Evolución de la Economía Mundial: De los Felices Años 20 a la Gran Depresión

1. Los desequilibrios económicos de los años 20

Tras la Primera Guerra Mundial, Europa perdió mucha influencia en la política en beneficio de países como Japón o Estados Unidos. Al acabar la guerra, Estados Unidos cubrió la demanda de materias primas y productos manufacturados. Los países europeos que participaban en la contienda sufrieron pérdidas de población y de sus capacidades de producción y comercio. La economía no se recuperó hasta mediados de los años 20; sin embargo, esta sufría desequilibrios que derivaron en la crisis de los años 30.

1.1 Las dificultades de la posguerra en Europa

Entre 1920 y 1924, Europa estuvo atrapada en un círculo vicioso: bajó la demanda de productos, bajaron los precios, la producción descendió y esto llevó al paro. El malestar no tardó en aparecer; la crisis de Europa fue impulsada por las deudas públicas.

El desequilibrio en el sistema de relaciones monetarias internacionales fue un factor clave en esta crisis. El problema venía de la guerra, cuando todos los países (excepto Estados Unidos) suspendieron la convertibilidad de sus monedas, lo que provocó una inflación que acabó en devaluaciones monetarias. Para frenar esto, una de las medidas fue implementar políticas proteccionistas. Se convocó la Conferencia de Génova, en la que se estableció el empleo del dólar y la libra.

Se creó una hiperinflación porque el gobierno alemán utilizó en exceso el papel moneda, con un aumento desmedido del valor nominal. Hubo un cambio de obligaciones en el Tratado de Versalles y se aprobó el Plan Dawes, por el cual Estados Unidos otorgó créditos a Alemania. Francia se retiró del Ruhr y, mediante los Acuerdos de Locarno, se aceptó a Alemania en la Sociedad de Naciones.

1.2 Prosperidad y hegemonía de Estados Unidos

A partir de 1924, la economía entró en una época de expansión y de euforia capitalista. Esto se produjo gracias a las innovaciones tecnológicas, la dinamización del sector industrial y el aumento de la producción de energía. También fue fundamental el trabajo en cadena (fordismo) y la concentración empresarial. Al acabar la guerra, EE. UU. ocupó un puesto hegemónico en la economía mundial.

El gran crecimiento económico de Estados Unidos se reflejó en el sector del automóvil y en las nuevas formas de consumo. El aumento del empleo y la demanda hizo crecer la oferta, pero el sistema tenía muchos desequilibrios de base. Cuando la demanda no pudo absorber toda la producción, se produjo una crisis de sobreproducción. Tiempo más tarde, se evidenció que la prosperidad económica había sido, en gran medida, un fenómeno norteamericano.

2. La Gran Depresión de los años 30

La caída de la bolsa de Nueva York en 1929 fue el punto de inflexión que puso fin a la prosperidad económica e inició la gran crisis mundial. Cuando la crisis económica llegó a Europa, su extensión agravó aún más la crisis del Estado liberal.

2.1 El crack de 1929 en la Bolsa de Nueva York

La subida de la productividad y los beneficios empresariales fomentaron inversiones en los circuitos de crédito y bolsa. Los profundos desequilibrios en los años 20 deterioraron la base del crecimiento y, en 1928, la inversión productiva resultó poco rentable. Esto provocó una especulación bursátil: comprar acciones en la bolsa a bajo precio para obtener beneficios de su reventa en poco tiempo.

2.2 La extensión de la crisis

El crack de Wall Street creó una depresión económica que afectó a todos los sectores de Estados Unidos y se extendió por el resto de los países capitalistas. La quiebra bancaria afectó profundamente a los sectores industriales y agrarios.

Crisis financiera, industrial y agraria

La crisis financiera se agravó porque los inversores arruinados no podían devolver sus créditos. La falta de liquidez afectó a los inversores y al crédito bancario; los precios cayeron y hubo un descenso drástico de la actividad industrial y comercial, lo que aumentó el paro y bajó los salarios.

La crisis en el sector agrícola fue aún más drástica, ya que las innovaciones tecnológicas habían permitido subir los niveles de producción, pero ante la caída del consumo por el paro, los precios se desplomaron.

Expansión mundial de la crisis

Las repercusiones de la crisis de Estados Unidos se extendieron por todo el mundo. La caída de precios afectó a empresas globales y se frenaron tanto las importaciones como las exportaciones. Para luchar contra la crisis, los Estados crearon políticas económicas proteccionistas que afectaron negativamente al comercio internacional. En Alemania, cuya economía dependía del capital norteamericano, la industria se detuvo y el paro aumentó masivamente. Toda Europa se vio sumida en la crisis.

Consecuencias sociales y políticas

Las consecuencias sociales fueron graves: bajaron los salarios y subió el paro, provocando situaciones dramáticas. Las clases medias sufrieron un fuerte empobrecimiento y muchos cayeron en la indigencia, el hambre y la pobreza, lo cual se vio reflejado en las largas filas de los comedores sociales. La población perdió la confianza en el sistema democrático liberal. En los años 30, algunos estados democráticos liberales entraron en crisis y fueron sustituidos por regímenes autoritarios.

3. Hacia la recuperación económica

En 1933, los líderes de los principales estados se reunieron en la Conferencia de Londres para buscar soluciones a la crisis. El fracaso de las teorías clásicas trajo consigo nuevas propuestas de políticas económicas.

3.1 La teoría económica de Keynes

John Maynard Keynes propuso nuevas soluciones para superar la crisis. Su análisis permitió entender las causas y mecanismos por los que se extendió la Gran Depresión. Su nuevo planteamiento económico se plasmó en 1936 en su obra «Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero». Keynes exponía que la demanda y el consumo son los motores del crecimiento económico. El objetivo de la intervención estatal debería ser restablecer el equilibrio entre oferta y demanda a través de:

  • Políticas de inversiones estatales en obras públicas.
  • Distribución de retribuciones y ayudas entre parados, familias y empresas.

3.2 El New Deal en Estados Unidos

En 1932, Franklin D. Roosevelt se presentó a las elecciones presidenciales norteamericanas con un programa de reformas políticas, económicas y sociales denominado New Deal. Su objetivo era luchar contra la grave depresión económica y el paro. Se abordaron las consecuencias sociales de la crisis a través de:

  • Mecanismos para que el Estado tuviese mayor control de la banca y el sistema de créditos.
  • La regulación de las empresas privadas y explotaciones agrícolas.
  • La inversión en infraestructuras para incentivar el empleo.
  • La implantación de un salario mínimo y mejores condiciones de vida.
  • Labores asistenciales para la población vulnerable.

Estas medidas consiguieron estabilizar la economía, aunque no lograron impulsar un gran crecimiento de forma inmediata.