Evolución de la Literatura Española: Poesía y Teatro desde 1936 hasta la Actualidad

La poesía posterior a 1936

Debido al franquismo, la cultura de esta época está condicionada por la desaparición de las élites intelectuales, la represión de los perdedores, la limitación de libertades y la censura, por lo que la vida cotidiana se desarrolla de forma excepcional. Tras la dictadura, la cultura del país se normaliza con la instauración de la democracia, por lo que los autores exiliados vuelven para escribir en su país ya sin censura.

Miguel Hernández: El puente entre generaciones

Miguel Hernández, que coexiste con los poetas de los años 40, sufre una temprana muerte. Destacan tres obras fundamentales de su producción:

  • El rayo que no cesa: muestra su crisis personal y está compuesta por sonetos y poemas más extensos.
  • Viento del pueblo: poesía militante cuyo tema principal es el sufrimiento de los desheredados.
  • Cancionero y romancero de ausencias: escrita en la cárcel, trata la paternidad y el amor de forma trágica.

La poesía de los años 40: Arraigada y Desarraigada

La poesía de esta década comienza con la publicación de dos poemarios clave: Sombra del paraíso de Vicente Aleixandre e Hijos de la ira de Dámaso Alonso. Esta etapa está marcada por las inquietudes existenciales y religiosas, dividiéndose en:

  • Poesía desarraigada: presenta una visión pesimista y angustiada de la existencia. Destacan autores como Blas de Otero con Ángel fieramente humano, José Hierro y Gabriel Celaya.
  • Poesía arraigada: se reconcilia con el mundo mediante una lírica intimista que busca la perfección formal. Los autores son conocidos como la Generación del 36, destacando Luis Rosales con La casa encendida y Luis Felipe Vivanco.

Años 50 y 60: Poesía Social y del Medio Siglo

A principios de los años 50 domina la poesía social, que utiliza la literatura como medio para la transformación política, denunciando las injusticias y la opresión con un lenguaje sencillo. Destacan nuevamente Gabriel Celaya, Blas de Otero y José Hierro.

La Generación del medio siglo la constituyen autores nacidos en los años previos a la Guerra Civil. Existe una gran producción de obras autobiográficas con temas como el amor, la amistad, el paso del tiempo y la guerra. Su lenguaje es conversacional e intimista, caracterizado por la sencillez y claridad.

De los Novísimos a la actualidad

En los años 70 surge una nueva promoción: los Novísimos. Destacan Arde el mar de Pere Gimferrer y la antología Nueve novísimos poetas españoles de José María Castellet. Sus características son el culturalismo, el barroquismo y la influencia de las vanguardias.

Entre las décadas de los ochenta y los noventa surge una oposición entre:

  • Poesía de la experiencia: incluye elementos narrativos y recupera la forma tradicional. Su germen es La otra sentimentalidad de Luis García Montero.
  • Poesía del silencio: trata la reflexión metalingüística y la preocupación por la muerte. Su mentor es José Ángel Valente. Otros autores destacados son Clara Janés, Jaime Siles y Ada Salas.

Con el cambio de siglo se cultiva una poesía meditativa dividida entre la celebración de la existencia y la melancolía. Destacan obras como Puntos de fuga de Lorenzo Oliván, La certeza de Eloy Sánchez Rosillo y La miel salvaje de Miguel Ángel Velasco.

El teatro de 1939 a finales del siglo XX

Tras la Guerra Civil se produce una gran cesura. Debido a la crisis, el acceso al teatro se restringe a las clases más pudientes. Desaparecen autores fundamentales como Lorca o Valle-Inclán, mientras otros parten al exilio (Alejandro Casona, Max Aub). El auge del cine también contribuye a la crisis teatral.

El teatro en el exilio y la posguerra

De los autores exiliados destacan Rafael Alberti con El adefesio y Max Aub con San Juan. El teatro posterior a 1939 se divide en cuatro etapas:

1. El teatro de posguerra (1939-1955)

Utiliza las tres unidades clásicas, muestra valores tradicionales (Dios, patria) y se desarrolla en escenarios realistas.

  • Teatro de humor: muestra situaciones absurdas. Destaca Miguel Mihura con Tres sombreros de copa (Premio Nacional de Teatro), caracterizado por el ingenio en los diálogos y obras como Maribel y la extraña familia.
  • Jardiel Poncela: con obras como Usted tiene ojos de mujer fatal o Las cinco advertencias de Satanás, introduce sucesos fantásticos e insólitos, eliminando elementos costumbristas.

2. Teatro existencialista y social (Años 50)

Aborda conflictos humanos y denuncia social, dividiéndose en:

  • Teatro posibilista: denuncia social indirecta para sortear la censura. Destaca Antonio Buero Vallejo con Historia de una escalera. Buero utiliza personajes históricos y elementos simbólicos sobre una base realista.
  • Teatro imposibilista: denuncia directa y radical. Destaca Alfonso Sastre con Escuadra hacia la muerte, cuyo teatro de agitación choca frontalmente con la censura.

3. Teatro de protesta y renovación (1955-1975)

  • Teatro de protesta (1955-1965): realismo crítico con lenguaje sencillo. Destacan La camisa de Lauro Olmo y La madriguera de Ricardo Rodríguez Buded.
  • Teatro renovador (1965-1975): aplica técnicas vanguardistas y recursos extraverbales. Destaca Fernando Arrabal con un teatro provocador, simbólico y, en ocasiones, incoherente.

4. Últimas tendencias (Desde 1975)

Se recuperan los clásicos y conviven dos tendencias: la vanguardista y la realista de tema histórico, como Las bicicletas son para el verano de Fernando Fernán Gómez. Se renueva la comedia de costumbres ambientándola en la ciudad moderna.

En los últimos años, aunque el teatro ha cedido terreno ante el cine, mantiene su vigencia gracias a la sátira, la ironía y la reflexión contemporánea. Las compañías independientes son el motor de esta resistencia. Dramaturgos actuales destacables incluyen a Juan Mayorga con El chico de la última fila y Ernesto Caballero con Reina Juana.