Evolución del Teatro y la Novela Española: Del Esplendor Literario a la Posguerra

El Contexto Histórico y la Edad de Plata Literaria

Nos encontramos en un periodo histórico muy convulso, en el que se concatenan diferentes acontecimientos: el fin de la Restauración, la dictadura de Primo de Rivera, la II República, culminando con la Guerra Civil española. Durante esta época observamos también un esplendor literario denominado la Edad de Plata, en la que autores de las generaciones del 98 y del 27 triunfan con sus novelas y poesías.

El Teatro: Cantidad frente a Calidad

Sin embargo, el teatro no tuvo tal esplendor, ya que atravesaba una época en la que la cantidad y variedad predominaban por encima de la calidad del mismo. Asimismo, podemos dividir el teatro de esta época en dos grandes grupos:

  1. Teatro para la Burguesía Bienpensante: Dirigido a la burguesía bienpensante, sin asuntos de importante tensión, en busca de una distracción. Este teatro era repetitivo, convencional, acrítico y poco arriesgado.
  2. Teatro Innovador y Crítico: En contraposición, nos encontramos con un teatro que, a diferencia del primero, carecía de popularidad. Este teatro era innovador, arriesgado y crítico, presentando una mayor calidad en sus obras.

Corrientes del Teatro Burgués (Poca Calidad y Gran Éxito)

Al adentrarnos en el primer teatro mencionado, aquel de poca calidad y mucho éxito, distinguimos tres corrientes distintas:

  • La Comedia Burguesa: Liderada por Jacinto Benavente con obras como Los intereses creados y La malquerida, caracterizados por ser dramas bien construidos con diálogos ágiles y conflictos sin tensión.
  • El Teatro Poético: Como su propio nombre indica, estaba escrito en verso. Las obras pertenecientes a esta corriente representaban escenas lacrimógenas y asuntos patrióticos, con autores como Eduardo Marquina con Las hijas del Cid y Francisco Villaespesa con Aben Humeya.
  • Los Géneros Cómicos: Con Carlos Arniches, quien triunfó con sus sainetes (obras de tono castizista postizo donde triunfa la bondad), como La señorita de Trévelez; y Pedro Muñoz Seca con sus obras disparatadas de chiste fácil a las que llamó astracán, como La venganza de Don Mendo, la cual sigue teniendo mucho éxito en los escenarios.

El Teatro Innovador y las Generaciones Literarias

Por otro lado, tenemos un teatro innovador que incluye obras como Electra de Benito Pérez Galdós, un drama naturalista, o Juan José de Joaquín Dicenta, obra con gran éxito.

Generación del 98

En primer lugar, referente a la Generación del 98, podemos observar obras con temática de España y el ser humano como Old Spain de Azorín y Fedra de Unamuno, además de las distintas obras del incomparable Ramón María del Valle-Inclán:

  • Obras modernistas como Cenizas.
  • Obras inspiradas en su Galicia natal como Las comedias Bárbaras.
  • Algunas farsas como La reina castiza.
  • El bautizado por él mismo, el esperpento, cuya obra principal es Luces de Bohemia. En esta obra, acompaña al ciego, Max Estrella, y a su amigo Don Latino de Hispalis en una noche por el Madrid de la época mientras observamos la crítica social subyacente en la obra.

Generación del 27

En cuanto a la Generación del 27, el ilustre Federico García Lorca plantea un teatro transgresor y contemporáneo, el cual fracasa en un principio con obras como Mariana Pineda, que recibió muchas críticas, y obras inspiradas por el surrealismo, imposibles de representar. A estas, le sucedieron obras de gran éxito como Yerma, en la que se reflejan las dificultades a las que se enfrentaban las mujeres infértiles de la época, y La casa de Bernarda Alba, en la que observamos cómo las cuatro hijas de la autoritaria Bernarda Alba son reprimidas tras la muerte del marido de esta.

En definitiva, el impacto de la guerra en el teatro es indiscutible, como podemos ver en la abundancia de un teatro repetitivo y burdo, que ganaba en éxito al otro teatro que daba luz al género con su calidad.

La Novela Española en la Posguerra (Años 40-70)

La denominada posguerra tuvo lugar en España entre los años 40 y 50, época en la que el franquismo forma una posición anticomunista junto con los EE. UU., y en la que la cultura se enfrentaba a un periodo desértico debido a los exilios y las censuras. Sin embargo, a partir de los años 60 observamos una apertura precursora de la futura expresión crítica.

Narrativa en el Exilio y Primeros Autores

Al principio de esta época nos encontramos con una narrativa en el exilio, la cual refleja el sentimiento de nostalgia de la patria perdida y el dolor por la contienda, además de la resistencia directa a Franco. Aquí destacamos a Max Aub con Campos, a Francisco Ayala con Los usurpadores y a Ramón J. Sender con Réquiem por un campesino español.

Además, España se enfrentaba a una dura censura que en ocasiones era autocensura, sin mencionar la imposibilidad de editar debido al Régimen Franquista.

Años 40: Primeras Voces

En cuanto a los años 40, encontramos obras que se salían de lo tradicional como Nada de Carmen Laforet, que relata el conflicto existencial de una universitaria en Barcelona. Otro autor relevante es Camilo José Cela, autor de:

  • La familia de Pascual Duarte, obra que trata temas como la violencia y presenta una deshumanización.
  • La colmena, una novela coral en el Madrid de la posguerra.
  • San Camilo, 1936 y Mazurca para los muertos.

Por otra parte, tenemos a Torrente Ballester, autor salido de la Falange, que escribió novelas bélicas como Javier Mariño, trilogías como Los gozos y las sombras, y obras como La saga/fuga JB y Filomeno a mi pesar.

Por último, tenemos a Miguel Delibes, autor de palabra precisa con personajes universales y claras defensas a la naturaleza, presentes en obras como El camino, Las ratas, Cinco horas con Mario o Los santos inocentes.

Años 50: Objetivismo y Realismo Crítico

Avanzando a los años 50, con los autores llamados “niños de la guerra”, observamos unos rasgos que los distinguen, como la desaparición del narrador, la presencia de temas intrascendentes y situaciones injustas. Durante esta época observamos cómo existen dos corrientes:

  1. Objetivismo: El cual realiza una crítica a la sociedad.
  2. Realismo Crítico: El que enseña la cruda realidad de la época.

En esta primera corriente, encontramos autores como Rafael Sánchez Ferlosio con El Jarama, Juan García Hortelano con Tormenta de verano, y Carmen Martín Gaite con Entre visillos. Mientras tanto, los principales exponentes del realismo crítico son José Manuel Caballero Bonald con Dos días de septiembre y Jesús López Pacheco con Central eléctrica.

Años 60 y 70: Novela Social y Experimentalismo

En siguiente lugar, en los años 60, predomina la novela social, como Tiempo de silencio de Luis Martín Santos, el cual, al igual que el protagonista de su obra, muere en un accidente. A continuación, tenemos a Juan Goytisolo, quien refleja en su obra Señas de identidad un espíritu crítico y hallazgos contemporáneos. Y Juan Benet, Caballero Bonald y Juan Marsé con sus obras Volverás a región, Ágata ojo de gato y Últimas tardes con Teresa, respectivamente.

Después, en los años 70, vemos cierto experimentalismo, al verse reemplazado el tema de España por un enfoque mayor en el lenguaje y la destrucción de la novela con personajes desdibujados, un espacio más inconsciente y la falta de argumentos. Algunos ejemplos son Reivindicación del Conde Don Julián de Juan Goytisola, y Si te dicen que caí de Juan Marsé.

El “Boom” de la Novela Tras la Transición

Por último, tras la muerte de Franco, la literatura española vive el denominado “Boom” de la novela española, con obras como La verdad sobre el caso Savolta de Eduardo Mendoza, Mañana en la batalla piensa en mí de Javier Marías y Plenilunio de Antonio Muñoz Molina.

Quizá por su carácter proteico, por servir de cauce a la expresión de la épica cotidiana del hombre actual, la novela se ha convertido en el objeto de consumo dominante de la literatura hoy en día. En esta segunda mitad del siglo XX hemos asistido a un viaje desde el realismo a la experimentación para volver a un realismo distinto, menos crítico y más íntimo, que ha enriquecido sin duda al género. Por calidad y cantidad de autores y obras, podemos afirmar que estamos en un momento de mucha vitalidad y de él debemos disfrutar.

El Teatro Español en la Posguerra

Después de la Guerra Civil, el teatro se encontraba en una situación catastrófica, tras ser utilizado como arma de propaganda y evasión durante los años 40, y haber sido después víctima de una severa censura y en ocasiones haber presenciado la autocensura de los propios autores.

Teatro de los Años 40: Evasión y Humor

En los años 40, encontramos un teatro de exilio como el de Max Aub o Alejandro Casona en La sirena varada, para más tarde ver dos variantes del teatro: la comedia burguesa y el teatro de humor.

  • La Comedia Burguesa: Caracterizada por estar bien construida, mezclar intriga y sentimientos y tener temáticas repetitivas, tenía autores como Jacinto Benavente, Joaquín Calvo Sotelo y José María Pemán.
  • El Teatro de Humor: Presentaba situaciones disparatadas y cómicas que podemos ver en las obras de Jardiel Poncela como Eloísa está debajo de un almendro y Los ladrones somos gente honrada; o un humor absurdo y existencialista, a veces blando denominado “codornicesco” como el de Miguel Mihura presente en Los tres sombreros de copa.

Años 50: Posibilismo e Imposibilismo

En cuanto a los años 50, vemos una generación realista que refleja un espíritu acrítico en temas como la situación del hombre y la dictadura. El teatro se divide en esta época entre:

  • El Posibilismo: Aquel que criticaba a la sociedad de forma sutil. Tiene como máximo representante a Buero Vallejo quien critica la imposibilidad de prosperar en Historia de una escalera y la pena de muerte en La fundación.
  • El Imposibilismo: Que era abiertamente crítico. Alfonso Sastre critica la tiranía en Escuadra hacia la muerte y la degradación de las clases humildes en La taberna fantástica.

Teatro Experimental y Teatro Independiente (Años 60 y 70)

A partir de los años 50, se desarrolla un teatro experimental que, además de centrarse en el franquismo y denunciarlo, incluye técnicas novedosas como el fragmentarismo, el absurdo y la ruptura de la cuarta pared (que quiere decir que los personajes interactúan con el público). Se puede observar en El cementerio de automóviles de Fernando Arrabal y Pelo de tormenta de Francisco Nieva.

En los años 70, surge el teatro independiente, el cual compensaba su falta de recursos con una gran imaginación. Asimismo, también surge el concepto de teatro colectivo, en el que las obras se gestan con la participación de toda la compañía. Ejemplos de obras exitosas son Los Goliardos y Els Joglars.

El Teatro Contemporáneo

Por último, actualmente, vemos un teatro heterogéneo con variantes como el circuito comercial en el que abundan dramas costumbristas y el humor, el teatro institucional con montajes de calidad y sus obras clásicas. Entre sus obras más conocidas, destacamos Bajarse al moro de Luis Alonso de Santos y Ay, Carmela de José Sanchis Sinisterra. Por último, tenemos dentro del teatro alternativo, compañías como Yllana con 666 y Animalario con El fin de los sueños.

En definitiva, el teatro contemporáneo español presenta una gran diversidad temática y tendencias innovadoras. Además, observamos la revalorización del autor que lleva a cabo una estructura variada y novedosa.