefe de la división se puso en contacto con la Zarzuela y se le informó de que el Rey no estaba con los golpistas. La tarde se desarrolló entre las negativas de varios mandos militares y los contactos de Don Juan Carlos.
Prisionero el gobierno, se constituyó un Gabinete Provisional integrado por los correspondientes subsecretarios. Mientras tanto, el Rey pudo dirigirse por televisión a todos los españoles, asegurándoles su confianza en la rápida recuperación de la legalidad democrática. Hacia la una de la madrugada, el Rey se dirigió al país con uniforme de capitán general y dio un gran discurso. A las 12 del mediodía del 24, los asaltantes abandonaron el Congreso y el teniente coronel Tejero se entregó. El golpe fracasó y con ello se demostró la fragilidad de la democracia española en aquel momento.