Discurso de Federico echevarria sobre el librecambismo y el proteccionismo

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El texto que se nos propone para comentar es un fragmento de la obra “Oligarquí­a y Caciquismo” cuyo autor es

Joaquí­n Costa, eximio representante del movimiento regeneracionista español. En ella, el autor denuncia los

 mecanismos de funcionamiento del sistema implantado por Cánovas del Castillo, en concreto el caciquismo

 y la falsificación de los resultados electorales.

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Localización

 Tipo de texto: según la fuente es un texto histórico secundario; según la forma es un

 fragmento de una obra  literaria y según el tema es polí­tico. Autor: individual (Joaquí­n Costa, polí­tico y lí­der

del “Regeneracionismo”). Destino: está dirigido a un colectivo y su finalidad es pública. í‰poca: 1901, Madrid.

2.- ANíLISIS

Comenzaremos el Análisis explicando algunos de los términos que nos parecen fundamentales para la

compresión del texto: ….

El tema central es la crí­tica al caciquismo y a la falsificación electoral que propiciaba el sistema turnista y

 las principales ideas hacen referencia a los componentes del sistema y su forma de actuar. Ampliamos

 brevemente cada una de estas ideas.

En primer lugar, el autor cita los tres elementos que, en su opinión, integran el sistema de gobierno. Los

 primeros componentes son los “oligarcas” o primates, ricos, poderosos e influyentes que ocupan los altos

cargos y las posiciones más prestigiosas de cada partido formando, según palabras del mismo autor la

“plana mayor”. Luego estarí­an los “caciques” de distinta categorí­a según su influencia y posición social,

 repartidos por todo el paí­s, sobre todo en las zonas rurales, donde manipulan la vida polí­tica, social y

 económica y actúan de intermediarios con el gobierno. Los últimos son los “gobernadores civiles”,

 encargados de mantener la comunicación y las relaciones. Según Joaquí­n Costa, el sistema se veí­a

reducido a estos elementos que manténí­an postrada a la nacíón.

Posteriormente, pasa a exponer la posición que ocupaba cada uno en el sistema. Los caciques y oligarcas

, también conocidos como clase gobernante o directora se distribuí­an en partidos. Costa insiste en

 que es un error considerar a estas agrupaciones polí­ticas como partidos pues no integran ni representan

 a la nacíón. El autor los compara con un grupo de extraños, de extranjeros que se han hecho con el

 poder mediante la fuerza y el poder. Y este abuso de poder, otorgado por los superiores de cada partido

 para dirigir y someter a los ciudadanos, lo aprovechan y ponen en práctica en las elecciones. Los caciques

 falsifican el sufragio y los resultados ignorando la voz del pueblo y corrompiendo las elecciones que, en

 teorí­a, debí­an ser democráticas. El único objetivo de esta corrupción era el favorecer al partido al que

 correspondí­a gobernar según el turno pací­fico.

3.- CONTEXTUALIZACION

En Enero de 1874, el general Paví­a protagonizó un Golpe de Estado que disolvíó las Cortes y puso fin a

la I República. En Diciembre de ese mismo año, otro pronunciamiento, esta vez del general Martí­nez

Campos en Sagunto, provocó la proclamación de Alfonso XII, hijo de Isabel II, como Rey de España,

con Antonio Cánovas del Castillo, como su máximo defensor. Con la reposición de los Borbones se inició

 el periodo de la Restauración (1874-1923) con el “sistema canovista” como forma de Gobierno.

Este gobierno trataba de regresar al periodo anterior a la Revolución de 1868, al periodo de la Uníón

Liberal. Para ello, Cánovas, defendí­a la necesidad de una Constitución moderada y flexible, sí­mbolo del

equilibrio, que estableciera la soberaní­a compartida entre el Rey y las Cortes. De esta manera el orden

polí­tico y público quedarí­an garantizados.

El sistema canovista se basó en dos pilares: la Constitución de 1876 y el bipartidismo turnista. Por un

lado, el partido conservador de Cánovas y, por otro, el fusionista de Sagasta. Se elaboró una Constitución

 de carácter moderado que no reconocí­a la soberaní­a nacional de modo suficiente y que manténí­a los

 derechos tradicionales de la Iglesia Católica. Los artí­culos de la Constitución fueron aprobados en breve

 tiempo y con pocos debates. Fue promulgada en Junio de 1876, establecí­a la “soberaní­a compartida”

(Cortes y Rey) y una práctica polí­tica basada en la existencia de unos partidos oficiales que aceptasen

 los reglamentos de la legalidad constitucional. Serí­an partidos de “notables” elegidos por sufragio censitario.

Estos dos partidos intentaron sin éxito imitar el sistema parlamentario inglés. Mediante un pacto 

establecieron el turno pací­fico para gobernar. De esta manera, a pesar el resultado de las elecciones, el

partido al que tocase gobernar tení­a garantizada la victoria electoral. Esto sólo podí­a lograrse mediante el

caciquismo. Los “caciques” pertenecientes a la oligarquí­a poderosa e influyente, controlaban la vida polí­tica,

económica y social, sobre todo en el campo. Compraban votos y manipulaban las elecciones y las decisiones

de gran parte del electorado para favorecer al partido al que le correspondiese gobernar. En algunas ocasiones,

 recurren al “pucherazo” o falsificación del censo y el resultado electoral.

El bipartidismo turnista mantuvo fuera del gobierno a los partidos antidinásticos como los carlistas o republicanos

 que, junto con el anarquismo y socialismo y los regionalismos y nacionalismos, configuraron la oposición al

sistema canovista.

A finales de siglo, el sistema polí­tico estaba en crisis por varios factores: los nacionalismos periféricos (Cataluña,

 Paí­s Vasco, Galicia y Andalucí­a) , la cuestión colonial (desastre de 1898) y militar (desprestigio del ejército) y el

movimiento obrero (PSOE, UGT, Anarquismo) caminaban en otra dirección. Añadamos la semana trágica de

 1909, la crisis de 1917 y la muerte de los lí­deres (Cánovas y Sagasta) que no encontraron sustitutos capaces de formar

mayorí­as estables en el Parlamento.

4.- CONCLUSIONES  Finalizaremos nuestro comentario con unas breves conclusiones:(1)A pesar de que

 España ya podí­a considerarse como un Estado Liberal, el caciquismo del sistema canovista se encargó de

someter a gran parte del paí­s, desoyendo la voz del pueblo, base de la democracia que se supóní­a era la

nacíón.(2)Joaquí­n Costa, contrario al régimen de la Restauración, quiso mostrar sus ideales criticando y

denunciando la corrupción del sistema(3)Sus principios polí­ticos e ideológicos le llevaron a colocarse

como lí­der de un movimiento polí­tico contrario al sistema canovista, el “Regeneracionismo”, que defendí­a

 la necesidad que tení­a España de “reiniciar” su vida desde otros fundamentos para alcanzar el desarrollo

y prosperidad necesaria. Bien sabemos que, a pesar de los pesares, el sistema (con más o menos fortuna)

a largó su pervivencia hasta el Golpe de Estado de don Miguel Primo de Rivera (1923).

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El Documento propuesto para comentar, titulado “Librecambismo y proteccionismo”, recoge

 los argumentos expuestos por Federico Echevarria (empresario vasco adscrito al Partido Liberal)

 en defensa del proteccionismo en un “meeting” celebrado en Bilbao en Diciembre de 1893).

1.- LOCALIZACIí“N

Tipo de texto: según la fuente es un texto histórico primario; según la forma es un artí­culo literario

 y según el tema es un texto polí­tico.

Autor: individual (Federico Echevarria empresario vasco que presidíó la Liga de Productores Vascos a

comienzos del Siglo XX).

Destino: está dirigido a un colectivo y su finalidad es pública.

í‰poca: Bilbao, 9 del 12 de 1893.

2.- ANíLISIS

Antes de iniciar el análisis aclararemos algunos términos que nos ayuden a comprender mejor el

texto: librecambismo (…), proteccionismo (…), funesto (…), régimen arancelario (…), material de tracción

(…), prolijo (…) y manufacturas (…).

El tema central del texto es la defensa del proteccionismo en beneficio de la industria vasca y las

 principales ideas hacen referencia a las consecuencias económicas de la supresión del régimen

arancelario, a las repercusiones del tratado de comercio hispano-alemán en la industria vasca y la

 petición que se hace al gobierno para que mantenga el régimen proteccionista. 
Ampliamosbrevemente

 cada una de estas ideas.

El texto sobre “librecambismo y proteccionismo” propuesto para comentar, recoge la defensa del principio

económico proteccionista por parte de Federico Echevarria en un mitin dado en Bilbao en Diciembre de 1893.

 No es sino el constante debate con el librecambismo que se da cuando el Estado opta por no intervenir en la

polí­tica comercial. Ambas posiciones tienen ventajas e inconvenientes.

El motivo de esta defensa es la firma de los Tratados de Comercio, entre ellos el hispano-alemán, cuyo objetivo

era favorecer las relaciones comerciales con el extranjero. Para ello era necesario deshacer la labor de la ley

arancelaria de 1891, tan beneficiosa para la industria bizkaina. Echevarria defendí­a que la supresión del

proteccionismo serí­a nefasta para la economí­a del Paí­s. Según él, esta medida acabarí­a con las iniciativas y

 los proyectos industriales del futuro y asestarí­a un duro golpe a la gran cantidad de fábricas bizkainas,

 implantadas en su mayorí­a bajo la protección de la Ley Arancelaria y reformadas y ampliadas gracias a ella.

Bizkaia, sobre todo, acusarí­a notoriamente la eliminación del proteccionismo en todos sus sectores industriales.

 Se verí­an afectadas las nuevas instalaciones de fabricación de máquinas y de caldererí­a de Altos Hornos de Bilbao

, uno de los pilares sobre los que se asentarí­a (1902) AHV. Otro sector afectado serí­a el de la producción de acero.

 Saldrí­an, así­, perjudicados los talleres de Deusto y sus aceros moldeados o su construcción de máquinas y material

 de tracción, Aurrerá y sus fundiciones de tubos y manufacturas de acero. Igualmente perjudicados saldrí­an los talleres

 de Zorrroza y Miravalles (orillas del Nervión) con sus construcciones de puentes, vagones, edificios y caldererí­a; y otras

muchas fábricas de la zona industrial bizkaina. Además, se suspenderí­an los proyectos de nuevas fábricas e instalaciones

que dependí­an casi en su totalidad de la continuidad de la Ley Arancelaria.

Por todo ello y afirmando que las desastrosas consecuencias de los Tratados de Comercio no sólo afectarí­an a Bizkaia

sino que se extenderí­an a toda la nacíón, atacando otros núcleos industriales importantes como podí­an ser Barcelona

 o Madrid, Echeverrí­a defiende (final del texto) la necesidad de exigir con fuerza al gobierno que respete la Ley

 Arancelaria y que renuncie al tratado hispano-alemán que califica de absurdo.

3.- CONTEXTUALIZACIí“N

La industrialización, proceso de tecnificación y mecanización por el cual una sociedad agraria pasa a estar sustentada

 por la industria, surgíó en Inglaterra a finales del Siglo XVIII. A comienzos del s. XIX se extendíó por Centroeuropa

 pero no fue hasta la segunda mitad del mismo siglo cuando se instauró en España.

La industria española se basó en dos sectores: el textil catalana y el siderúrgico bizkaino. La siderurgia, tras un primer

 intento en Marbella (donde fracasó) y un segundo en Asturias (donde no tuvo gran éxito por falta de financiación) se

 asentó finalmente en Bizkaia, donde habí­a abundante mineral de hierro, de gran calidad, de fácil extracción y próximo

 al mar. Este hecho, basado inicialmente en los Altos Hornos (1902) y, posteriormente, en la instalación del “Convertidor

 Bessemer”, supuso, además, el tendido de todo un complejo de medios de transporte: ferrocarriles, cadenas de baldes,

 tranví­as aéreos, planos inclinados, cargaderos, etc…. Junto con el primer tendido eléctrico de Bizkaia en la zona de los

embarcaderos de Lutxana.

Pero la enorme competencia de la industria europea, que ya llevaba más de medio siglo funcionando, hací­a que el

desarrollo de la siderurgia en Bizkaia y el del resto de los sectores industriales en España fuera muy dificultoso. Además

 de luchar por el asentamiento y el desarrollo de la industria, la siderurgia bizkaina tení­a que enfrentarse a la llegada de

productos más baratos que los nacionales del exterior.

Por esta razón, el proteccionismo fue muy demandado por burgueses y oligarcas, dueños de fábricas, durante toda la

 Restauración (1874-1923). El sistema canovista, a pesar de la prohibición de los aranceles de la ley de libertad económica

 del Bienio  Progresista (1855), impuso un régimen arancelario a los productos extranjeros (1891) con el fin de favorecer la

 producción nacional. La siderurgia bizkaina se vio muy beneficiada por este principio económico gracias al cual pudo hacer

frente a la competencia extranjera, convirtiéndose  en la principal zona productora de hierro de paí­s, lo que derivó en el

desarrollo de otros sectores industriales como el naval, quí­mico y metalúrgico.

A pesar de los proyectos de tratados de comercio con el extranjero (como el citado en el texto) la ley arancelaria de 1891

 se mantuvo y se aseguró en 1896 con nuevas medidas proteccionistas.

4.- CONCLUSIONES

– A pesar del fuerte desarrollo industrial de finales del Siglo XIX, la industria española y vasca aun no estaba

capacitada para hacer frente a la competencia de productos extranjeros más baratos.

– Las fábricas bizkainas dependí­an exclusivamente de la Ley Arancelaria y del proteccionismo para poder prosperar.

 Si los aranceles desapareciesen todo progreso logrado hasta la fecha y los proyectos de futuro (siempre desde la

 perspectiva empresarial del momento) desaparecerí­an.

– Por último, debido a la vital importancia del proteccionismo, los burgueses y oligarcas, dueños de la siderurgia

vasca y de la industria textil catalana lo demandarí­an constantemente durante la Restauración oponiéndose por

completo a su supresión como fue el caso de Federico Echevarria en el meeting de 1893 contra los Tratados de

Comercio. De hecho, el tratado no se firmó y la industria siguió disfrutando de la polí­tica proteccionista.