El Modernismo Literario: Rubén Darío y la Renovación de las Letras Hispánicas

1.1 El Modernismo: Definición y Características

A principios del siglo XX, la literatura española experimenta un proceso de profunda renovación. A ese proceso responden los dos movimientos más importantes del momento: el Modernismo y la Generación del 98. El Modernismo es una corriente estética que recoge las actitudes vitales y artísticas renovadoras de la Europa de fin de siglo y cuya influencia se deja sentir en todos los autores y en todos los géneros literarios en España, pero especialmente en la lírica. Propone una renovación estética y del lenguaje.

El movimiento modernista surge de la mano del nicaragüense Rubén Darío, quien fija sus características definitorias:

  • A) Cosmopolitismo: Especialmente la influencia de las corrientes poéticas francesas del Parnasianismo (énfasis en la perfección formal del poema, como una escultura que ha de ser modelada para transmitir belleza) y el Simbolismo (énfasis en las correspondencias entre los sentidos y la realidad íntima, concepción del arte y el poema como formas superiores de conocimiento de lo real escondido). Francia era por entonces referencia cultural en toda Europa e Hispanoamérica.
  • B) La belleza como principio estético y vital: Temas, recursos literarios y técnicos se ponen al servicio de la creación de belleza. Posee un lenguaje exuberante y abierto a infinidad de recursos retóricos.
  • C) Sensorialidad: Los sentidos son las vías para acceder a ese mundo de hermosura y perfección. Los modernistas recurren a todo tipo de figuras literarias (adjetivación colorista, léxico sensual, sinestesias) y de efectos fónicos y musicales (aliteraciones, onomatopeyas, ritmos bimembres y trimembres, paralelismos) para satisfacer su ansia de belleza y su intención de conseguir la correspondencia literaria entre los sentidos.
  • D) Innovaciones métricas: Belleza y sensorialidad exigen experimentar con versos poco usuales o raros en la literatura, como el alejandrino y el eneasílabo; se adopta en ocasiones el verso blanco y el verso libre; se buscan diferentes ritmos acentuales, etc.
  • E) La belleza de lo raro: Vocablos extraños (cultismos, extranjerismos); mezclas insólitas de campos semánticos; símbolos que establecen relaciones desconcertantes.
  • F) Actitudes vitales contrapuestas: La angustia vital y el melancólico esteticismo se combinan con el vitalismo y la exaltación de los placeres.
  • G) Huida de la ingrata realidad: Por la vía del ensueño (intimismo) o por la evasión en el espacio (Oriente, ambientes versallescos) y la evasión en el tiempo (antigüedad pagana, Edad Media, el refinado siglo XVIII, las mitologías nórdica y clásica).

1.2 La Repercusión del Modernismo en España: Rubén Darío y Valle-Inclán

Félix Rubén García Sarmiento nació en Metapa, aldea de Nicaragua, en 1867. Rubén Darío fue fundamentalmente un poeta lírico. Es esa faceta de su obra la que más ha interesado a los especialistas y la más conocida por el público. Sin embargo, no es la parte más extensa de su producción. Su obra en prosa, especialmente crónicas y reportajes, es muy amplia. Cultivó también el cuento, género al que imprimió un carácter lírico y fantástico.

Las influencias que va recogiendo Rubén Darío a lo largo de su periplo vital son inabarcables y él mismo las desvela en sus numerosos escritos y en su inacabada Autobiografía. Destaca su fascinación infantil por Las mil y una noches, de donde nace tal vez su afición a los viajes y su querencia a los lugares exóticos; su pasión juvenil por Víctor Hugo como miembro fundacional del Romanticismo y su definitiva rendición a los parnasianos y a los simbolistas, entre muchos otros como Poe o Whitman. Y todas ellas las va vertiendo en un panorama español al que insufla aires nuevos, bohemia y cosmopolitismo a su llegada en 1899.

Obras fundamentales de Rubén Darío

  • Azul (1888): Considerado el libro inaugural del Modernismo hispanoamericano, recoge relatos en prosa y poemas, cuya variedad métrica llamó la atención de la crítica. Presenta ya algunas preocupaciones características de Darío, como la expresión de su insatisfacción ante la sociedad burguesa. En 1890 vio la luz una segunda edición del libro, aumentada con nuevos textos, entre los cuales encontramos una serie de sonetos en alejandrinos. El léxico es colorista y sensual.
  • Prosas profanas (1896): En la trayectoria poética de Rubén Darío (y del movimiento modernista) significa el triunfo de la poesía pletórica de elementos sensuales y motivos exóticos. En la métrica supone el triunfo y la completa castellanización suave del alejandrino francés. En lo temático intenta la recreación de mundos y ambientes imaginarios. En esa recreación aparece la fantasía más que la historia. Prosas profanas representa la madurez del movimiento modernista. Es un libro cosmopolita y de cultura plural, una visión estética de la historia y hasta de la mitología. Es una visión esteticista del mundo, que trata los temas más banales desde una perspectiva en la que la vida es realzada por la belleza. Es un rastrear por todas partes, buscando el secreto recóndito de las cosas y su belleza perenne.
  • Cantos de vida y esperanza (1905): Esta obra marca la cima de la lírica dariana y manifiesta que en Rubén Darío se ha operado un cambio: desde una poesía convencional y preciosista pasa a una reflexiva, entrañada y auténtica. Se da una franca reacción y tendencia hacia lo hispánico, hacia los motivos de raza. Su poesía rebosa de amargura por todos y cada uno de sus versos. El tono dominante de la colección es el de la melancolía del pasado y la incertidumbre ante el futuro.

Rubén resume así el proceso de sus tres libros capitales: «Si Azul… simboliza el comienzo de mi primavera, y Prosas profanas mi primavera plena, Cantos de vida y esperanza encierra las esencias y savias de mi otoño». Cantos es un libro de madurez vital y artística, un libro sólido y profundo, un libro de contrastes y de tensión interior: optimista y pesimista, apolíneo y dionisíaco, íntimo y exterior, subjetivo y objetivo. Resulta paradójico que un poema como Lo fatal cierre una obra que se titula Cantos de vida y esperanza.

Ramón María del Valle-Inclán y la Prosa Modernista

Ramón José Simón Valle Peña destacó en todos los géneros que cultivó y fue un modernista que satirizó amargamente la sociedad española de su época. Profesó un auténtico culto a la literatura, por la que sacrificó todo, llevando una vida bohemia de la que corrieron muchas anécdotas.

Componen las obras modernistas de Valle-Inclán algunos relatos de horror y misterio, un ensayo sobre el simbolismo titulado La lámpara maravillosa y sus cuatro Sonatas (sobre todo, la primera: Sonata de otoño, 1902). Estas narraciones cuentan las andanzas amorosas de un ya maduro noble, el Marqués de Bradomín, en un escenario decadente; abundan todos los rasgos del estilo modernista (adjetivación sensorial, musicalidad en la prosa, decadentismo en la descripción de ambientes). El resto de las sonatas son: Estío (1903), Primavera (1904) e Invierno (1905).

Cabe destacar también una de las mejores y más importantes obras en toda la prosa modernista hispana: Flor de santidad (1904). Esta obra, sin huir de las formas musicales y coloridas del modernismo, se centra un poco más en las tradiciones populares y leyendas gallegas con las que Valle se familiarizó en su infancia. La prosa modernista de Valle es sensual, colorista y exuberante, pero su fuerte personalidad y su genio como escritor hace que busque explorar otros caminos para su expresión literaria.