El Renacimiento en España: Literatura, Poesía y Corrientes Estéticas

El contexto histórico y cultural

El Renacimiento es un movimiento cultural que abarca todos los aspectos de la actividad humana. Se inicia a mediados del siglo XIV en las ciudades del norte de Italia y desde allí se difunde al resto de Europa. Supone un cambio de mentalidad, una nueva valoración del mundo, la persona y la existencia. El ser humano se sitúa en el centro del universo, y el poder de la razón y el cultivo de la inteligencia lo convierten en la medida de todas las cosas. Con ello, se abandona el teocentrismo medieval y la idea del mundo como “valle de lágrimas”, y la naturaleza aparece como lugar de goce y disfrute. Precisamente, de la antigüedad clásica proceden las principales corrientes ideológicas que se manifiestan en la literatura:

  • El escepticismo: Fomenta la actitud crítica frente al dogmatismo medieval.
  • El epicureísmo: Invita al goce moderado de la vida y los placeres.
  • El estoicismo: Postula un ideal de virtud sustentado en el dominio de las pasiones y en la imperturbabilidad del ánimo.
  • El neoplatonismo: Defiende la belleza de los seres naturales como reflejo de la divinidad.
  • El erasmismo: Propugna una religiosidad íntima, centrada en la pureza de las costumbres.

El Renacimiento en España

En España, el Renacimiento se manifiesta con características propias, coexistiendo la tradición religiosa con la nueva valoración del mundo, y lo nacional con las corrientes europeas.

Primer Renacimiento (1ª mitad del siglo XVI)

Comprende el reinado de Carlos I de España y V de Alemania (1516-1556). Es una época de esplendor y prosperidad económica, abierta a las corrientes culturales europeas. El poeta más destacado es Garcilaso de la Vega.

Segundo Renacimiento (2ª mitad del siglo XVI)

Coincide con el reinado de Felipe II (1556-1598). Este monarca, imbuido por el espíritu de la Contrarreforma, ejerce una fuerte censura con el propósito de evitar el contagio de las ideas protestantes. Los poetas más relevantes son fray Luis de León y san Juan de la Cruz.

La poesía del Renacimiento

La lírica culta del Renacimiento nace de la confluencia de dos corrientes: la tradición castellana de los cancioneros y la poesía italianizante. Ambas proceden, en última instancia, de una misma fuente: la lírica provenzal.

Métrica y lenguaje poético

El Renacimiento emplea, combinando con el heptasílabo, el verso endecasílabo. Se trata de un metro que, por su flexibilidad rítmica, resulta muy apto para la expresión de ese nuevo lirismo más hondo y conmovedor. Estos dos metros constituyen la base de modelos estróficos desconocidos hasta entonces en la poesía española:

  • Estrofas: La lira (7a-11B-7a-7b-11B), la octava real (11A-11B-11A-11B-11A-11B-11C-11C), los tercetos encadenados y la estancia. La rima es consonante.
  • Poemas estróficos: La canción (constituida por un número variable de estancias) y el soneto (poema de 14 versos endecasílabos, distribuidos en dos cuartetos y dos tercetos).

En cuanto al lenguaje poético, los poetas del Renacimiento siguen el precepto clásico de ajustarse a las leyes de la naturaleza, huyendo siempre de la afectación y el amaneramiento. Ello se traduce en un estilo marcado por la sobriedad expresiva, la naturalidad, la selección y la elegancia.

Temas y tendencias poéticas

Podemos clasificar la lírica culta del Renacimiento en las siguientes tendencias:

  • Poesía petrarquista: El amor, la naturaleza y la mitología.
  • Poesía ascético-moral: La huida del mundo y el ansia de trascendencia.
  • Poesía mística: La unión del alma con Dios.
  • Poesía patriótica y épica culta: El ideal patriótico.

La poesía petrarquista

Con el petrarquismo culmina el proceso de espiritualización que experimenta el amor cortés. Petrarca incorpora elementos innovadores: el análisis minucioso de las galerías del alma, la fusión lírica con la naturaleza y la sinceridad en la expresión del sentimiento.

El amor

El amor es anhelo de belleza: la amada es un reflejo de la divinidad. Ante los requerimientos del poeta, la amada responde con indiferencia. El poeta reacciona de varias maneras: reprochando su condición esquiva, refugiándose en la naturaleza o analizando minuciosamente sus estados de ánimo.

El carpe diem

Uno de los tópicos más difundidos, que significa “aprovecha el día”, instando a gozar de la juventud antes de que el tiempo marchite la belleza.

La naturaleza y la mitología

La naturaleza renacentista es apacible, armoniosa e idealizada. Por su parte, la mitología clásica cumple una función estética y ornamental, sirviendo al poeta para reflejar sus propios conflictos sentimentales.

La poesía ascético-moral

Durante el segundo Renacimiento se produce la cristianización de las tendencias paganas. El hombre vive encarcelado en la prisión del mundo y busca evadirse mediante la práctica de la virtud, el estudio, el contacto con la naturaleza y la música. Fray Luis de León es la figura más representativa, cuya obra se divide en poemas escritos antes, durante y después de su prisión.

La poesía mística

Describe la experiencia de la unión del alma con Dios. Es un proceso que requiere purificación, es una gracia divina, es extática e inefable. Santa Teresa de Jesús destaca en este ámbito, especialmente por su prosa sencilla y cercana a la oralidad.

La poesía patriótica y la épica culta

La lírica patriótica exalta el heroísmo nacional, con figuras como Fernando de Herrera y Hernando de Acuña. La épica culta, por su parte, se inspira en las grandes epopeyas de la Antigüedad clásica grecolatina.