Lírica popular: el Romancero
Se sabe que ya existían en el siglo XIV, pero no fue hasta el XV cuando se desarrolló plenamente el Romancero. El romance es una composición de versos octosílabos y rima asonante en los pares, quedando libres los impares. Derivan directamente de la épica (como el Cantar de mio Cid). El romancero del siglo XV se denominará romancero viejo. En siglos posteriores adquirirá un carácter culto y será llamado romancero nuevo.
Todos los romances tienen características similares:
- Carácter fragmentario: solo cuentan una escena aislada.
- Mezcla de narración y diálogo.
- Comienzos o finales abruptos.
- Elementos de oralidad.
- Apelaciones o llamadas de atención al público.
Según sus temas se dividen en:
- Romances épicos: se suelen agrupar en ciclos según el tema que traten.
- Romances fronterizos: tratan sucesos ocurridos en zonas fronterizas entre territorios musulmanes y cristianos.
- Romances novelescos: tratan temas ficticios o inventados.
Lírica culta
Surge bajo la influencia de la poesía trovadoresca y la poesía italiana de Petrarca. Este tipo de lírica será muy diferente de la popular, en tanto en cuanto hay una voluntad de autoría.
El Cancionero
Se trata de antologías más o menos extensas de poemas, cuyos rasgos principales son el predominio de una temática de amor cortés, una tendencia filosófico-moral y, en algunos casos, incluso lo satírico. Hay tres tipos de composiciones que gustan en los cancioneros:
- La canción: de temática amorosa y procedencia trovadoresca.
- La serranilla: cuenta la historia de un encuentro entre un caballero y una serrana.
- El decir: de contenido filosófico, político o religioso.
Los cancioneros más importantes son el Cancionero de Baena, el Cancionero General, el Cancionero de Palacio y el Cancionero de Estúñiga.
Juan de Mena
Poeta al servicio del rey Juan II. Escribió Laberinto de Fortuna, llamado también «Las Trescientas«, porque se trata de un poema alegórico compuesto por trescientas estrofas. En él habla de las tres ruedas que maneja Fortuna: la del pasado, la del presente y la del futuro.
Marqués de Santillana
Su nombre real fue Íñigo López de Mendoza y participó tanto en aspectos culturales como en aspectos políticos. Su poesía se divide en dos grupos:
- Obras que proceden de la poesía trovadoresca: dentro de este grupo se encuentran sus canciones, decires y serranillas.
- Obras de influencia italiana: dentro de este grupo destacan sus sonetos.
El soneto está formado por dos cuartetos de rima abrazada y dos tercetos, con todos los versos endecasílabos.
Jorge Manrique
A pesar de que se sabe poco de su vida, se conoce su pasión por la literatura, así como su participación en diversas guerras; de hecho, murió en combate. Su obra es exclusivamente poética y está compuesta por 49 poemas, en su mayoría de tipo cancioneril. Destacan, por encima de todo, las Coplas a la muerte de su padre.
Se trata de un poema extenso (480 versos) distribuidos en 40 coplas. Estas coplas se llaman coplas de pie quebrado o coplas manriqueñas. La estructura se divide en dos partes:
- Primer bloque: es el más general y abarca desde la copla I a la XXIV. Trata sobre el concepto de muerte y su significado desde el punto de vista cristiano.
- Segunda parte: se centra en lo particular, es decir, en la vida y posterior muerte de su padre. Abarca desde la copla XXV a la XL.
El tema principal de la obra es la muerte desde diferentes perspectivas: el tópico del tempus fugit (fugacidad de la vida), el menosprecio de los bienes terrenales y el poder igualador de la muerte.
La prosa en el siglo XV
En el siglo XV se consolida la prosa castellana como género. Se diferencian dos tendencias: una más histórica y didáctica, y otra basada en la ficción.
Prosa didáctica
Dentro de este tipo de prosa está, por un lado, la de carácter histórico. Son las llamadas crónicas y también las biografías, que adquieren un enorme auge. Por otro lado, destaca una prosa didáctica de carácter satírico y antifemenino. La obra más importante en este sentido es el Corbacho del Arcipreste de Talavera, obra que reprocha con tono jocoso los comportamientos de las mujeres.
Prosa de ficción
Se divide en dos subgéneros: la ficción caballeresca y la ficción sentimental.
- Libros de caballería: eran los «best sellers» de la época. Tuvieron un éxito enorme durante los siglos XV y XVI. Tenían siempre una misma estructura, presentando un mundo dominado por la cortesía, sin faltar elementos fantásticos de todo tipo. Cuentan la historia de un caballero y todas las aventuras y obstáculos que debe sortear. El amor tiene un papel fundamental, puesto que el caballero se debe siempre a una dama a la cual ama o admira.
- Ficción sentimental: se llama así porque se centra en temas amorosos desde el punto de vista del amor cortés. Son generalmente alegóricos. Destaca en este sentido Cárcel de Amor, de Diego de San Pedro. En ella se cuenta la triste y trágica historia de Leriano y Laureola.
La Celestina
Autor y fecha de composición
Según figura en los versos acrósticos de la obra, su autor es Fernando de Rojas. Es de origen judeoconverso, pero se convirtió al cristianismo. Hay una teoría que postula que el primer acto pertenece a otro autor. Es cierto que ese primer acto tiene entidad propia y características lingüísticas distintas del resto de la obra. Si esto fuera así, Fernando de Rojas habría encontrado ese primer acto y luego habría decidido continuarlo.
La Celestina se publicó en Burgos en 1499. Esta edición se ha cuestionado mucho porque no tiene la primera hoja y, por tanto, no se ve el título. Por otro lado, no incluye el nombre del autor y consta solo de 16 actos. Un año después, se publica en Toledo la edición que se suele dar por válida, titulada Comedia de Calisto y Melibea. En esta edición sí se incluye el acróstico con el nombre del autor. En 1507 se publica en Zaragoza la Tragicomedia de Calisto y Melibea, que tiene cinco actos más, completando un total de 21.
Argumento
Presenta dos grupos sociales: el de la nobleza (Calisto, Melibea, Alisa y Pleberio) y el de las clases bajas (los criados Pármeno, Sempronio, Tristán, Sosia y Lucrecia), y por otro lado el hampa, que vive de forma marginada (Elicia, Areúsa y Celestina). Calisto requiere de la ayuda de Celestina para obtener el amor de Melibea. Celestina acudirá a hechizos y conjuros para conseguir su propósito. Su ambición hará que el final sea trágico.
Género literario
Aunque la estructura de la obra haga pensar en el género teatral por tener actos, escenas, acotaciones y nombres de los personajes, lo cierto es que sería imposible hacer una representación teatral íntegra de esta obra. Es cierto que Fernando de Rojas la concibió como teatro, pero es demasiado extensa para una puesta en escena convencional. Por otro lado, tiene semejanzas con la novela dialogada, pero son muchos los elementos teatrales que rechazan la teoría de este género.
Significado subyacente
La obra pretende ser didáctica y moralizante. En ella se presentan de alguna manera los siete pecados capitales. Los dos que más se critican y se castigan son la avaricia y la lujuria. Fernando de Rojas, como judeoconverso, no se podía permitir que dudasen de su conversión. Por eso, debe castigar con la muerte a aquellos personajes que pecan de lujuria o avaricia.
Celestina morirá a manos de Pármeno y Sempronio por avaricia, y ellos serán posteriormente ajusticiados por el mismo pecado. Calisto morirá tras su encuentro lujurioso con Melibea, y Melibea, sintiéndose deshonrada, opta por tirarse de una torre, constituyendo así el primer suicidio de la literatura española.