Fundamentos del Racionalismo y la Filosofía de Descartes en la Edad Moderna

La Edad Moderna: Contexto Histórico y Social

La Edad Moderna se caracteriza por la cristalización de las monarquías absolutas y el ascenso de la burguesía. Esta clase social impone la convicción de que la naturaleza puede ser manipulada y adaptada a las necesidades del hombre mediante el trabajo, defendiendo que los privilegios se adquieren por el esfuerzo y la labor. En cuanto a la religión, esta deja de tener influencia en el ámbito social para ceñirse exclusivamente al marco de la conciencia individual.

Corrientes y Periodos de la Filosofía Moderna

En la Filosofía moderna suelen distinguirse dos grandes periodos:

  1. Primer Periodo (Siglo XVII): Dominado por dos grandes corrientes: el Racionalismo (Europa continental) y el Empirismo (Islas Británicas).
  2. Segundo Periodo (Siglo XVIII): La Ilustración, que se desarrolla en Francia, Alemania e Inglaterra. Este periodo culmina con la obra de Kant (idealismo trascendental), si bien, Kant representa ya la superación de la modernidad.

El Enfoque Epistemológico: La Centralidad del Conocimiento

La Filosofía moderna hace del conocimiento el problema central de la disciplina. Se investigan el método, la validez, la posibilidad y el alcance del conocimiento humano. La Filosofía moderna toma como referencia el modelo de conocimiento de la ciencia. De ahí que:

  • El Racionalismo ponga el énfasis en las matemáticas y el proceso deductivo.
  • El Empirismo dé importancia a la física y a la inducción.

El Racionalismo: Confianza Absoluta en la Razón

Los racionalistas se caracterizan por su absoluta confianza en la razón humana. Para precisar la relevancia dada al papel de la razón, es fundamental atender a dos aspectos clave:

  1. Origen del Conocimiento: La Razón

    Identifican conocimiento científico y válido con conocimiento racional. La razón es la única fuente de conocimiento válido, a diferencia de la información proporcionada por los sentidos, que es confusa y engañosa.

  2. Ideal del Conocimiento: El Modelo Deductivo

    El ideal de conocimiento es el de un sistema deductivo, análogo al modelo matemático: un sistema en el que, a partir de unas ideas o principios primeros, evidentes por sí mismos, se deducen las demás verdades. Los racionalistas adoptan la matemática como modelo de saber, con la convicción de que solo así puede la filosofía aumentar su conocimiento sobre la realidad y obtener un conocimiento seguro. Su posición es que la estructura de la realidad es de índole matemática.

Todo esto explica la preocupación general de los racionalistas por el método, un método que Descartes y Spinoza aplican al estilo de los geómetras. Es preciso buscar una filosofía única y verdadera, un saber universal y válido para todos. El racionalismo supone, precisamente, una búsqueda incansable de esa seguridad a través de la aplicación de un método universal.

René Descartes (1596-1650): Biografía y Obras Clave

René Descartes (1596-1650) nace en La Haye (Turena, Francia), en el seno de una familia noble y acomodada. Su apellido es des Cartes, de ahí el término filosofía cartesiana. Estudió en los Jesuitas de La Flèche, donde se daba especial importancia a las matemáticas, teóricas y prácticas. Al abandonar La Flèche, Descartes quiso olvidar lo aprendido, con excepción de las matemáticas.

La Búsqueda del Método Universal

En adelante, Descartes se propondrá estudiar en “el gran libro del mundo”. En 1618 parte hacia Holanda para su instrucción militar. Al año siguiente, comenzada la Guerra de los Treinta Años, se alista en el ejército. El 10 de noviembre de 1619, por la noche, tiene una visión en la que se le manifiesta la necesidad de buscar un método universal que dé consistencia a todo el saber, con la idea de reconstruir y unificar todas las ciencias.

Creó las “coordenadas cartesianas”, que unificaban la aritmética, el álgebra y la geometría. Estos descubrimientos le llevaron a la idea de la Mathesis Universalis, una ciencia general que explicara todos los conocimientos según el proceder matemático.

Publicaciones y Últimos Años

En 1629 fija su residencia en Holanda. Allí empezó a componer un tratado de metafísica que debía ser el prototipo de las Meditaciones, y en 1633 terminaba el Tratado del Mundo. Renunció a la publicación de este último para evitar un conflicto abierto con la Iglesia tras la condena de Galileo. Este tratado fue después reelaborado por Descartes en una nueva obra que resumía también su filosofía y que publicó en latín con el título de Principia Philosophiae.

Sus obras fundamentales incluyen:

  • 1637: Discurso del Método.
  • 1641: Meditaciones Metafísicas.

Años después, recibió la invitación de la reina Cristina de Suecia a trasladarse a Estocolmo (1649) para instruirla en su filosofía. La única responsabilidad del filósofo era dar a la reina su clase particular de filosofía a las cinco de la madrugada. Descartes no pudo soportar el frío habitual de Suecia durante el amanecer; a principios de febrero de 1650 enfermó de pulmonía y el día 11 del mismo mes murió, a los 54 años.

Punto de Partida y Objetivo de la Filosofía Cartesiana

Crítica al Saber Escolástico y Búsqueda de la Verdad

El punto de partida de Descartes es su actitud crítica frente al saber escolástico. Solo las matemáticas convencen, debido a la claridad y evidencia de sus razonamientos. La filosofía, en cambio, es un escenario de disputas sin término y resulta dudosa. Dado que las restantes ciencias toman sus principios de la filosofía, también ellas deben resultar dudosas.

El objetivo de la filosofía cartesiana será: “el logro de la verdad filosófica mediante el uso de la razón”.

Descartes mantiene la tesis del carácter unitario del saber. Su propósito es desarrollar un sistema de proposiciones o verdades en el que no se diera por supuesto nada que no fuera evidente por sí mismo e indudable. Por Filosofía entiende “el estudio de la Sabiduría”, la cual no es solo la prudencia en la acción, sino también un conocimiento perfecto de todo lo que el hombre es capaz de conocer.

La Analogía del Árbol del Saber

Para Descartes, el edificio del saber es un “todo orgánico”, un saber unitario que se explica mediante la analogía del árbol (presentada en sus Principios de Filosofía):

  • Las raíces: La Metafísica (los cimientos).
  • El tronco: La Filosofía Natural o Física.
  • Las ramas: Las ciencias particulares (Medicina, Mecánica y Moral, siendo esta última el grado más alto de la sabiduría) que dependen de la física.

En consecuencia, el objetivo más inmediato de Descartes será sanear los cimientos o raíces del edificio del saber, es decir, la metafísica. Para ello, rechaza toda autoridad y no admite ninguna opinión como verdadera a no ser que se ajuste a las exigencias de la razón.

El Método, la Duda y la Autonomía del Sujeto

Al logro de este objetivo responden la exigencia cartesiana de poseer un método, así como el uso de la duda. La exigencia cartesiana conecta con el individualismo, que se identifica con el afán de libertad y, a la vez, con una actitud de cautela. El individuo es el protagonista en el proceso de conocimiento de la realidad, y este conocimiento no debe estar tutelado por ninguna autoridad.

Esta autonomía del sujeto supone una reivindicación de la libertad; si bien, este afán de libertad conlleva el peligro de equivocarse y caer en el error. De ahí que el sujeto busque un criterio que evite el fallo, el error y el fracaso. La búsqueda de este criterio va a ser la clave en la filosofía cartesiana.