I. Arte Paleocristiano (Siglos I – V)
Contexto histórico: Caracterización y límites
El Arte Paleocristiano, surgido en el contexto del Imperio Romano, refleja la evolución del cristianismo desde sus inicios hasta la caída del Imperio Occidental en el 476. Se caracteriza por dos etapas: la primera, clandestina y temerosa hasta el Edicto de Milán en 313; y la segunda, tras la libertad religiosa, marcada por su máximo esplendor.
- Expansión: Originado en Palestina, se difundió por el Mediterráneo gracias a figuras como San Pablo.
- Crisis del Bajo Imperio: El siglo III estuvo marcado por guerras civiles y presiones externas, transformando el modelo romano.
- Características estéticas: Transición del antropocentrismo clásico al teocentrismo cristiano, priorizando el simbolismo y la idealización.
La nueva iconografía y la basílica
El arte de las catacumbas
Durante las persecuciones, las comunidades cristianas se reunían en domus ecclesiae. Las catacumbas, cementerios subterráneos, no fueron refugios, sino lugares de inhumación decorados con frescos que fusionaban mitología pagana y doctrina cristiana.
Arquitectura post-Edicto de Milán
- Planta centralizada: Utilizada para martiria, baptisterios y mausoleos (ej. Santa Constanza).
- Basílicas: Inspiradas en las civiles romanas, con planta rectangular, naves separadas por columnas y ábside.
Partes de la basílica: Nártex, atrio, presbiterio y crucero. La iluminación cenital simbolizaba el triunfo de la luz sobre la oscuridad.
Simbología y artes plásticas
Se evitó la representación directa de Dios, optando por símbolos: el pez (ichthus), el crismón, el cordero y el pavo real. La pintura evolucionó hacia el mosaico, técnica que alcanzó su apogeo en Rávena (ej. Mausoleo de Gala Placidia).
II. El Arte Bizantino
Contexto histórico y cronología
Tras la división del Imperio en 395, Constantinopla se consolidó como capital del Imperio Romano de Oriente. Bizancio preservó la tradición greco-latina y el derecho romano, con una fuerte unión entre religión y política (el emperador como basileus).
Arquitectura: La cúpula y Santa Sofía
La arquitectura bizantina destaca por el uso de la cúpula sobre pechinas y la riqueza decorativa interior (mosaicos, mármoles). Santa Sofía, obra de Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto, es el máximo exponente, fusionando la planta basilical con la centralizada.
Decoración musivaria
El mosaico bizantino se caracteriza por el hieratismo, la frontalidad y el uso de fondos dorados. Los iconos cumplían una función didáctica y devocional, siendo fundamentales en la identidad cultural del imperio.
III. El Arte Hispano-Musulmán
Contexto histórico y social
El Islam, religión monoteísta, transformó la Península Ibérica tras la conquista de 711. El arte islámico es ecléctico, integrando influencias romanas, visigodas y persas, bajo una estética iconoclasta que prioriza la caligrafía, la geometría y los motivos vegetales (ataurique).
Arquitectura califal: Córdoba y Medina Azahara
- Mezquita de Córdoba: Evolucionó desde el núcleo de Abd al-Rahman I hasta las ampliaciones de Al-Hakam II y Almanzor. Destaca por sus arcos de herradura y la alternancia cromática de dovelas.
- Medina Azahara: Ciudad palatina que simbolizó el poder del Califato, destacando por su Salón Rico.
Arte almohade y nazarí
- Almohade: Estilo austero y riguroso. Ejemplo: La Giralda de Sevilla.
- Nazarí: Última etapa (1232-1492). Destaca por la profusa decoración interior (yeserías, mocárabes). La Alhambra y el Generalife representan la cumbre de la integración entre arquitectura, agua y naturaleza.