Evolución política y territorial de la Monarquía Hispánica: De los Reyes Católicos a los Austrias

La repoblación en la Península Ibérica

La repoblación se refiere a la ocupación y colonización de las tierras arrebatadas a los musulmanes por parte de los reinos cristianos del norte.

Fases de la repoblación:

  • Siglos VIII-X: Hasta el Duero y los Pirineos, mediante el sistema de presura, donde los colonos se asentaban en tierras que el rey les concedía.
  • Siglos XI-XII: Hasta el Tajo y el Ebro, mediante el sistema concejil, donde el rey concedía privilegios (fueros) para atraer población.
  • Inicios del siglo XIII: Guadiana y Teruel, mediante las órdenes militares, a las cuales se les concedían grandes latifundios.
  • Siglos XIII-XIV: Guadalquivir y Levante, mediante repartimientos, otorgando grandes latifundios a la nobleza y órdenes, y pequeños lotes a los pobladores.

La política exterior de Carlos I

La política exterior de Carlos I estuvo basada en la defensa de la Universitas Christiana, es decir, la defensa de la unidad de la cristiandad bajo la autoridad política del emperador y la religiosa del papa.

De esta defensa surgieron los enfrentamientos con Francia por la hegemonía política en el continente, con el Imperio Otomano por su expansión en Europa Oriental y con los príncipes alemanes protestantes.

  • Lucha contra Francia: Enemigo del imperio. Se saldó con victorias en Italia (Pavía) y la ocupación del Milanesado.
  • Lucha contra protestantes: Amenazaban la autoridad del Papa y la unidad del Imperio. Venció en la batalla de Mühlberg, pero reconoció la libertad religiosa en la Paz de Augsburgo.
  • Lucha contra los turcos: Amenazaban el Imperio (llegaron a Viena) y las posesiones del Mediterráneo. Obtuvo una victoria en Túnez y una derrota en Argel.

La hegemonía española

Durante el siglo XVI, la Monarquía Hispánica se convirtió en la potencia hegemónica mundial gracias a su gran extensión territorial, producto de la herencia patrimonial de Carlos I, y a su capacidad financiera debido a los metales preciosos procedentes de las colonias americanas.

La política imperial estuvo unida a la defensa del catolicismo como principio ideológico, concretado en la idea de Universitas Christiana (Carlos I) y en los preceptos de la Contrarreforma (Felipe II). Esto provocó enfrentamientos con países protestantes (príncipes alemanes, Inglaterra y Holanda) y con el Imperio Otomano. Finalmente, la monarquía no pudo soportar este enorme esfuerzo, provocando la bancarrota y su entrada en crisis en el siglo XVII.

Unidad religiosa: Reyes Católicos y dinastía de Austria

Los Reyes Católicos establecieron una política de unidad religiosa para consolidar su poder real, bajo la premisa de que la lealtad de los súbditos estaba asegurada si compartían la misma religión que sus reyes. Como consecuencia, se decretó la conversión o exilio de los judíos en 1492 y de los mudéjares de Granada y Castilla (1500-1502).

Esta política se acrecentó con los reinados siguientes: conversión o exilio de los mudéjares de la Corona de Aragón (1525), expulsión de los moriscos de Granada (1570) y la definitiva expulsión de los moriscos de todos los reinos en 1609.

Política exterior de la Monarquía Hispánica bajo Felipe II

Sus objetivos fueron defender el catolicismo y mantener la hegemonía en Europa:

  • Países Bajos: Insurrección protestante contra la autoridad de Felipe II (Guerra de los 80 años), resultando en la independencia del norte (Provincias Unidas).
  • Inglaterra: Apoyaron a los protestantes y fomentaron la piratería. En 1588, España envió a la Gran Armada, que fue derrotada.
  • Francia: El hecho más destacado fue la victoria de San Quintín.
  • Mediterráneo: Creación de la Liga Santa con el Papado y Venecia, logrando la victoria contra los turcos en Lepanto (1571).
  • Portugal: Tras la muerte del rey sin descendencia, Felipe II reclamó el trono y lo ocupó en 1581.

El gobierno de los validos y la crisis del siglo XVII

El término gobierno de los validos se aplica a los reinados de los llamados Austrias Menores (Felipe III, Felipe IV y Carlos II). Los validos fueron ministros que suplantaron al rey en las tareas de gobierno. Sin embargo, al ejercer sus funciones en beneficio de sus intereses particulares, predominaron el nepotismo y la corrupción, factores que se consideran causas fundamentales de la crisis de la Monarquía Hispánica en dicho siglo.